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Fútbol colombiano 27 Jun 2013 - 8:22 pm

Análisis

El balance agridulce de Millonarios

Con la eliminación anticipada a la gran final del fútbol colombiano, el equipo albiazul debe pensar ya en el segundo semestre de 2013.

Por: Redacción Deportiva
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Mayer Candelo, Jhonny Ramirez. /Gustavo Torrijos

Terminó el semestre deportivo para el campeón vigente Millonarios y su eliminación en la Liga Postobón, sumada a la rápida salida en la Copa Libertadores, deja un sabor agridulce a la afición. Como siempre, la primera evaluación apunta a diagnosticar al cuerpo técnico, pero salvo algunos omisiones en contrataciones, el saldo en favor de Hernán Torres y su asistente, Darío ‘El Chusco’ Sierra, sigue siendo favorable. De alguna manera, con los apremios y vacíos en los dos torneos, su profesionalismo da para que sean los aprobados del semestre.

En cuanto a los jugadores, línea por línea, la redacción deportiva de El Espectador, cree que el balance es de altibajos. El arquero titular fue Luis Delgado, de alguna manera un puesto ganado por su gesta heroica en el título del segundo semestre de 2012. Sin embargo, su actuación tuvo momentos estelares y errores crasos. En pleno torneo alcanzó a perder la titular con ‘Rufai’ Zapata, pero éste no la supo conservar y volvió a cederla. La pregunta es ineludible: ¿debe seguir siendo Luis Delgado el hombre de confianza para el arco albiazul?

‘Rifai’ Zapata, con un largo recorrido en el fútbol nacional e internacional, quedó en deuda ante la afición. Quizás no por él mismo sino porque su actuación en el primer equipo fue relativamente efímera. En criterio de los analistas, debe continuar y, en lo posible, tener más posibilidades. Sin embargo, aparece en el escenario un tercer actor: el guardameta Nelson Ramos. Antes de grave lesión, en el segundo semestre de 2012, no sólo era uno de los puntales de equipo sino ídolo de la afición. Ya está listo para entrar en competencia, pero se rumora que podría dejar el club. No la tiene fácil el cuerpo técnico en este escenario. De cualquier forma no es la posición crítica para el equipo.

En cuanto a la línea defensiva cabe una primera reflexión. Sus dos centrales titulares, Román Torres y Pedro Franco no tienen discusión. Son dos excelentes profesionales y cada uno dio lo mejor de sí mismo. El panameño Román Torres tuvo más ausencias, pero producto de sus compromisos con la selección de su país. No obstante, cada que actuó fue elogiado por la gente. Lo mismo que el bogotano Pedro Franco, el gran activo del equipo. El problema es que los rumores apuntan a que uno de los dos, o los dos, podrían dejar el club. Obviamente no por sus rendimiento sino por las ofertas.

De Román Torres siempre se supo el interés del Palmeiras de Brasil por sumarlo a sus filas, y que también ha tenido coqueteos de otros clubes. Tres veces campeón en Colombia, con tres equipos diferentes, si Millonarios logra mantenerlo ya es buena noticia. En cuanto a Pedro Franco, se dice que sus días están contados en el club y que podría pasar al fútbol europeo, más exactamente a España o Turquía, aunque no se descarta el fútbol argentino. Pueden ser rumores como pasa cada vez que terminan los torneos, pero de concretarse cualquier negociación la tiene dura Millonarios.

Aquí empieza el problema. Cuando no estuvieron Torres y Franco el equipo se vio en serias dificultades. Por eso, de salir algunos de los dos o los dos, el cuerpo técnico debería contar con reemplazos equivalentes. Los que tiene, evidentemente no lo son. Tuvo oportunidades el uruguayo Ignacio Iturralde y definitivamente no dio la talla. Conservar un extranjero para ser suplente del suplente, es una inconsistencia. Jugó también Ánderson Zapata, sobre todo en la última etapa, pero tampoco dio suficientes garantías. En otras posiciones tuvo minutos, sigue en deuda deportiva.

