Fútbol internacional |8 Dic 2012 - 9:00 pm

Personaje del año

Falcao, el mensaje de Jesús

Radamel Falcao García, el goleador del Atlético de Madrid, es el personaje del año para El Espectador. “El colombiano ha roto en pedazos el equilibrio inestable que existía entre Cristiano Ronaldo y Messi”, opina el escritor y periodista que lo perfila desde España.

Por: Juan Cruz
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    http://www.elespectador.com/deportes/futbolinternacional/articulo-391409-falcao-el-mensaje-de-jesus
    http://tinyurl.com/aqhu92v
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/ Reuters. / Reuters.

Siendo como es caribeño, cercano a Macondo y por tanto de la estirpe de los que siempre tendrán una segunda oportunidad sobre la tierra, no le extrañó a nadie (en el Caribe) que, al final de una de sus hazañas europeas más brillantes, cuando el Atlético de Madrid venció en la última Copa Europa, el jugador más importante del equipo madrileño se sacara la camiseta para celebrar que Dios había estado (otra vez) con él.

No se sacó la camiseta para proclamar su amor a Dios, tan solo; lo personificó más precisamente en el Hombre que el Hacedor de la Cristiandad dibujó en la Tierra para ser su emisario, Jesús. Radamel Falcao, vestido hasta ese momento con la camisola rojiblanca que una vez usaron mitos del tamaño de Ben Barek y de Luis Aragonés, decidió vestirse con lo que lleva por dentro, su amor declarado a Jesucristo. Así que se sacó la rojiblanca y debajo apareció Jesús (JESÚS) con todas sus letras mayúsculas. En España los futbolistas se persignan antes de entrar en la cancha; algunos, como Messi, dialogan con Lo Más Alto, donde seguramente creen que están sus antepasados más directos, a los que (como en el caso del astro argentino) dedican los goles, que son el objeto de su comunicación con las masas, con los abuelos y, sin ningún género de dudas, con Dios.

En España y en Europa está penado que los futbolistas se despojen por completo de la vestimenta superior (por descontado, también está penado que se queden empelotas), así que todos inventan algo que los arrope para vencer el celo arbitral. Un futbolista del Real Madrid, Sergio Ramos, inventó una estratagema para revelar su cariño por Özil, el turco-alemán al que le agarró ojeriza Mourinho: se puso bajo la camiseta blanca un homenaje a su colega, para la eventualidad de que él marcara un gol estando en la grada el otro. No marcó Ramos, que es defensa, pero fotógrafos avezados en ver lo que la gente lleva debajo advirtieron el truco y se armó una bien buena en el vestuario y en los alrededores del madridismo.

Falcao fue mucho más espiritual, se sacó la camiseta y debajo llevaba a Jesús. En ese momento, el gran delantero caribeño seguramente no había advertido una sinonimia inquietante: Jesús se llamaba también el muy poco celeste mítico presidente del club Atlético de Madrid. Era Jesús Gil y Gil; fue el tronante alcalde de Marbella, un hombre de negocios inmobiliarios que debió su fortuna a diversos chanchullos relacionados con el ladrillo y pasó a la historia por ser un hombre maleducado y simpático a partes iguales. Aunque el actual club es en gran parte recreación suya, y a pesar de que su hijo mayor sigue siendo el máximo accionista de la obra futbolística de su padre, ya pocos en el club dicen su nombre, y mucho menos se le rinde homenaje. De modo que para fortuna de Falcao, cuando él se sacó la camiseta todos supimos que a quien quería era al hijo de Dios y no al padre del mayor accionista de su equipo.

Esa ha sido una anécdota mayor de la presencia de Falcao en el Atlético de Madrid. Pero la categoría del futbolista está por encima de estas bagatelas sublimes y religiosas. El colombiano ha roto en pedazos el equilibrio inestable que existía hasta hace algún tiempo entre Cristiano Ronaldo (Real Madrid) y Messi (Fútbol Club Barcelona). Hasta tiempos muy recientes, el diálogo del fútbol español era entre esos dos futbolistas, entre esos dos clubes y entre Pep Guardiola (ahora sustituido por su segundo, Tito Vilanova) y José Mourinho. Radamel Falcao ha surgido del frío británico y del oporto portugués, pero sobre todo del ardiente Caribe húmedo, para romper esa dicotomía. Ayudado por un argentino más listo que el hambre, Diego Simeone, que de vez en cuando le hace fintas y lo deja en el banquillo tan solo para que la gente luego saboree más el gusto del colombiano por la pelota, Falcao ha situado casi solo al Atlético de Madrid en las fases más competitivas de los litigios europeos y ahora mismo es el supremo hacedor de un récord hasta hace unos meses impensable: su equipo no pierde y (hasta el domingo pasado, cuando sucumbió en el derbi) llevaba una suculenta ventaja sobre su eterno rival (y eterno es aquí tan solo un adjetivo tradicional en el fútbol, nada tiene que ver ni con Dios ni con Jesús).

El fútbol de Falcao es el causante primordial de esa carrera inagotable del Atlético en pos del triunfo. Hasta que llegó el futbolista colombiano, al equipo del río Manzanares lo llamaban, con razón, el Pupas, porque, exceptuando algunas galopadas que hicieron historia, nunca dio pie con bola; pero desde la incorporación del milagroso delantero de Santa Marta las cosas han variado tanto que ahora tiembla hasta el equipo de Mourinho… De hecho, la única oportunidad seria de desequilibrar al Real Madrid y a su arquero fastuoso, Íker Casillas, en el último derbi, fue una internada de Falcao que parecía que iba a romper el humor de Mourinho. Falló Falcao, o más bien ganó Casillas, y ahí se interrumpió por un rato la leyenda.

