Bolillo Gómez: No soy un técnico de suerte, sino de trabajo

El paisa, que este domingo frente al Quindío (3:15 p.m., RCN) se juega su clasificación a las finales, habla de su actualidad en el DIM y de la selección. “Pékerman es muy inteligente”, dice.

El técnico del DIM, Hernán Darío Gómez, en su casa en el sur de la ciudad de Medellín. / Róbinson Úsuga Henao
El técnico del DIM, Hernán Darío Gómez, en su casa en el sur de la ciudad de Medellín. / Róbinson Úsuga Henao

En un edificio de nombre Santianamen, en el sur de Medellín, vive el técnico del DIM, Hernán Darío Gómez. En la tranquilidad de su balcón y vestido de jean y camiseta negra, el controvertido Bolillo recibe a El Espectador, en una de las pocas entrevistas que ha concedido después de su accidentada salida de la selección de Colombia.

Aceptó la charla especialmente por los hinchas del rojo de la montaña, a los que convidó a mantenerse fuertes y leales en esta época de tempestades.

A pocas horas de jugarse la clasificación a las finales de la Liga Postobón frente al Quindío, Gómez respondió cada una de las preguntas con voz de autoridad y certeza. Pero prefirió evitar las relacionadas con su vida personal, sobre todo las de cierto “error” que él reconoce que cometió, pero que ya siente muy en el pasado.

Cómo califica su temporada con el DIM?

En este semestre el trabajo ha sido bueno. La primera meta era que el equipo saliera adelante con la llegada de Julio Roberto Gómez y salir de la zona de descenso. El otro reto es tener un Medellín grande para la celebración de los 100 años. Pero fue muy traumático el semestre pasado y eso no lo voy a contar. Voy a hablar de este torneo. Medellín hoy en día aparece con 23 puntos. Un equipo que sufrió de muchas injusticias arbitrales, porque le quitaron siete unidades. No sabemos por qué ni de dónde viene eso. A todos los clubes en Colombia les quitan y les dan, pero esto fue evidente.

¿Y por qué cree que se cometieron esas injusticias arbitrales?

Si yo supiera qué pasaba, ya lo habría señalado. No sé por qué. Fue tan evidente que uno pensaba que la hinchada iba a hacer algo.

¿Esta tarde se juega todas las cartas ante el Quindío?

Yo he manejado tristeza en los últimos días, porque el equipo no merece esperar este último partido. El equipo ya estaba clasificado. Tengo la tristeza de que la hinchada del Medellín esté sufriendo por su clasificación, que era ya ganada, merecida. Es un compromiso de verdad que te da estrés. El fútbol no es de vida o muerte, pero no clasificar sería un desilusión muy grande para la afición que nos ha cantado, que nos ha respetado.

¿Durante este tiempo en Medellín ha pensado tirar la toalla?

El primer semestre sí, porque veía todo tan difícil. En este torneo no. Hay un presidente y una junta directiva que representa bien al Medellín. Una cabeza que tiene pantalones, que está luchando para sacar al equipo adelante, pero nos queda muy difícil si no hay un inversionista que compre el club.

¿Cómo le parece el nivel de la selección de Colombia?

El equipo es una familia que ya estaba armada, es una estructura que ya estaba hecha. Esa familia y esa estructura se hizo en la Copa América y se empezó a trabajar antes. Las selecciones dependen mucho de los momentos de los futbolistas. Y tiene un técnico muy bueno e inteligente, capaz, que con toda su experiencia les ha ayudado a los muchachos. Yo creo que esta selección puede estar entre los ocho del mundo, porque tiene unos jugadores y técnico con capacidad.

Entonces, ¿cree que si usted hubiera seguido en la dirección del equipo, la selección estaría en el mismo nivel?

