Nacional y su costumbre de salir campeón

El verde paisa demostró nuevamente su jerarquía: goleó 5-1 al Deportivo Cali y celebró en el Atanasio Girardot su estrella 16. Terminó el semestre con 62 puntos de 78 posibles, un rendimiento del 79,4 %.

Los jugadores jóvenes ganan partidos; los veteranos, conquistan campeonatos. Y los grandes equipos en el mundo exhiben su jerarquía en los momentos determinantes.
 
A pesar de haber perdido 2-0 en el partido de ida, el miércoles pasado, Nacional se sobrepuso y anoche goleó 5-1 al Deportivo Cali, para conquistar el decimosexto título de liga de su gloriosa historia.
 
El conjunto verdolaga, que dejó una pobre imagen en su visita a Palmaseca, hace apenas cinco días, recuperó la memoria futbolística y redondeó su mejor actuación de 2017, de la mano de un inmenso Macnelly Torres, el 10 que volvió a ser la brújula del equipo de Reinaldo Rueda, quien celebró su sexto título desde mediados de 2015, cuando se hizo cargo del club verdolaga.
 
Al final hubo justicia en el torneo, porque Nacional sumó 62 puntos, de 78 posibles; ganó 19 partidos, empató cinco y solamente perdió dos, uno ante Medellín y otro frente al Cali.
 
Tuvo la mejor delantera del campeonato y la defensa más sólida. Los artilleros del verde paisa anotaron 45 goles y sus zagueros permitieron solamente 15, para un saldo a favor de 30 tantos.
 
A pesar de la decepción por la prematura eliminación de la Copa Libertadores de América, de la que defendía el título, el semestre termina siendo positivo, porque conquistó dos trofeos más: la Liga y la Recopa Sudamericana, en la que superó, también con contundencia, al Chapecoense de Brasil.
 
En la Liga Águila le sacó 17 puntos al segundo en la reclasificación, el Independiente Medellín, y 22 al Cali, que fue el único que lo hizo ver mal en el torneo local, justamente en la final de ida.
 
El título 28
 
A pesar de la desventaja con la que llegó al duelo definitivo, los jugadores y el cuerpo técnico de Nacional nunca dudaron que conseguirían la estrella y clasificar desde ya a la Copa Libertadores de 2018, que seguramente será su gran objetivo del año entrante. Incluso después del 2-0 en Palmaseca, la mayoría se mostraron tranquilos y optimistas.
 
Su hinchada también. Por eso llegó el Atanasio Girardot y cumplió con su papel de jugador número 12. Al Cali le pesó la presión. Apenas 16 minutos le duró la ventaja y aunque después niveló un poco las acciones, en el segundo tiempo se metió atrás y terminó sometido.
 
En la cancha aparecieron los hombres que tenían que hacerlo: Macnelly Torres, Mateus Uribe, Andrés Ibargüen y Dayro Moreno, autores de los cuatro primeros goles. El quinto, el puntillazo, cuando ya todo estaba decidido, lo marcó el juvenil Rodin Quiñones. El descuento del Cali, que le dio una luz de esperanza, fue un autogol de Daniel Bocanegra.
 
El de anoche fue el título número 28 en la historia verdolaga. Además de las 16 ligas, lleva dos Copas Libertadores de América, una Recopa Sudamericana, dos copas Merconorte, dos Interamericanas, tres Copas Colombia y dos Superligas.
Y, como pocas veces antes, el arquero argentino Franco Armani fue la gran figura del campeón. Sobresaliente en la semifinal ante Millonarios, fue el gran culpable de que Nacional llegara vivo al juego de vuelta, porque en Palmaseca evitó al menos tres goles más del Cali.
 
Sobrio, seguro y sin excentricidades, el cuidapalos de 30 años completó 13 títulos y sigue siendo el futbolista más galardonado en la historia de Nacional, esa que comenzó por allá en 1947.
 
En la temporada también fueron claves el goleador Dayro Moreno, quien ganó el Botín de Oro, con 14 anotaciones; Macnelly Torres, el hombre de los partidos grandes; Alexis Henríquez, el capitán ausente en la final; Mateus Uribe, el de ida y vuelta, y Elkin Blanco, callado respaldo de todos y obrero en la mitad de la cancha.
 
Ellos, además de los jóvenes que aprovecharon la oportunidad de ser titulares, como el central Carlos Cuesta, Rodin Quiñones, Edwin Velasco, Arley Rodríguez, Juan Pablo Nieto, Juan Pablo Ramírez y Felipe Aguilar, entre otros, quienes esperan tomar el relevo de los exitosos veteranos que probablemente ahora terminan un ciclo, porque Farid Díaz, Alejandro Bernal, Francisco Nájera y Alexis Henríquez muy seguramente no seguirán en la institución.
 
Cali, que fue un digno subcampeón, se volvió a quedar a las puertas de la gloria. Completó 15 subtítulos y estuvo a punto de dar la sorpresa ante el favorito de todos. En el juego definitivo no tuvo la suerte que se necesita, porque recibió los goles en momentos claves.
 
Tenía el juego controlado tras el 2-1 y en una jugada aislada Ibargüen hizo el tercero e igualó la serie. Y en el complemento, cuando parecía que habría penaltis, en otra acción aislada, Dany Rosero tumbó en el área a Dayro Moreno y el árbitro sancionó la falta.
 
“Gloria a Dios. Estamos felices por un título más, uno muy sufrido, ante un gran rival. El equipo mostró su casta y se preparó para una remontada que parecía imposible. Hay un ciclo cumplido, el equipo necesita oxigenarse”, admitió el técnico Reinaldo Rueda como despidiéndose del equipo verde paisa, del que hace varias semanas se rumoraba su salida por razones personales. Quiere descansar un poco, pues en enero fue operado de la cadera. Y tuvo diferencias con algunos directivos del club.
 
El timonel azucarero, Héctor Cárdenas, admitió la superioridad de Nacional y lamentó “que nosotros en casa no hayamos tenido la contundencia de ellos acá. Ganaron bien, con justicia, y nosotros dejamos todo en la cancha, no se les puede reprochar nada a los muchachos”, aseguró.