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Fútbol colombiano 3 Jun 2013 - 9:00 pm

Este mensajero y frustrado abogado es el símbolo de la tricolor

Brasil 2014, el sueño de 'El Cole'

Hace 24 años, Gustavo Llanos sigue a la Selección de Colombia a donde quiera que vaya. Ya sexagenario, este barranquillero es un verdadero símbolo de la tricolor. Historia de dichas y penas.

Por: Jesús Fragozo Caro, Barranquilla
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El famoso ‘El Cole’ en la habitación de su casa que hace las veces de museo en Barranquilla, en el popular barrio Los Trupillos. / Jesús Fragozo

Aunque aún no ha terminado la ronda eliminatoria para el próximo Mundial de Fútbol, que tendrá a Brasil como sede en 2014, ‘El Cole’ ya se está preparando para viajar a la tierra de la samba y las garotas. Mantiene en secreto, como las novias que guardan con recelo el vestido que lucirán el día de su matrimonio, el look y el traje que llevará puesto. Advierte que por eso se está dejando crecer el pelo.

“No he tenido la oportunidad de acercarme a Pekerman. Pero siento que ha recuperado la verdadera identidad del fútbol colombiano, uno en el que tenemos excelentes jugadores. Los ha puesto en la posición en donde juegan en sus equipos. No se ha dedicado a improvisar”, dice.

A este barranquillero, ya sexagenario, nadie lo llama Gustavo Llanos. Ese nombre no existe hace 24 años y sólo es válido en su documento de identidad, porque en el trato social del día a día perdió su valor. Todo lo demás le pertenece a un cóndor, un hombre pájaro que vestido con trajes coloridos y extravagantes asiste a todos los partidos de la selección Colombia de fútbol. Dicen quienes lo han visto, que sufrió una especie de metamorfosis y pasó a llamarse ‘El Cole’, a secas.

En una habitación museo de paredes blancas, en el popular barrio Los Trupillos, donde vive, cuelgan decenas de marcos llenos de recortes de periódicos en español, inglés y hasta mandarín. ‘El Cole’ aparece en todos los artículos con el rostro y sus canas pintadas de amarillo, azul y rojo. Son recuerdos que preserva con celo y que plasman los momentos más importantes de este afamado personaje del mundo del fútbol que viste de satín cada vez que juega la tricolor, se pone antifaz y con una especie de efervescencia endémica alienta a la selección.

En el cuartito también está exhibida una modesta réplica del trofeo de la Copa Mundial de Fútbol, que se entrega desde 1974, porque la Copa Jules Rimet (llamada así en honor de un antiguo presidente de la Fifa) se quedó en las vitrinas de la selección brasileña. A diferencia de la original, la que posee ‘El Cole’ no es de oro, sino de yeso, y remendado con cinta pegante.

‘El Cole’ es un loco que es feliz alentando a la selección de Colombia. Lo que siente por el equipo tricolor va más allá de una pasión desmedida. Si no, cómo se explica que en 1990 haya llegado a Italia con apenas los tiquetes aéreos, durmiera en estaciones de tren, en la calle y en hoteles en donde las estrellas escasamente se podían ver por las noches. Por aquel entonces hubo días que no probó bocado.

Antes de emprender esa aventura sufrió la humillación al ver que aquellos empresarios a los que recurrió en busca de un patrocinio le cerraban las puertas en la cara. “Cuando regresaba a la casa, después de que me habían rechazado, me ponía a llorar con mi esposa y mis hijos”, dice sentado sobre las baldosas del pequeño cuarto en donde guarda un legado que más bien testifica sus proezas, como las veces que decidió amarrarse con un arnés a las barandas de una tribuna y simuló volar como un cóndor.

En 1989, durante las eliminatorias de Italia 90, en un partido en el que Colombia le ganó 2-1 a Ecuador, apareció, por primera vez ‘El Cole’, quien ha estado en seis mundiales: cuatro con la selección de mayores y dos con la sub-20, y ocho copas América.

Para Chile 91, su primera Copa América, fue hasta una emisora de radio y junto al conocido periodista Fabio Poveda Márquez, organizó algo así como una ‘coletón’. A la estación radial llegó gente del común, como loteros y vendedores de aguacate, para ayudarlo a alcanzar la hazaña de ir a la tierra de Neruda. “Siempre recuerdo a un señor que me llevó un par de zapatos de su negocio de calzado para que lo vendiera o hiciera una rifa”, dice.

En esas conoció a Christian Daes, de la firma Tecnoglass, quien no sólo se ofreció a patrocinarle el viaje a cambio de que publicitara en los partidos de la selección la imagen de su compañía. A partir de ese momento, ‘El cóndor’ no se preocupó más por buscar dinero para financiar sus viajes a donde quiera que viajara la tricolor.

Fue tal el apoyo que le brindó este empresario, que inclusive lo contrató como mensajero de su empresa, cargo en el que está a punto de cumplir 20 años y ahora está tramitando su pensión de vejez para seguir sosteniendo su hogar, integrado por su esposa y dos hijos.

 

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