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Fútbol colombiano 18 Nov 2012 - 9:00 pm

Una charla informal, previa al amistoso con Brasil

Un café con Pékerman

El técnico defiende su proceso y dice que está seguro de que Colombia clasificará al Mundial.

Por: Fidel Cano Correa / Nueva York*
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“Tengo apenas cinco minutos”, dijo antes de sentarse en un sillón, mientras apretaba entre sus manos un café humeante. “Cité a la charla técnica ahora y yo no puedo faltar ahí”.

Estamos a un par de horas del juego amistoso con Brasil, y allí, en una suite del piso 20 del Hotel Sheraton Meadowlands, el director técnico de la selección de Colombia, el argentino José Pékerman, recibe a las cabezas de CM&, Semana, Caracol Radio y El Espectador para una charla informal que ha convocado su jefe, el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya.

No es una entrevista. Pékerman no concede entrevistas. Más bien, es un llamado a conocer y proteger el proceso. Dados los resultados, suena raro. Pero la música de fondo es la seguridad de que vendrán momentos difíciles, y más: que existen intereses aplacados pero no muertos, incomprensiones y celos que, cuando la victoria no sonría, pueden buscar derrumbarlo todo.

“Esto no es un estilo, es una forma de trabajo que el fútbol colombiano necesitaba”, dice Pékerman, como excusándose de sus silencios públicos que muchos le critican. “Esto va más allá de la elección de unos jugadores. Esto no es ningún milagro, que acertó un cambio, que entró Cuadrado y el equipo ganó... No hace efecto un cambio si no se ha hecho todo lo demás”, dice con convencimiento.

¿Y qué es “todo lo demás”? Nos cuenta lo que hace su equipo de trabajo; ese día tiene a alguien viendo a Bolivia, a otro viendo a Venezuela. Dice que antes de cada convocatoria ven más de 3.000 partidos de los jugadores con sus equipos. Que tienen una carpeta de cada jugador posiblemente citado, una ficha personal de cada uno con su seguimiento. Que cuando no están en convocatoria habla todo el tiempo con sus técnicos, con sus equipos, con ellos mismos.

“Estoy confiadísimo de que iremos al Mundial. Desde antes lo estaba. Tuvimos muchas ofertas de muchas selecciones y siempre supe que, además de Argentina, el único equipo que quería dirigir era Colombia. Y no tengo ninguna duda de que estaremos en el Mundial”, asegura.

Pero quiere más. Se queja del “exitismo a ultranza, como el de ahora”. De que si se va ganando se llena el estadio pero, si no, es difícil vender las boletas. De que no se entienda que un entrenamiento a puerta cerrada es importante que no lo conozca el rival. “Los colombianos deben ser conscientes de la gran oportunidad que tiene su fútbol”, dice el argentino.

¿Y cuál es esa oportunidad? Pékerman es categórico. Opina que la calidad del futbolista colombiano es igual, incluso mejor, que la del argentino. “El futbolista colombiano es genéticamente muy dotado en lo físico y lleva el fútbol en la sangre, hay potrero, hay barrio...”, dice. Pero acepta que falta trabajar en la mente, en la inteligencia, la táctica, el ordenamiento de los conceptos. “Hay que actualizarse. Ustedes no saben el potencial que tiene Colombia. Pero acá la palabra trabajo, hmmm...”, sentencia.

Una contradicción parece palpable. Si las cosas no están bien, cómo es que ha logrado esta selección que enamora y que, está seguro, irá al Mundial. Lo explica por el buen trabajo que se ha hecho con las selecciones juveniles en los últimos años. Pero lo echa de menos en los clubes. “Para mí, acá hay que hacer una gran revolución en los clubes, hay que cambiarlo todo”. Acepta que no es su trabajo, pero dice estar dispuesto a ayudar a la gente que quiera multiplicar esfuerzos, que quiera hacer cosas para el futuro y que esté dispuesta a invertir, porque insiste en que hay que invertir.

Para Pékerman no es positivo que tantos jugadores estén saliendo en edades muy tempranas al exterior. “¿Cómo se dejan llevar el futuro?”, dice. Considera que si esos muchachos tuvieran un proyecto ordenado en su país, no se irían al exterior. Y hace cuentas. Son muchos los que parten y muy pocos los que verdaderamente triunfan. El 90% de los que se van se pierden para el fútbol, es su cálculo. El ejemplo de Messi emerge como una obviedad. “Messi es un caso excepcional”, dice. “Antes de los 20 años, los chicos argentinos se forman allí en su país”, asegura. ¿Y por qué? Porque Argentina en la década de los 80 cambió totalmente sus divisiones inferiores y aprendió a trabajar en un proyecto ordenado.

Lo dice quien desarrolló ese proyecto y ganó mundiales juveniles. “Si nos preparamos bien, tiene que haber algo más planificado y va a haber más lógica en el fútbol colombiano. Colombia tiene que estar en los próximos 20 años en todos los mundiales. ¿O qué? ¿Vamos a llegar en unos años a decir: ‘Ay, Falcao ya está viejito y ahora qué vamos a hacer’? No. Eso se logra desde el fútbol juvenil. Si uno quiere que los jugadores se formen bien tiene que haber competencia a ese nivel, una exigencia mayor desde abajo. Y eso va mejorando a los técnicos. Aquí lamentablemente los técnicos saben que si les va mal en tres partidos los despiden, no hay proyecto”, dice.

Los cinco minutos se han vuelto 10 y 20 y 35 hablando de fútbol. No entra en detalles. “Ah, sos muy futbolero, quieres saber por qué ahora Falcao hace goles y antes no. No hay tiempo, ya debo estar en la charla”, le dice a Yamid, que no para de preguntar.

Cuando ya va llegando a la puerta, se devuelve un instante. “Espero que vean un bonito partido”. Y sí.

* Este artículo fue posible por invitación de Cerveza Águila.

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