Los técnicos somos buenos dependiendo de los jugadores. A mí me gustaría ver a Mourinho entrenando al ‘deportivo tapita’ acá en Colombia. En el Real Madrid sacás a Kaká y entra Ozil. Y acá sacás a Falcao y entra Jackson. Eso sí, el técnico tiene que ser inteligente, porque es más difícil manejar estos futbolista que otros que no tengan jerarquía. Este entrenador ha sido el ideal para sostener eso. En el Mundial de Alemania, Messi no brilló, y ¿Pékerman iba a ser malo por eso? No, no era malo. Son los momentos de los futbolista más un buen técnico como Pékerman. Yo no me puedo considerar mal técnico después de haber ido a cuatro mundiales. Yo sé manejar esa clase de situaciones. Mi salida de la selección no fue por malo, fue por el problema que tuve. Está todo dado para que Colombia no sólo vaya al Mundial, sino que haga un buen papel.

Después de ese problema personal y la distancia que tomó del fútbol por unos meses, quedó la sensación de que la oportunidad del Medellín le llegó como una especie de salvavidas.

No es así, porque antes de ir al Medellín tuve opciones muy grandes. Tuve opciones de ir a Chile, a Paraguay, a Arabia. Para mí no fue un salvavidas; para mí, Medellín es amor, es un sueño que tuve de pelao porque soy hincha del DIM y mi papá fue presidente. Yo no soy un técnico de suerte, sino de trabajo y procesos. Haga un análisis de cuál puede ser el técnico más cotizado que hay aquí en Colombia. Y haga un análisis de cada cuánto gana.

Algunos piensan que usted es un DT más de selección que de equipos.

Ese es un concepto que no es valedero. Esos temas los puede manejar la prensa o alguien que no sea del fútbol. Yo me crie en el Nacional, estuve desde el 87 hasta el año 94 y con Nacional fui campeón (como asistente técnico) de Copa Libertadores, Interamericana, a nivel colombiano, y de ahí pasé a selecciones. Yo soy técnico de fútbol, no quiere decir que sea de selecciones. Inclusive, es mejor para un entrenador ir diario a la cancha, aprende y estudia más. Todos los estrategas han trabajado en clubes. Pékerman viene de México, de trabajar en clubes. Esos son conceptos errados, como cuando la gente dice que en el fútbol está pasado de moda el toque-toque. Pacho y yo nos tuvimos que ir para Ecuador porque estaba pasado de moda el toque-toque y ahora el mejor balompié del mundo es el del Barcelona, puro toque-toque.

¿Pero usted quiere volver a dirigir una selección?

Sí, como dicen todos los técnicos que se quieren promocionar. Yo tengo opciones para irme. Pero voy a cumplir mi contrato con el Medellín (hasta diciembre de 2013). A no ser que Roberto no quiera que siga.

¿Por qué dice usted que uno en el fútbol es diablo y Dios?

Si vos ganás eres Dios y si perdés eres diablo. Y en el fútbol es uno más diablo que Dios. Porque de 50 torneos que enfrentás, ganás uno o dos.

A propósito de Dios y diablo, ¿qué ha pasado con su problema personal, aquel incidente que lo sacó de la selección? ¿Ya lo superó?

Yo salgo a la calle y la gente es muy especial, me brinda su respeto y admiración. A veces la masa en el estadio sí insulta.

¿Cuáles fueron las personas que lo rodearon en ese momento tan crítico?

No alcanzaría a decirles cuántas. No me dejaron solo nunca. Fue el momento en que sentí más el amor de los colombianos.

¿Qué retos le quedan al ‘Bolillo’?

El Medellín es el reto más grande que tengo en mi vida.

¿Y cómo superar ese reto?

Es el más importante, pero el más difícil por todos los inconvenientes que estamos viviendo, por las injusticias que estoy viendo contra el Medellín.

Entre Messi, Cristiano Ronaldo y Falcao, ¿quién se merece el Balón de Oro?

Es difícil escoger porque los tres se lo merecen. Yo siempre he sentido que es injusto darle el Balón de Oro a una sola persona, porque hay arqueros muy buenos, volantes y delanteros muy buenos. De estos tres, los tres.