Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Así como se le cuestionó en la eliminatoria anterior a Reinaldo Rueda cómo ordenó el ingreso de Frankie Oviedo en tiempo de descuento, cuando se perdía 3-2 en el Centenario, el miércoles Eduardo Lara tuvo buena parte de responsabilidad en el revés tricolor, porque ante distintas circunstancias del juego, ni volteó a mirar la línea emergente.
No lo hizo cuando el rival se quedó con 10 hombres a 15 minutos del final de la inicial, tampoco en el intermedio y apenas a los 10 minutos del complemento se decidió por implementar variantes que en cierta forma surtieron efecto, pero que con más tiempo en la cancha, tal vez hubiesen marcado mayor diferencia.
Con Giovanni Hernández y Jackson Martínez, Colombia encontró el camino del gol, pero en lugar de seguir explorándolo, se conformó con poco y en la actitud de sus dirigidos estuvo el miércoles el otro pecado nacional.
Hasta allá no llega el compromiso del seleccionador nacional, al que los planes se le alteraron con la lesión de Fabián Vargas y a quien hay que reconocerle el miércoles que en la apuesta de Adrián Ramos como volante por izquierda, el resultado fue aceptable, pero igual el rendimiento tricolor en esta llave dejó más dudas que certezas y con tres puntos de seis posibles no se logró el objetivo y en lugar de acercarse al repechaje, la selección retrocedió tres pasos respecto al quinto lugar de la eliminatoria.
Con la suya y los suyos, porque llamó a muchos de los jugadores con los que hizo el proceso en las menores, deberá terminar el torneo premundialista y asumir como cabeza de grupo el resultado final tras los dos últimos partidos contra Chile y Paraguay.