Ahora montaña y más montaña en el Giro

En ascensos de todos los calibres se jugará el título de la 'corsa rosa'.

Nairo Quintana buscará recortar distancias con Tom Dumoulin. AFP

Este viernes terminó el apoteósico “show” de Fernando Gaviria quien se consagró como el corredor más rápido del Giro al ganar su cuarta etapa, esta vez con una agilidad, una viveza y un arrojo que hasta ahora sólo se veían en las pruebas de velocidad y el keirin de los velódromos. Y desde este sábado la carrera dará un vuelco espectacular al entrar de lleno en la impresionante cadena montañosa del norte de Italia. (Conozca los ciclistas más ganadores en la historia del Giro)

Cambia el paisaje, se encontrará una topografía bien distinta y allí otro será el protagonista. El antioqueño fantástico tiene como tarea terminar el Giro para vestirse en Milán con la camiseta morada del mejor embalador pues ya nadie podrá igualar su exagerado número de puntos en esta clasificación. Tendrá que guapear en la parte de atrás de la competencia para conseguir llegar dentro del tiempo límite en las seis jornadas de gran montaña. El día clave para él será el de la etapa 18, el jueves, porque es corta, 137 kilómetros, y tiene cuatro ascensos terroríficos. Está preparado para conseguirlo pero si fracasa por algún motivo nadie le quitará la gloria que consiguió en esas cuatro finales inolvidables.

Pero lo que seguramente no va a cambiar es la nacionalidad del protagonista de esta última parte de la carrera. Nairo Quintana sigue siendo para la mayoría de los especialistas el gran candidato al título ya que nadie duda que es el mejor escalador del lote y se muestra en su mejor condición. Si en el año 2.014 pudo ganar la prueba luego de una caída, con gripa y fiebre y con una desventaja de cuatro minutos y cuatro segundos no sería extraño que ahora, a solo 2.23 del líder Tom Dumoulin, se vista de rosa en cualquiera de las etapas que restan.

Y es que, como se dice popularmente, por delante hay montaña a la lata. Este sábado 131 kilómetros con 105 en descenso y falso llano y un final en la histórica escalada a Oropa. El domingo una jornada 199 kilómetros de media montaña que finaliza en un corto descenso en Bérgamo, la ciudad en la que nació el inolvidable Papa Juan XXIII.

Tras el descanso del lunes se encontrarán 227 kilómetros entre Rovetta y Bormio, con tres de los grandes monumentos del Giro: el Mortirollo, el Stelvio y Giogo di S. Maria, con llegada en un impresionante descenso. El martes 219 kilómetros en los que se encontrarán el Aprica y el Passo Tonale en los 60 iniciales, luego 70 de descenso hasta llegar a los 170 metros sobre el nivel mar, una corta pero dura subida al Giovo y a subir hasta los 1.442 metros en continuo ascenso.

El jueves otra etapa épica, de 131 kilómetros con el Passo Pordoi,  el Passo Valparola y el Passo Gardenia, los tres sobre los 2.000 metros, descenso y final en ascenso  en Ortisei. El viernes 191 kilómetros con Croce Comelico de salida, Sella  Chianzutan en la mitad y la dura ascensión a Piancavallo al final y el sábado 190 kilómetros con el Monte Grappa y Fosa, dos subidas muy duras y terreno de columpios hasta Asiago.

Tras este atragantador menú de montaña durísima hay confianza en el equipo Movistar y entre la afición colombiana de que el “show” de la última semana tendrá como protagonista a Nairo Quintana. Unicamente hay que esperar que haya fuerzas para recuperar el tiempo perdido y suerte y tino para librar peligrosísimos descensos de manera que pueda llegar a la cronómetro final, de 28 kilómetros, entre el Autódromo Nacional de Monza y El Duomo de Milán, con una ventaja cómoda. Será una batalla emotiva pues el escalador boyacense debe medir su andar para no vaciarse en su intento ya que su gran objetivo del año estará en el Tour de Francia, en el mes de Julio.