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Sin embargo, Camargo, que había solicitado la suspensión por un año para no jugar el campeonato, reconoció que aunque el equipo va a jugar, eso no significa que se haya resuelto sus problemas financieros. “Vamos a acogernos a las disposiciones de la Dimayor, y vamos a jugar el Torneo, pero la verdad esto no es más que un 'pañito de agua tibia' porque el problema económico sigue latente”, señaló en una rueda de prensa.
El dirigente deportivo dijo que la decisión fue tomada por todos los accionistas del club y que éstos esperan un mayor apoyo de las autoridades de Ibagué, capital del departamento del Tolima. “Después de muchos sufrimientos y penalidades y sin tener la plata para sufragar todos los gastos, es necesario que todos los entes gubernamentales den estricto cumplimiento a los compromisos adquiridos con el club, y que la gobernación y la alcaldía hagan parte de la junta directiva del club para poder salir adelante”, declaró.
De no haber jugado, el Deportes Tolima habría sido sancionado durante un año y con el descenso a la segunda división a su regreso. Camargo recalcó además que, mientras él este al frente del equipo, no permitirá que sea transferido a otro departamento, como había sugerido la Dimayor.
“Mientras esté vivo el equipo no se irá de la capital del Tolima”, señaló enfático el directivo, quien recordó además que sigue en pie la idea de democratizarlo a través de la venta de acciones al público. Mientras tanto, hizo un llamado a la afición para que apoye al equipo en el estadio Manuel Murillo Toro en el campeonato que comenzará el próximo 8 de febrero.