Nairo Quintana, todo un gigante

El colombiano atacó y rompió la carrera. Ascendió a la sexta posición y está a 1:22 de subirse al podio.

El boyacense fue una de las figuras de la etapa y recuperó la camiseta blanca que distingue al mejor novato de la competencia.  / EFE
El boyacense fue una de las figuras de la etapa y recuperó la camiseta blanca que distingue al mejor novato de la competencia. / EFE

Volvió la montaña al Tour de Francia y, como se esperaba, reapareció Nairo Quintana. El corredor nacido en Cómbita, Boyacá, hace 23 años, quien actúa para el equipo Movistar, atacó en el mítico ascenso al Mont Ventoux y rompió en mil pedazos el lote de los favoritos.

Sin embargo, se encontró con un líder inspirado y poderoso, el británico Chris Froome, jefe de filas del Sky, quien fue el único capaz de responder a los arrancones del colombiano e incluso tuvo fuerzas para doblegarlo en la parte final de la decimaquinta etapa.

Vestido de amarillo, Froome dio un golpe de autoridad y distanció aún más a sus principales rivales, pero no sentenció la cerrera, que después del descanso de hoy, tendrá cinco jornadas durísimas en las que muchas cosas pueden pasar.

“Este es el triunfo más grande de mi vida, no lo podía imaginar; una subida histórica del ciclismo y además en la edición 100 del Tour”, declaró el británico en la línea de meta, antes de agregar que “luché para alcanzar a Quintana y luego pensé que ganaría él, pero vi que no tenía piernas en los últimos kilómetros. Hablamos un poco y le dije que debíamos ampliar diferencias. Todo ha salido perfecto”.

El colombiano, por su parte, aseguró que “creía que iba a ganar la etapa, pero me faltaron fuerzas al final. Hice un gran esfuerzo al atacar desde lejos (a falta de 13 kilómetros). Cuando Froome me alcanzó, hice lo que pude. Hizo un arranque violento y no lo pude seguir, estaba complemente extenuado”.

No obstante, el balance para el boyacense fue excelente. Además de haberle puesto emoción a la jornada dominical, siempre la más seguida en la Grande Boucle, ganó dos puestos en la clasificación general, pues ahora es sexto, y recuperó el liderato de los jóvenes, categoría en la que además sacó una buena diferencia.

Quintana explicó después que “ser rey de la montaña no es para mí un objetivo, aunque sí llegar a París vestido de blanco”. Indicó que “será difícil superar a Froome en la montaña”, por lo que la única forma de hacerlo es “con alguna estrategia”.

“Hoy (ayer) es uno de los días en los que he dejado todo en la carretera, incluso se me vino la sangre en un momento, ha sido bastante difícil. Todo el día se rodó muy rápido. Yo tenía el objetivo de ganar tiempo a mis rivales en la general y recuperar el blanco y lo he conseguido. Algunos han perdido un minuto. Estoy satisfecho de este segundo puesto, sólo me ha ganado el ciclista más fuerte”.

El Tour tendrá hoy su segunda jornada de descanso antes de comenzar su parte final, con cinco etapas durísimas de montaña en las que ninguno de los favoritos se puede dar el lujo de desfallecer.

“La carrera no ha terminado. Evidentemente Froome está muy fuerte y nos ha batido en las subidas, pero queda mucho terreno. Habrá etapas con varios ascensos en las que se le puede hacer daño al equipo Sky. No sé si logremos mejores resultados, pero vamos a intentarlo”, advirtió el español Alberto Contador, quien por ahora es tercero en la general.

Sobre Quintana, el doble campeón de la prueba dijo: “está en una excelente forma y tiene mucha personalidad. No sé si el fondo le alcance para la última semana, pero está claro que es el hombre para dinamitar la carrera”.

Alejandro Valverde, líder del equipo Movistar, aseguró, por su parte, que “Nairo puede subir al podio. Quedan días muy duros, pero lo veo bien. Yo ya no tengo con qué pelear y por eso no fui a fondo en la subida al Ventoux”.

Quintana tendrá entonces que aprovechar bien esta jornada de descanso, recuperar fuerzas y dosificarse para lo que queda. Las etapas del jueves, viernes y sábado serán para verdaderos superhombres y él debe estar listo para la batalla.