José Salgar 13 Dic 2008 - 10:00 pm

El Hombre de la Calle

Lo bueno, lo malo y lo feo de la Navidad

José Salgar

EN APARIENCIA, TODO EN LAS NAVIdades es dulzura, amor y paz. Las ciudades se iluminan, hay abundancia en los mercados y generosidad en los bolsillos. Es la época en que se dejan atrás los dolores para aumentar las sonrisas.

Por: José Salgar
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Ese contraste ha sido más agudo este año en Colombia, porque hasta hace pocas horas se hablaba de los millones y millones de pesos esfumados en las pirámides y hoy es la emulación de las ciudades por los millones y millones de bombillas que se encienden. No se compadece el ambiente de crisis económica mundial y la austeridad que se predica en lo nacional, con los enormes gastos en decoraciones urbanas. En Medellín, pionera en este campo, se habla de más de seis mil millones. En Bogotá calculan más de tres mil millones, lo mismo que Cali, Pereira y Tunja. Eso está bien en cuanto a gastos para acreditar grandes firmas comerciales, pero no en presupuestos oficiales, donde se advierte el derroche en contratos y privilegios.

Lo malo y feo es que las luces y villancicos opacan de momento dramas tan grandes como el hambre y la miseria dejados por el reciente invierno, o los hospitales repletos de víctimas del terrorismo. En Bogotá hay barrios en huelga obligada de luces, porque sus calles están destrozadas. Para que el pueblo salga a ver la iluminación se cometen absurdos como la parálisis del tránsito el jueves en la noche. Otro error es dejar inconclusas hasta el año entrante numerosas obras en vías importantes, como en la calle 82 con 12, cuando precisamente debiera aumentarse estos días el trabajo para concluir antes de Navidad los remiendos que se ven por todas partes.

En cuanto a lo bueno hay casos admirables frente al crecimiento de los malos ejemplos de corrupción y maldad que registran los resúmenes de fin de año, como la niña cartagenera que recolectó zapatos para los niños descalzos que habitan en La Boquilla. O como la cooperación humanitaria para las diversas promociones de regalos a los militares y policías lisiados por los explosivos de la guerra de nunca acabar con el narcotráfico.

COLETILLA. En esta Navidad se ha cambiado una frase famosa. Porque hay demasiada luz en la poterna pero poco guardián en la heredad.

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