De La Arenosa para el mundo

El conjunto tiburón, uno de los más tradicionales de Colombia, no sólo representa a la ciudad, sino a toda la costa Caribe.

El conjunto rojiblanco ha celebrado siete títulos del torneo colombiano. El primero fue en 1977 y el más reciente en 2011. / Gabriel Aponte
El conjunto rojiblanco ha celebrado siete títulos del torneo colombiano. El primero fue en 1977 y el más reciente en 2011. / Gabriel Aponte

Costeño que se respete es hincha del Júnior. No importa si nació en Rioacha, Valledupar, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Sincelejo o Montería, para nombrar solamente las capitales de los siete departamentos de la costa Caribe, una región que reúne por lo menos a 10 millones de personas, el 90% de ellas con una pasión común: el club rojiblanco.

Porque si hay un símbolo que traspasó las fronteras de la Puerta de Oro de Colombia es su equipo de fútbol, fundado el 7 de agosto de 1924 y siete veces campeón del torneo rentado.

“Hay una razón histórica por la cual el Júnior es tan importante. En los años 30 y 40, cuando todavía no había fútbol profesional, era el representativo de la Costa en los intercambios deportivos que se hacían con equipos del Valle o Antioquia. Barranquilla fue la cuna de los primeros dirigentes del balompié y allá se creó la Asociación de Fútbol, así que el Júnior fue la base de las primeras selecciones de Colombia que fueron a las copas América de 1945, 46 y 47”, explica el estadígrafo e historiador Guillermo Ruiz Bonilla.

Por problemas financieros el equipo dejó de participar en el campeonato profesional en 1953, cuando terminó la época de El Dorado. También desaparecieron temporalmente por los mismos factores Bucaramanga, Cúcuta, Pereira y Sporting, otro club de la capital atlanticense.

El renacimiento del Júnior se produjo una década después, en las propias calles de Barranquilla, donde la afición por el béisbol estadounidense comenzó a transformarse debido a un rumor que decía que los “tiburones” estaban de vuelta.

“Efectivamente, en la selección nacional que jugó la eliminatoria al Mundial de Inglaterra 1966 había muchos barranquilleros y ellos se vincularon al Júnior, que regresó con más ímpetu que antes”, recuerda Ruiz Bonilla.

El narrador Édgar Perea, el hincha rojiblanco más emblemático, explica que “yo comencé mi carrera en ese momento y la ciudad como tal tuvo un renacimiento. La fiebre por el equipo se propagó rápidamente desde el Cabo de la Vela hasta el Golfo de Morrosquillo. A la gente no le importaba tanto ganar, sino que el equipo diera un buen espectáculo”.

Esa pasión se desbordó tras los dos primeros títulos de Júnior, en 1977 y 1980. “Y se nos quedó chiquito el estadio Romelio Martínez, al que le cabían apenas 15.000 personas. Ahí se inició la campaña para construir el Metropolitano”, comenta Perea, quien inmortalizó el eslogan: “Júnior tu papá” y es celebrado en una melodía que dice: “Cuando el Júnior juega todo es alegría, narra Édgar Perea, ay, qué maravilla, baila las calles, de noche, baila las calles de día”.

Porque, sin duda, Júnior es tan importante para la ciudad como el Carnaval.

“Todos lo amamos, sin distingo de clase social, raza, edad o religión, pero no sólo acá, sino en toda la región. Incluso en el resto del país la colonia costeña siempre aparece en gran número cuando juega el Júnior”, agrega Perea.

El Campeón, como lo llaman, dice que “a los niños se les inculca el sentimiento juniorista y Barranquilla se mueve el ritmo del equipo. Si gana y juega bien, la gente está contenta, animada, festiva. Si pierde y no rinde en la cancha, como está pasando actualmente, eso se siente en la calle, hay tristeza, desolación”.

Y fue gracias al respaldo incondicional de la gente que la selección nacional escogió a Barranquilla como su sede. Allá logró las clasificaciones a los mundiales de 1990, 94 y 98, y está a punto de conseguir una más, a Brasil 2014.

El impacto económico del Júnior en la ciudad y en la región es incalculable. La Cámara de Comercio no tiene cifras exactas, pero es evidente que cada vez que hay partido las ventas y el consumo se disparan, así como los viajes intermunicipales.

Cómo será que mucha gente cree que la bandera de Barranquilla es roja, blanca y azul como la del Júnior, no roja, amarilla y verde con una estrella blanca en el medio. El equipo de fútbol es un verdadero símbolo de la Arenosa.

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