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Así como Álvaro González, delegado de Colombia en Nigeria, tuvo que contenerse en el palco principal del estadio Abubakar Tafawa Balewa, de Bauchi, en el campo después de festejar la clasificación tricolor a las semifinales de la Copa del Mundo Sub 17, la mesura se apoderó de los nuestros en el camerino, donde más bien el apuro mandó la parada, porque se emprendía viaje terrestre de inmediato.
Ya había que iniciar la operación Suiza y la emoción les correspondió más bien a Emiro Ochoa y Jaime Orlando Dinas, los dos únicos periodistas nacionales que acompañan a la tricolor en su incursión mundialista, quienes a través de sus informes radiales daban cuenta del parte de victoria.
Casi sin voz, pero con la tranquilidad de siempre, el seleccionador Ramiro Viáfara reconocía la exigencia del rival, pero sobre todo “la respuesta de los muchachos que otra vez lo dejaron todo por la camiseta y, después de un gran esfuerzo, encontraron premio y le dieron una gran alegría al país que merece la paz”.
De igual forma, acudió a la autocrítica para destacar que “si bien la mayoría de goles que hemos recibido han sido por desatenciones, nunca les he recriminado a los jugadores por incapacidad ni nada por el estilo, sólo les he dicho que debemos estar más concentrados y es por eso que cada quien cree en sus capacidades y a fe que hemos superado muchas adversidades”.
Gustavo Cuéllar, por su parte, admitió que “no era fácil porque al frente tuvimos un rival fuerte y recio, pero no nos dejamos llevar por eso y en el segundo tiempo demostramos que teníamos fútbol para superarlo y ya después en los penales estuvimos tranquilos y ahora debemos pensar en el siguiente rival, que será todavía más difícil”.
“Este triunfo es para Colombia entera que nos alienta a la distancia, para nuestras familias y en especial para Edwin”, dijo un emocionado Daniel Santa, quien tuvo destinatario fijo en la dedicatoria a Cardona, su amigo y compañero en Nacional, que se perdió el Mundial por una fisura en su clavícula.
Luego a empacar y a viajar durante toda la noche nigeriana, porque Turquía ya era historia y lo que se viene es lo único que puede permitirles a los nuestros entrar a ella.