Llegó en el verano de 2011. Fue enseguida el principal jugador del club, marcó 36 tantos en 49 partidos; el Atlético considera que los 40 millones de euros que pagó al Oporto han sido muy bien invertidos, y es cierto. Los atléticos, que son gente muy sufrida, que cree en lo que sea con tal de explicar sus sufrimientos futbolísticos, piensan que con Falcao los vino Dios a ver. Y tienen toda la razón. Juega como los ángeles, avanza como la tormenta perfecta y dispara sin que el aire pueda reaccionar. Como aquí se dice habitualmente, juega como Dios, y cuando celebra se encomienda a Jesús. Un futbolista que desata tantas reverencias como dudas. ¿Hasta cuándo el Atlético estará dispuesto a soportar la calidad de otras ofertas? ¿Cuando Cristiano Ronaldo siga los pasos de Mourinho y deje el Madrid? Pero de esa historia sólo Dios (o Jesús) tiene la clave. De momento, Falcao es Dios y habita en el Atlético de Madrid.

Por: Juan Cruz
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Opiniones

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malokas

Dom, 12/09/2012 - 07:58
EL personaje del año debian ser los que obtubieron medallas en los olímpicos. No a nivel personal,
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Bonny Samana

Dom, 12/09/2012 - 07:36
JESUS NO TIENE NADA QUE HACER CON QUE HA FALCAO LE VAYA BIEN.....SIMPLEMENTE EL ES BUENO Y DISCIPLINADO
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Walle27

Dom, 12/09/2012 - 08:34
Si ud conociera un poco de Falcao no diría tanto comentario absurdo, y respete un poco a los lectores, no escriba todo en MAYUSCULAS balurdo.
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El Rejugao de Dosbocas

Dom, 12/09/2012 - 07:29
Falcao es un futbolista que tiene historia y Jesús, el Cristo romano, es una farsa inventada por la antigua monarquía romana para someter y esclavizar a la humanidad. Lo que ocurre es que el samario, además de buen futbolista, como la mayoría de los colombianos es un sometido de conciencia por la Iglesia. Para entender cómo hacen los imperios religiosos para robarse todo, incluida la fama de los deportistas, lean el contenido LA RELIGIÓN: EL INVENTO POLÍTICO MÁS PERVERSO DE LA HUMANIDAD, en el blog http://eduardodavidlopezespinosa.blogspot.com/
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Walle27

Dom, 12/09/2012 - 08:36
Pero bla, bla, bla de una persona ignorante que no lo conoce absolutamente nadie, Falcao es famoso y conocido y si el cree en Jesús eso es grandeza, y si ud un balurdo alq no lo conoce nadie no cree en Jesús eso es IGNORANCIA.
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pajaenelojo

Dom, 12/09/2012 - 07:28
Falcao mas que un jugador de futbol, es una persona digna de ejemplo para las nuevas generaciones de colombianos, especialmente para sus colegas futbolisttas. El futbolista es un referente especialmente para los niños y jovenes, y su ejemplo redunda en la sociedad, desafortundamente muchos jugadores son lo contrario. Falcao es una persona de admirar dentro y fuera de la cancha, como un gran ser humano, por sus convicciones que se reflejan en la humildad, en su hogar, disciplina, amor por el pais, en fin es un ejemplo para todo un pais que necesita referentes que demuestren que los principios y los valores si valen la pena para triunfar, y no seguir exaltando los antivalores en personajes como Don Pablo El Patron. Muy bien por el Espectador.
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MayuPankara

Dom, 12/09/2012 - 05:23
Falcao muy buen jugador, y muy buena persona, muy serias sus declaraciones, muy puestecito y humilde. O sea todo lo contrario a lo que estamos acostumbrados: la arrogancia, la agresividad, el uribismo. Pero me parece que el periodista exagera un poco con lo de Jesús (además Jesús es con mayúscula, no como está en el títular...)
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Walle27

Dom, 12/09/2012 - 08:32
De acuerdo, pero siempre los periodistas siendo sarcásticos, o la parte que dice "pero la categoria esta por encima de estas bagaletas sublimes y religiosas"
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TheAoch

Dom, 12/09/2012 - 04:43
Falcao eres de los historicos jugadores Colombianos el que mas niega la tierra por tu forma de ser, a BRASIL COLOMBIA IRA Y CUARTOS DE FINAL PISARA, recuerden a JAMES BRILLANTE CRACK sin la mentalidad del pobre diablo Colombiano promediao.
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gaqf

Dom, 12/09/2012 - 00:38
quiero saber ya cual es la responsabilidad o compromiso social de falcao en colombia..
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Solo nosotros la Sociedad Civil Podemos cambiar esto

Dom, 12/09/2012 - 00:41
Con que nos regale una ilusion que nos de ganas de creer en nosolros hace mucho...
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Solo nosotros la Sociedad Civil Podemos cambiar esto

Dom, 12/09/2012 - 00:27
VIVA LA PRESENCIA DE JESUS EN LOS CORAZONES DE LOS HUMILDES QUE DAN LA GLORIA A DIOS...
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253734

Dom, 12/09/2012 - 22:26
Que estu..pi...dez..
Opinión por:

Solo nosotros la Sociedad Civil Podemos cambiar esto

Dom, 12/09/2012 - 00:25
BRAVO... BRAVO... VIVA FALCAO

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