El tenista de 35 años se adjudicó el tercer Grand Slam del año

Federer sigue siendo el rey de Wimbledon

El suizo venció en tres sets corridos (6-3, 6-1 y 6-4) al croata Marin Cilic y se proclamó campeón por octava vez del torneo sobre hierba. El tenista alcanzó su título 19 de Grand Slam.

Federer ha ganado 19 de las 29 finales de los torneos mayores que ha disputado. / AFP

Como si fuera su primer título de Grand Slam, ese Wimbledon que conquistó con 21 años en 2003, Roger Federer se adjudicó ayer su octava corona del certamen más importante del tenis sobre césped. El suizo celebró, quebrado en llanto, un galardón que ratificó su retorno a la primera escena del tenis mundial. La leyenda continúa.

El nacido en Basilea, con 35 años y 342 días, se convirtió en el tenista más longevo en ganar el tercer Grand Slam de la temporada, una distinción que conservaba el estadounidense Arthur Ashe, cuando se impuso con 32 años, recién cumplidos, frente a su compatriota Jimmy Connors en 1975.

Federer describió como “mágica” esta nueva conquista en su palmarés, que lo dejó con 19 títulos en majors. El español Rafael Nadal y el estadounidense Pete Sampras lo siguen con 15 y 14 respectivamente. “Es una cancha muy especial. Es un sueño jugar aquí. Espero que no sea mi último partido y quiero volver el año que viene. Creo que me voy a tomar otros seis meses libres”, señaló entre risas, haciendo referencia a la lesión que lo marginó del último tramo de temporada de 2016.

“Me siento como un trabajador a tiempo parcial, y me siento bien”, dijo Federer al explicar su ausencia en Roland Garros, una decisión que le ayudó a prepararse mejor para Wimbledon.

El hasta ayer número cinco del mundo levantó el trofeo sin perder un set, algo que no ocurría hace 41 años, cuando el sueco Björn Borg dio muestras de la misma superioridad en 1976. El tenista más veces campeón de Grand Slam sigue ampliando su leyenda en el certamen más especial para él.

“Wimbledon fue siempre mi torneo favorito y lo seguirá siendo. Mis héroes han caminado por estas pistas y han llenado los palcos. Por ellos creo que me convertí en mejor jugador también”, destacó.

Luego de un 2016 en blanco y para el olvido, cuando muchos pedían su retiro asegurando que ya estaba muy golpeado por las lesiones, Roger Federer se tomó un descanso que lo volvió a ubicar en 2017 como uno de los mejores tenistas de la actualidad. El suizo logró su segundo Grand Slam del año tras el título conseguido en Australia, al vencer a Rafael Nadal a principios de este año.

Desde el año 2003, Federer, Nadal, Djokovic y Murray se han repartido todos los torneos de Wimbledon, teniendo en cuenta que el suizo ha ganado ocho de las últimas 15 ediciones. El último tenista diferente en conquistarlo fue el australiano Lleyton Hewitt.

Asimismo, habría que remontarse a 2010 para ver a Nadal y Federer quedarse con los primeros tres Grand Slam del año. Una tendencia que se reactivó ayer. En 2003, el suizo ganó su primer Wimbledon. En 2005, Nadal hizo lo propio al conquistar su primer Roland Garros. Ambos los volvieron a ganar en 2017 sin perder sets. El renacer de las dos leyendas que han dominado el tenis durante la última década y media.

De esta forma, Federer conquistó su quinto título de la temporada luego de los conseguidos en el Abierto de Australia, los Masters 1.000 de Indian Wells y Miami, y el ATP 500 de Halle. Ya son 93 títulos para él, quien a partir de hoy es el nuevo número tres del ranquin.

Tuvieron que pasar cinco años para que Federer volviera a levantar el trofeo de Wimbledon, un certamen en el que el exnúmero uno del mundo ha demostrado ser el rey del tenis sobre hierba. Cuando muchos creían que sus mejores días habían quedado en el pasado, Federer trabajó en silencio y a punta de sacrificio se volvió a adueñar de todas las miradas en el césped del All England Club.

A partir del próximo 28 de agosto hasta el 10 de septiembre se disputará el US Open, último Grand Slam del año, que tendrá lugar en Nueva York. Un torneo en el que Federer vuelve a perfilarse como uno de los grandes favoritos. Una premisa que parecía muy poco probable un año atrás, cuando lo querían obligar a dejar de hacer lo que mejor hace: jugar al tenis.