Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En Colombia y en el mundo el deporte paralímpico se ha ganado un lugar de privilegio gracias al trabajo, la disciplina y el pundonor de quienes lo practican.
Antes, los atletas discapacitados eran considerados ejemplos de superación, pero sus gestas, marcas y tiempos no eran realmente valorados.
Ahora, sin embargo, la práctica deportiva de las personas con alguna limitación es algo que se toma muy en serio. Tanto que los Juegos Paralímpicos de Pekín fueron el segundo evento con mayor convocatoria en la historia, después de los Olímpicos, que se realizaron un mes antes.
Y en territorio chino dos atletas colombianos se encargaron de demostrar que nuestro deporte paralímpico está a la altura del de las grandes potencias.
El nadador santandereano Moisés Fuentes y el atleta paisa Elkin Serna lograron subirse al podio y ganaron cada uno una medalla olímpica.
El primero es contador y estudia quinto semestre de tecnología deportiva. Quedó postrado en una silla de ruedas luego de que, en un atentado a su hermano mayor, una bala le afectara la médula espinal.
Moisés, sin embargo, tuvo el coraje y la fuerza para sobreponerse y continuar con su carrera deportiva. En Pekín se convirtió en el primer medallista paralímpico de Colombia al finalizar en el tercer lugar en la prueba de natación, estilo pecho, 100 metros.
El segundo es un atleta paisa nacido en Urrao y desplazado por la violencia, quien finalizó segundo en la categoría T12 (visión baja) en la maratón de 42 kilómetros de los Juegos de Pekín.
Elkin llegó hace 10 años a Medellín, pues con toda su familia tuvo que dejar su hogar, en la vereda La Magdalena, debido a la presión que tenían de la guerrilla y de los paramilitares.
En la capital antioqueña vendió empanadas en las estaciones del metro, hasta que decidió dedicarse por completo al deporte y aprovechar los sabios consejos de dos de sus grandes amigos, los atletas Diego Colorado y William Naranjo.
Como ellos, muchos otros héroes paralímpicos brillaron en los Juegos Nacionales de Cali, en los que las grandes figuras fueron el nadador bogotano Jairo Riascos, la cundinamarquesa Heidy Paola Urrego, el atleta vallecaucano George Gámez y el chocoano Pascual Moreno, todos ellos múltiples medallistas.
Un reconocimiento especial merece el dirigente Octavio Londoño, presidente del Comité Paralímpico Colombiano y artífice de su desarrollo en nuestro país, porque si tienen mérito los atletas con algún tipo de discapacidad, también lo tienen los encargados de conseguir recursos y organizar eventos, sobre todo en una sociedad en la que incluso falta plata para apoyar el deporte convencional.