¿Quién es Dennis Rodman, la excéntrica estrella de la NBA que visita Corea del Norte?

El exjugador, amigo del líder Kim Jong-un, arribó por quinta ocasión al país asiático y espera poder contribuir al deshielo de las relaciones entre Washington y Pyongyang.

Dennis Rodman durante su quinta visita a Corea del Norte. AFP

Cuando Dennis Rodman llegó a la NBA en 1986 era un joven flaco y larguirucho, razón por la que empezaron a llamarlo el gusano “the worm”. Sus piernas eran enormes, con cuatro zancadas superaba la mitad de la cancha y también eran fundamentales para esos saltos formidables que pegaba. Se levantaba en tierra de gigantes para evitar anotaciones. Era su sello. En esos primeros años como profesional, lejos estaba de convertirse en ese personaje controversial que creó. Pero con sus celebraciones algo dejaba ver.

En ese momento era tímido e introvertido. No era un persona extravagante. El color de su pelo todavía era natural y no lucía tatuajes ni piercings. Y es que así fueron sus primeros años de vida, incluso él llegó a preocuparse porque no le iba bien con las mujeres. Llegó a pensar que era homosexual. Se crió en Oak Cliff, uno de los sectores -en la década de los años 70- más pobres de la ciudad de Dallas, Texas. Se mudó con su mamá Shirley Rodman y sus hermanas Debra y Kim desde Trenton, Nueva Jersey, cuando su papá Philander los abandonó. Su infancia no fue fácil.

Todas las dificultades que vivió en sus primeros 30 años se juntaron. Se agruparon de tal manera, que calaron en la cabeza de Rodman, calaron tan profundo que lo llevaron al borde del suicidio. En una noche de febrero de 1993, estaba decidido a quitarse la vida. Se había rendido. No quería continuar su marcha por el camino de los vivos. Nada le sabía igual. “Él tenía la pistola. Iba a hacerlo. Le dije que hacer eso sería algo tremendamente estúpido”, explicó el periodista Craig Sager en una entrevista con Sports Illustrated.

Decidí que iba asesinar al impostor que estaba llevando a Dennis Rodman a un lugar en el que no quería estar  

Esa noche fue una epifanía para el basquetbolista. Cambió radicalmente. Aparecieron los tatuajes, los piercings y los contantes cambios de apariencia. “Decidí que iba asesinar al impostor que estaba llevando a Dennis Rodman a un lugar en el que no quería estar. Así que me dije: ‘voy a vivir la vida de la manera en que quiero vivirla y seré feliz haciéndolo’”, dijo en Wayback Machine. Fue un giro de 180 grados. Desde entonces nació el Dennis Rodman que todos conocen. Ese que brilló en la NBA con los Spurs y posteriormente con los Bulls de Chicago.

Pero una vez fuera del deporte, este basquetbolista nacido en Trenton, Nueva Jersey, en 1961, no perdió protagonismo. Aunque ya brillaba más por lo que hacía en su vida privada. Salió a relucir su matrimonio y separación con Carmen Electra y sus constantes arrestos por conducir en estado de embriaguez. Rodman desde esa noche de 1993 se convirtió en un chico malo y así ha actuado desde entonces. Sin pensar en consecuencias.

Sus viajes a Corea del Norte

Pero desde el 2013 los ojos del mundo se posan en él por sus constantes viajes a Corea del Norte. Ya son cinco visitas al país asiático. Es el único norteamericano que entra y sale sin mayores complicaciones. Es amigo íntimo de Kim Jong-un. En el primer viaje que realizó lo hizo acompañando a los Harlem Globetrotters en la filmación de una serie de HBO para la cadena VICE. Y allí el líder norcoreano, un fanático del básquetbol, invitó a Rodman a sentarse su lado en el partido de exhibición en Pyongyang.

En el segundo viaje la relación se fortaleció conoció a la hija Kim Jong-un y precisó que planeaba entrenar al seleccionado norcoreano de básquetbol, además de que intentaba “abrir la mente de Obama y de todo el mundo” con respecto al país. Eso hizo en diciembre de 2013 cuando estuvo al frente del equipo asiático en una exhibición frente a un equipo norteamericano. En 2014 regresó al país días después de la ejecución Jang Song Thaek, tío del mandatario, por supuesta traición. En esa visita le cantó el cumpleaños a Jong-un.

El martes nuevamente sorprendió al mundo con su visita a Corea del Norte. Como los viajes anteriores, se trata de una visita a título personal, con la que espera poder contribuir al deshielo entre Washington y Pyongyang. “Espero regresar con una actitud positiva y que la puerta pueda estar un poco más abierta”, afirmó Rodman en un mensaje de vídeo en su cuenta de Twitter. Sin embargo, este quinto viaje a Corea del Norte coincide con un incremento de las pruebas de misiles balísticos por parte de Pyongyang, que insiste en su objetivo de desarrollar un misil intercontinental que esté equipado con una bomba nuclear y pueda alcanzar territorio estadounidense.