Jugó también Yoíver González y demostró algunas condiciones, pero sus actuaciones fueron tan efímeras que aún no existe certeza de si puede llegar a ser un eventual reemplazo de Román Torres o de Pedro Franco. En resumidas cuentas, Millonarios necesita al menos un central de peso y de experiencia. No hacerlo es improvisar y en la cantera no se ve el nuevo Pedro Franco. En la divisiones inferiores se ganaron muchos campeonatos, pero una cosa son las ligas menores donde el éxito azul es indiscutible y otras que esos jugadores puedan saltar definitivamente al profesionalismo.

En cuanto a los laterales, el asunto es más complejo. Desde que llegó Hernán Torres, los entendidos del fútbol y propia afición advirtieron los vacíos. Por la línea derecha, el titular Lewis Ochoa, aunque no tuvo el rendimiento del equipo campeón de 2012, tuvo un nivel de aprobación. Tanto que lo equipos rivales entendieron que taponar su salida era una forma de frenar a Millonarios. No hay rumores de que se vaya y si eso se confirma es una buena noticia. El problema es que cuando no estuvo Lewis, al equipo se le vio seriamente disminuido por esa punta.

El reemplazo habitual de Lewis Ochoa fue Lionard Vásquez, quien ya lleva algunas temporadas en el club. Pero su nivel es muy discreto. Tanto que nunca se quedó con la titular. eso lo dice todo. El problema es mayor por la punta izquierda y, aquí hay que pasarle una cuenta de cobro al cuerpo técnico. A pesar del campeonato de 2012, muchas voces se oyeron sobre la necesidad de un lateral de peso. Hernán Torres le dio su voto de confianza a Jarold Martínez y en pleno campeonato tuvo que aceptar que se equivocó. El dilema es que quienes lo reemplazaron no dieron lo suficiente.

Álex Díaz, quien para 2010 era una gran promesa del fútbol colombiano, a pesar de su juventud no termina de consolidarse y, por mala suerte o no, tiende a lesionarse muy fácil. También estuvo Luis Mosquera, hombre clave de la era de Richard Páez, pero insuficiente en sus labores de marca. De hecho es más volante que lateral y se vio claramente. En otras palabras, si se confirmar la salida de Jarold Martínez como se dice, si Álex Díaz no termina de afianzarse y si Mosquera no se queda con el puesto, como pasó a finales de 2012, la urgencia es clara: se necesita un lateral por izquierda.

Pasando a la línea medular, el asunto empieza por las labores de marca. Yhonny Ramírez le da confianza al equipo y la afición lo tiene como uno de sus baluartes. No obstante, el lío contractual con el Chicó y la Dimayor, no permitió este semestre su dedicación plena. En la primera etapa, por esta razón y por una lesión, no pudo jugar. Cuando regresó, tuvo que seguir cargando con el lío jurídico. La expectativa está centrada en que eso se resuelva y que pueda seguir aportando al club. Su sacrificio en la cancha es notable y para el cuerpo técnico, a pesar de los críticos, es un hombre clave.

En cuanto a Rafael Robayo, unas de cal y otras de arena. Nadie discute su despliegue físico en la cancha, nadie como él goza de tanto cariño entre la afición, pero objetivamente cuando se desordena deja los huecos que terminan costando. Se ganó a pulso la titular, en franca lid con Elkin Blanco, pero en los momentos cruciales las dudas quedan. Aportó goles claves, dio ejemplo de pundonor y sentido de pertenencia por el equipo. Pero algo falta, es difícil decirlo. En todo caso le ganó el pulso por la posición a Elkin Blanco, que aporta y ayuda, pero no termina de ser el líder.

