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En las cuentas de pocos el Once Caldas aparecía como finalista de la Copa Mustang I. Pero a pesar de un comienzo y un trasegar irregular por el Apertura, los únicos que mantuvieron la fe intacta fueron los integrantes del equipo albo, a la cabeza de su técnico Javier Álvarez.
De esa fe habla un pequeño cartel pegado en la puerta del camerino del DT blanco en el Palogrande. “Hoy lo hacemos, estamos seguros. Sí podemos, hoy ganamos”, reza el escrito que es un fiel reflejo del pensamiento de este ingeniero químico que este miércoles disputará su tercera final.
A pesar de esa confianza, dentro del equipo son conscientes de que el favoritismo es para el Júnior, al que enfrentan este miércoles en la noche después de las 7:30 (Telmex, UNE y RCN). Así lo insinúa John Viáfara, el capitán del Once 2009. “Eso está bien. Hace tres meses nos ponían a pelear el descenso y ahora estamos luchando la final. Me gusta ese perfil bajo”. Y lo dice un referente que ya sabe lo que es ser campeón con el elenco caldense, que contra muchos pronósticos levantó la Libertadores de 2004.
En la calle poco a poco se ha incrementado la fe en el equipo y por eso el miércoles se esperan unos 38 mil aficionados en las graderías de Palogrande, un escenario que es un hervidero desde el lunes, cuando se empezaron a vender las boletas para el primer tiempo de la finalísima.
Para enfrentar a los rojiblancos, Álvarez espera contar con la misma nómina que logró el dramático paso a la final el pasado domingo en Tunja. La única duda es la presencia del goleador Johan Fano, quien presenta un problema de capsulitis en su rodilla izquierda. De no aparecer el inca, lo reemplazaría Wilson Mena.
Con un 4-3-1-2 definido, el estratega antioqueño aspira a definir buena parte de la suerte de la estrella de este semestre. “En casa hemos sido fuertes y esa es la idea, salir victoriosos en Palogrande”. Afición, periodistas, jugadores y cuerpo técnico entienden que un triunfo, y ojalá holgado, es la mejor forma de enfrentar a un Júnior que ha desplegado mayor regularidad en su fútbol, de la mano de Giovanni Hernández, quien debutara profesionalmente vistiendo la camiseta blanca.
Y la ciudad donde el ahora 10 juniorista dio sus primeros destellos de crack, tranquila por excelencia, sufre poco a poco un proceso de transformación de cara a lo que será el partido de esta noche. En la mente de los aficionados aún revolotean las imágenes de 2003, cuando el Caldas consiguió su segunda estrella derrotando al mismísimo Júnior en Manizales, logrando acabar con una sequía de 53 años sin títulos.