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Con el dolor que me produce esta tercera eliminación de la selección, considero que hubo cuatro factores definitivos que derivaron en esta triste realidad y como tal deben ser analizados, debatidos y ojalá puedan convertirse en el punto de partida para ayudar a cambiar una realidad porque está claro que como vamos, vamos mal.
El primero y tal vez más importante es el relacionado con la continuidad, palabra clave en cualquier proceso y que lamentablemente no se tuvo en Colombia no sólo en esta eliminatoria sino en las dos anteriores. La salida de un técnico y la llegada de otro que trae como es normal, otra idea, afecta demasiado.
Basta mirar algunos ejemplos en Suramérica, para ver que están apoyados en resultados: Dunga en Brasil, Bielsa con Chile, Martino en Paraguay, ‘El maestro’ Tabárez con Uruguay, el mismo Vizuete en Ecuador y más allá de que Argentina tenga una irrealidad de técnico como (Diego) Maradona, (Julio) Grondona se la ha jugado con él y ahí siguen en la pelea.
La mayoría de ellos encontró una nómina base y sobre ella edificaron su proyecto, respaldado por directivos que le apostaron de entrada a dichas propuestas y de manera irrestricta, a pesar de los cuestionamientos de la prensa y la misma afición.
Por eso soy un convencido de que ser fiel a una política y sobre todo, tener criterio y hacerlo respetar, tarde o temprano da resultados. Es como si el Presidente de la República estuviese cambiando cada tres meses al ministro de Agricultura, eso generaría un caos económico impresionante.
Ahora bien, el segundo factor que incidió fue el de dejarnos llevar por la emotividad, en especial hacia algunos jugadores del rentado local que por más que tengan unos buenos partidos en el medio, a nivel internacional es otra la exigencia y sin necesidad de dar nombres, creo que eso se notó en estos últimos partidos, lo cual aumentó la irregularidad y atentó contra el esquema y su escasa productividad.
¿Actitud o incapacidad?
Y ya que toco el tema de los futbolistas, el tercer planteamiento bajo mi punto de vista y que me duele decirlo, es que algunos no se entregaron en un cien por ciento con el amor y la responsabilidad que la camiseta del país exige. No sé si son cuestiones de infortunio o todo pasa por la actitud, pero resulta casi inexplicable que en los clubes rindan y con la amarilla sean otros, radicalmente distintos.
Basta citar un ejemplo para reflejarlo a plenitud: Falcao García, un gran jugador y mejor persona, de quien no tengo queja en su trabajo mientras fui seleccionador nacional, pero creo que a lo largo de la eliminatoria, le costó mucho reflejar en la selección lo que hacía en River y ahora en Porto, y un solo gol en nueve partidos así lo demuestra.
En este punto me detengo porque la experiencia durante los ocho partidos que dirigí, me permitió concluir que el futbolista de afuera es un tema para manejar con pinzas porque uno sabe que juega, pero en realidad desconoce su momento real y eso a la hora de una convocatoria genera un shock que en más de una ocasión echa a perder lo que se tiene planeado.
Pero una cosa es no poder y al menos intentarlo, y otra bien diferente quedar en deuda porque sencillamente no hay con qué responder. Me refiero entonces al cuarto y último factor: algunos jugadores ya no estaban para afrontar la rigurosidad de un torneo para Copa del Mundo, con lo que la intención de recambio se echó por la borda.
Lo que es peor, quedó maltrecha esa mixtura que fue uno de mis propósitos fundamentales al frente de la selección porque varios se encargaron de quemar dos y hasta tres eliminatorias sin cambiar el rumbo, con lo que la desvalorización de nuestro fútbol tiende a aumentarse y el respeto internacional se pierde cada día más.
Y sin saber el grado de liderazgo al interior del comité ejecutivo de la Federación, que sin duda debe tomar decisiones, me atrevo a afirmar que se le debe dar continuidad al nuevo proceso porque sólo así se podrán ir llenando los vacíos, estabilizar tantas cosas que andan sueltas y encontrar afinidad entre el técnico y el grupo. Ese, sin duda, debe ser el punto de partida para empezar desde ya a pensar en Brasil 2014 donde habrá un cupo más para Suramérica, pero igualmente un mayor número de candidatos por él.