Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Eso de que el que no conoce la historia está condenado a repetirla, parecería cobrar vigencia en la selección colombiana de fútbol, que tal y como aconteciera en la eliminatoria anterior, tuvo todo para sumar en Montevideo y al final los propios errores terminaron por sentenciarla.
En el camino hacia Alemania 2006, la tricolor igualó un 0-2 y al final el empate heroico se convirtió en un amargo 3-2. Y el de este miércoles, de nuevo en la capital uruguaya, después de que se lograra el uno a uno y se contara con fútbol y tiempo para buscar la victoria, se careció de actitud, la que les sobró a los charrúas, que en dos parpadeos no perdonaron y con el 3-1 mantienen esperanzas de estar en el Mundial de Sudáfrica, mientras las nuestras se disiparon casi por completo.
Y el casi aplica porque de nuevo se dependerá de otros para pelear la opción del repechaje, al cual aspiran, a falta de uno, tres rivales más: las selecciones de Ecuador, Venezuela y Uruguay.
Como cualquier final, porque eso era el partido del miércoles para Colombia en Montevideo, el grado de presión era alto y más después del triunfo de Ecuador sobre Bolivia en La Paz, que montaba a los del vecino país en la tabla, por lo que en el gramado del Centenario se probaría de qué estaba hecha la tricolor en la eliminatoria.
Y corrían apenas segundos cuando Adrián Ramos quedaba frente a Castillo y luego de eludirlo se atragantaba el grito de gol. Anuncio de una tarde amarilla en la fría capital uruguaya, para unos. Repetición de la repetidera, según otros, después de ver el desarrollo nacional en el presente torneo premundialista, donde la efectividad no ha sido propiamente nuestra virtud.
Giovanni Moreno sería el siguiente en aproximarse con el mismo resultado infructuoso, hasta que el tiempo les daría razón a los segundos porque a Uruguay le bastó con pisar por primera vez el área colombiana, para cobrar por ventanilla, tal cual aconteciera en tardes o noches anteriores, como en Buenos Aires, por ejemplo.
Esta vez no fue el remate potente del ‘Cata’ Díaz como en el Monumental de Núñez, sino una definición excelsa de Luis Suárez, la que puso a los de Lara contra la pared y apenas a los seis minutos, lo cual cambió por completo el destino del encuentro, ya que el local, de acorralado por la angustia, pasó a cederle por completo el balón y la obligación a su rival.
Ya entonces los nuestros no debían esperar sino proponer y para ello no encontraban claridad en su primera línea, porque a Abel Aguilar y Fredy Guarín les quemaba la pelota, Moreno carecía de personalidad para pedirla y no alcanzaba con la voluntad de Adrián Ramos y Pablo Armero por el sector izquierdo, donde más se insistió, pero sin la suficiente profundidad, sacrificando de paso a Teófilo Gutiérrez, que poco entraba en el circuito.
Ventaja desaprovechada
Para fortuna de Lara, Uruguay se quedaría con un hombre menos a los 30 minutos, cuando el árbitro paraguayo Carlos Torres ni lo pensó para mostrarle la roja a Carlos Valdez tras una fuerte falta sobre John Viáfara. Fue entonces cuando los nuestros se volcaron sobre el arco celeste, pero pecando en lo mismo de siempre: la puntada final.
Para el complemento se esperaban otras alternativas en ataque, pero el seleccionador nacional prefirió esperar y la apuesta le salió cara, porque más se tardaba en escucharse el pitazo del central, que quedar ambos equipos con 10 jugadores en el campo. A Teófilo Gutiérrez le cayó el juez con demasiado rigor tras chocar con Cáceres y se fue a los vestuarios.
Ya no había que pensarlo más y al campo entraron Giovanni Hernández y Jackson Martínez, quienes cambiaron el decorado ofensivo, porque el 10 le dio manejo y profundidad a la tricolor, ya que tuvo con quién tocar y arriba Ramos contó con más compañía.
Fue así como se ganó en presencia en el área rival y a los 19, Martínez volvía a caer del cielo y como ángel se elevaba más que Castillo y decretaba el uno a uno que alimentaba la esperanza, porque se podía buscar la victoria, pero una cosa era quererla y otra, buscarla.
En lugar de ir al frente, los nuestros se dedicaron a tocar en la mitad, conformándose con el punto que no servía de mucho, y como a los uruguayos sí los sepultaba por completo, a punta de su tradicional garra se fueron acercando a Julio y cuando lo tuvieron al frente, no dudaron en superarlo. Primero a través de Scotti y luego con Eguren, para que el sueño mundialista se mantenga y de paso en Colombia empiece a vislumbrarse la tercera pesadilla consecutiva de no estar en una Copa del Mundo.
De nuevo en manos de los demás
Tal y como aconteciera en las dos pasadas eliminatorias, a un par de fechas de terminar el torneo premundialista, Colombia sólo puede aspirar al repechaje y para ello, aparte de sumar los seis puntos que le resta disputar, deberá esperar un empate en Quito entre Ecuador y Uruguay en la jornada 17, como también la caída, o a lo sumo igualdades de ambas en la última fecha. De igual forma, que Venezuela no sume más de cuatro puntos en sus dos últimas salidas, frente a Paraguay de local y contra Brasil a domicilio.