No tiene rival: Atlético Nacional logró su estrella 16

El equipo verdolaga goleó 5-1 al Deportivo Cali en el partido de vuelta de la Liga Águila y amplió su ventaja como el club más ganador del fútbol colombiano.

El plantel de Atlético Nacional levanta el trofeo de la Liga Águila 2017-I, que significa la estrella 16 del club verdolaga.AFP

Los hinchas de Atlético Nacional se acercaron al Atanasio Girardot cantando, saltando. Algunos se reunieron en el obelisco para llegar en grupo: los fanáticos del cuadro antioqueño sabían que, a pesar de la derrota en el partido de ida, su equipo tenía la calidad para darle vuelta al marcador. Así trabaja la ficción del fútbol, muchas veces es más pasión que razón y no tolera que los hinchas de un equipo lleguen al estadio pensando en imposibles.

Desde el sábado dejaron su sello. Vistieron el Atanasio Girardot de verde en el último entrenamiento del equipo antioqueño. Nada les quitó de la cabeza que la estrella 16 estaba a 90 minutos, a pesar de que el Cali les llevaba dos goles de ventaja y en la historia de los torneos cortos ningún equipo que había perdido el partido de ida por dos goles o más había podido remontarlo. Esas estadísticas los fanáticos las tiraron por la borda.

Y por eso acompañaron, cantaron. Visualizaron lo que iba a suceder y lo creían de verdad. Ninguno actuó, ninguno nunca pensó que era imposible. Y es que Atlético Nacional en Colombia no tiene rival. Sin importar el nivel en el que se encuentre, el conjunto antioqueño está un escalón, incluso dos o tres, por encima del resto. Y lo demostraron a lo largo del semestre donde cabalgaron. Superaron los inconvenientes internos y este domingo salieron por la puerta grande con la estrella 16 en sus manos y con el primer cupo de Colombia para la Copa Libertadores 2018.

Atlético Nacional en los últimos años siempre fue así: por eso es el Rey de Copas en Colombia. Sufrió. Pero Reinaldo Rueda, su técnico desde hace dos años, supo agregarle su ingrediente: paciencia y tranquilidad. Nervios de acero para revertir los momentos malos. “Enfrentamos a un equipo muy difícil”, dijo el estratega con una sonrisa de oreja a oreja. Había logrado el objetivo de entregarle un nuevo título al cuadro antioqueño, en medio de las dudas sobre su continuidad. Todo parece que se va y por eso después de la alegría, de estar en el cielo por el campeonato logrado, volvió a la tierra y cuando cayó en cuenta de la realidad, lloró, lloró como un niño. Sin consuelo.

Por eso, en este último partido al frente del cuadro verde, su equipo luchó. Se entregó y batalló. Dejaron de lado los problemas internos. Y salieron en busca de la 16. Con el regreso de Daniel Bocanegra y Rodin Quiñones ordenó la zona derecha y a pesar de que perdió a Alexis Henríquez en el partido de ida por una tarjeta roja, cerró ese hueco con Francisco Najera, otro defensor con experiencia. Los jugadores salieron a arrollar y en 15 minutos ya habían anotado dos goles. El primero llegó a los seis, por intermedio de Macnelly Torres y el segundo lo hizo Matheus Uribe al minuto 14.

Una tromba que parecía iba a seguir de largo. Los goles que el Cali no hizo en el partido de ida, los necesitó en Medellín. Estaba con deudas y no sabía cómo pagarlas. No obstante, al minuto 19 tras una serie de rebotes y unas grandes atajadas de Franco Armani, Jefferson Duque remató, el balón pegó en Daniel Bocanegra y se metió a la portería. El 2-1 le dio aire al cuadro verde, que de la mano de Fabián Sambueza, se acercó y complicó al equipo antioqueño.

Pero cuando todo parecía se iba a terminar así. Cuando el primer tiempo se extinguía. Apareció Andrés Ibargüen, quien de media distancia conectó un zurdazo que se metió por el ángulo superior izquierdo de la portería de Pablo Mina, que nada pudo hacer. Ese tanto igualó la serie y prendió nuevamente a una hinchada, que a pesar de los nervios, nunca perdió la esperanza.

En el segundo tiempo vinieron minutos de tensión. Nacional con la posesión y el Cali atrás sin dar ventajas. Pero solo se necesitó un pestañeó. Un instante de desconcierto. Y la pierna mal abierta de Daniel Rosero. Falta contra Dayro Moreno dentro del área. Penal, que el delantero cambió por gol y le dio la ventaja en la serie al cuadro antioqueño. Con el Cali, con los ánimos por el piso, Rodin Quiñones marcó el quinto y definitivo para terminar de bordar la estrella 16.

Al final, con todo definido, el partido se abrió: la pelota iba de un lado para otro, había toques bonitos, los arqueros hacían sus piruetas. Es raro el fútbol cuando es puro juego, cuando todo está sellado, es algo así como el noble pasatiempo de jugar play station con un amigo.