Colombia, a centímetros de sorprender al mundo del béisbol

El seleccionado nacional realizó una notable presentación en el Clásico Mundial, evento en el que le ganó a Canadá y complicó a dos grandes potencias: Estados Unidos y República Dominicana.

La jugada de la polémica, en la que el receptor dominicano pone fuera a Mercado y evita el triunfo de Colombia. / AFP

Hombres en primera y segunda con un out en la parte baja de la novena entrada. Reynaldo Rodríguez al bate. Colombia y República Dominicana igualan 3-3. Cualquier elevado profundo es sinónimo de carrera. El público dominicano hace una bulla pidiendo el ponche de Hansel Robles, quien tiene al bateador en cuenta de una bola y dos strikes. Mientras el lanzador le toma la seña al receptor, Rodríguez en su mente tiene un pensamiento: “Me va a lanzar recta”. Lo presentía debido a que con los cuatro pitcheos anteriores, el dominicano le quemó el bate. Y así fue, del brazo derecho del lanzador salió una recta de 95 millas por hora. El colombiano no se demoró en reconocerla y le hizo swing. La bola salió disparada buscando el jardín izquierdo mientras todos los espectadores seguían con detenimiento la jugada.

Mientras la pelota iba en dirección de José Bautista, Óscar Mercado, hombre en tercera base por Colombia, dio dos pasos en falso. Dos pasos que fueron fundamentales para el resultado de la jugada. Por la tensión del momento, el jugador iba a salir a correr cuando se conectó el batazo, pero se dio cuenta de que la bola no iba a picar. En ese instante se devolvió a tocar la almohadilla y, sin mucho impulso, salió a correr en busca del home plato. No pasaron más de cinco segundos entre una cosa y la otra, pero ese tiempo le dio la posibilidad a José Bautista de sacar el cañón que tiene en su brazo derecho, tirar a donde se encontraba el receptor, Welington Castillo, quien puso out en el plato a Mercado. Doble play y entradas extras. Los ánimos se calentaron, Tripp Gibson, umpire principal, expulsó a dos jugadores de la selección: Tito Polo y Reynaldo Rodríguez. Al final Colombia cayó derrotado 10-3.

“Para mí fue out”, fue la primera impresión de Luis Felipe Urueta, mánager del seleccionado colombiano, explicando una posible interferencia de Welington Castillo. “No le veo nada de controversial”, añadió el entrenador. “Simplemente, las emociones se apoderaron de los jugadores, lo cual es normal”. ¿Y cómo no? Colombia se quedó cerca de ganarle al último campeón del Clásico Mundial de Béisbol, República Dominicana. Se quedó a 90 pies (distancia de tercera al plato) de quitarle un invicto de 10 partidos en este evento al seleccionado más poderoso en los últimos años. Una hazaña impensada hace menos de una semana. “La reacción de los muchachos fue por el momento que se vivía, primera vez que participaban en un evento como este, y querían más, como todos, y ver cortada su posibilidad de clasificación por un out en home, pues molestó bastante”, resaltó el entrenador.

Fue un momento doloroso. No siempre se dan estas oportunidades, y cuando se dan hay que aprovecharlas. “Estuvimos a 90 pies de sorprender al mundo y dejar a los dominicanos con la boca abierta”, dijo Urueta con una sonrisa entre su amargura. “Pero, a pesar de la derrota —explicó el mánager— es satisfactorio que los dominicanos saltaran de alegría y celebraran de esa manera una victoria contra un equipo cuya nómina profesional no es ni el 5 % de los jugadores que ellos tienen. Tantas estrellas, tanto talento que estaba allí y tenerlos a 90 pies de dejarlos en el terreno; no hay palabras para describir lo que hemos hecho. Ganamos el respeto de la gente”, resaltó Urueta.

Colombia se va elogiada

“Lo que realizó la selección en este Clásico Mundial fue impresionante. Esos peloteros jugaron con el corazón y tuvieron a dos potencias en aprietos”, dijo a El Espectador Enrique Rojas, periodista de ESPN especializado en béisbol. “En cada una de las entradas los jugadores daban hasta su último aliento para llegar más allá. En cada roletazo corrieron siempre duro hacia primera, sin importar que fueran out. Fue un equipo que se entregó en cuerpo y alma para dejar el nombre del país en alto y obligar a que potencias de este deporte voltearan a mirar”.

“Ganamos el reconocimiento del mundo”, dijo Urueta, quien lamenta que no se vea lo que se está haciendo en Colombia. “Tenemos una liga profesional. En un año aproximadamente habrá un estadio que será uno de los mejores del Caribe y lastimosamente no estamos en una Serie del Caribe”, resaltó el mánager. “En Colombia se firman jugadores todos los años y siempre está sonado uno que otro para llegar a Grandes Ligas. Quizá esta presentación abra los ojos tanto nacional como internacionalmente y seamos reconocidos un poquito más. Tenemos mucho talento”.

Esas palabras fueron respaldadas por Tony Peña, mánager de República Dominicana: “Creo que esos muchachos jugaron con todo el corazón y nos dieron tremenda batalla. Hay que quitarse la gorra ante ellos”, explicó. “Todos los partidos que disputaron fueron partidos increíbles. Nos han dejado asombrados”. Pero Peña no fue el único en elogiar al seleccionado nacional.

Después del partido entre Estados Unidos y el combinado patrio, Adam Jones, el jardinero que pegó el imparable que le dio la victoria al equipo estadounidense, precisó: “Hay que quitarse el sombrero ante Colombia, y no sólo con José Quintana, sino con todos esos muchachos que demostraron cuánto ha crecido el béisbol en ese país”, indicó. Lo mismo dijo el mánager de Canadá, Ernie Whitt: “Es una selección que pone todo su corazón en el terreno de juego, va adelante sin importar adversidades, ni limitaciones”. Más allá de los resultados, este Clásico Mundial le dejó a Colombia un sabor bien dulce, pues la presentación fue un trampolín para que el béisbol del país demostrara el desarrollo que ha tenido en los últimos años.