No cabe evaluar a Juan Esteban ‘Ganiza’ Ortiz, pues de todos es sabido que tuvo una grave lesión que lo sacó de las canchas. Sus condiciones son innegables aunque desde el segundo semestres de 2012 había perdido la titular. Se ha rumorado que se va, pero también se ha dicho que se queda. Después de una lesión como la suya, cualquier equipo lo duda. En caso de quedarse, no cabe duda que la afición estará tranquila. Efímeramente pasó Cristian Alarcón, poco se sabe. Hay otros nombres de la cantera, si mayor ruido. Anderson Zapata estuvo pero tampoco. El cuerpo técnico tendría que revisar para sopesar sus necesidades.

En lo referente a los volantes mixtos o de creación, ahí podría existir otros vacío. Es difícil decirlo, pero los entendidos concluyen que, a pesar de sus 36 años o de su lentitud, el equipo es mayerdependiente, es decir, si no aparece Máyer Candelo, se nublan las ideas. Su calidad técnica es indiscutible. Algo de estado físico pesa, pero son muchos años de oficio. De todos modos, pese a la resistencia de algún sector de la afición por una camiseta tirada por allá en 2003, terminó siendo el ídolo de la gente. Es más, cuando pase el tiempo y lo de hoy sea historia, se dirá que el 10 del campeón de 2012 fue el genial Máyer Andrés Candelo.

¿Pero cuándo no está Máyer? Faltó al principio del torneo y se notó totalmente. Se ausentó al final y lo mismo. Definitivamente, si Máyer se va para la MLS como se dice, bien sea ahora o en diciembre, Millonarios tiene que ir pensando seriamente en encontrar el 10 para los próximos retos. Si se queda, hay plena seguridad de que algo importante va a salir de sus pies. El problema es encontrar a su socio. El de los últimos tiempos, y sin duda, el de Hernán Torres, fue Hárrison Otálvaro. Además baluarte del título de 2012. Pero sin Máyer, su contundencia desaparece.

En otras palabras no es el 10 que pueda reemplazar al estelar Candelo. Aprueba el semestre y también quedará en la foto del recuerdo del campeón, pero algo falta para termine de ser el irremplazable. Jugó algunas veces el uruguayo José Luis Tancredi, pero definitivamente, tratándose de un extranjero, deja más dudas que certezas. estuvo también Dawlin Leudo, y su capacidad promete que puede ser mejor, pero no terminó de afianzarse en la línea titular. Unas veces creativo, otras en marca, pero a intervalos. Si se queda va a aportar y ya pagó el derecho a piso, pero tiene que volver a ser el que brillaba en Equidad.

Sobre la delantera es donde recae la crítica. Aunque suene drástico, Freddy Montero, presentado como el gran goleador que llegaba a Millonarios, resultó un fracaso. Cinco goles a regañadientes, y eso que la afición le tuvo más paciencia que en su momento a Funes. Pero los resultados hablan por sí solos. Fue titular todo el semestre pero no se le vio. Deuda total. Y nada más que decir. Dicen que se va para Portugal. En caso de que no se dé, ya entraría al segundo semestre de 2013 con una pesada carga, revertir la crítica que le cuestiona ganar mucho y anotar poco.

El otro famoso es Wason Rentería, resistido por un sector de la afición, pero le guste o no, baluarte del campeón de 2012. Sus condiciones técnicas son indiscutible, su actitud es cuestionable. De continuar en el club, la afición espera que vuelva a ser el goleador que incluso fue titular en la selección de Colombia de mayores. Aunque se sabe que un jugador con mercado. Ha jugado en el exterior y tiene como volver a hacerlo. En cualquier momento puede irse. Quizás es el problema. Su sentido de pertenencia es la duda.

Quedan quizás Erick Moreno y Yuber Asprilla, y dada su juventud, es claro que son activos del club. Lo importante es que ya superaron el miedo escénico y son jugadores profesionales. Si se consolidan los beneficios serán para Millonarios, y ojalá como ellos surjan nuevo valores. Lo que hoy sucede con el rival de plaza Santa Fe, es una buena muestra de que si no hay cantera no hay futuro. Su éxito es la gente de la casa, el mismo que podría tener Millonarios cuyas ligas menores que ganan muchos títulos pero les falta aportar jugadores.

 

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