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¡Protejan a las estrellas!

Algunos técnicos consideran que hay jugadores que merecen más protección.

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EFE
25 de marzo de 2009 - 12:53 p. m.
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En la historia de los Mundiales, una de las imágenes más dramáticas que se recuerda es la de Pelé abandonando, cojo y dolorido, el torneo de Inglaterra'66 después de sufrir una brutal doble falta del portugués Morais.

Portugal ganaba en Liverpool por dos a cero cuando Morais buscó la pierna y no el balón y "cazó" a Pelé. "O rei" volvió al terreno de juego, pero cojeando. Su agresor no fue expulsado. Brasil, que defendía el título de Chile 1962, perdió 3-1 y fue eliminado.

Dicen que Pelé juró que nunca más volvería a disputar un Mundial, pero regresó y conquistó el título en México 1970.

No menos dramática fue la lesión de Diego Armando Maradona, en su etapa en el Barcelona, cuando el 24 de septiembre de 1983 el defensa Andoni Goikoetxea, del Athletic de Bilbao, le fracturó el tobillo izquierdo en un partido de Liga en el Camp Nou.

Maradona dijo que había sentido el ruido del golpe: "fue como de una madera que se rompía" (De su libro de memorias: "Yo soy el Diego").

El fútbol actual no está exento de lesiones tan graves como las sufridas por Pelé y Maradona, aunque ahora los árbitros son más rigurosos y los defensas se contienen para evitar las tarjetas.

Pese a todo, los entrenadores y directivos siguen pidiendo que se cuide a los grandes jugadores que combinan la velocidad y el regate porque reciben más patadas y corren un riesgo mayor de lesión que los demás.

Tres son los jugadores de equipos europeos que han centrado en las últimas semanas el debate sobre si las estrellas merecen o no una protección especial para evitar que sufran una lesión grave: el portugués Cristiano Ronaldo, del Manchester United, el argentino Leo Messi, del Barcelona, y el francés Franck Ribéry, del Bayern.

Los entrenadores del United, Alex Ferguson, y del Barcelona, Pep Guardiola, y el director deportivo del Bayern, Uli Hoeness, tienen claro que dichos jugadores necesitan una mayor protección.

Hoeness terció el domingo en el debate porque la prensa cuestionó que Ribéry fuera castigado sólo con una amarilla por propinar un manotazo a Görlitz en el partido que el Bayern ganó por 1-0 al Karlsruhe.

Algunos medios creen que Ribéry goza de trato de favor arbitral, un argumento que Hoeness rechaza con rotundidad: "en cada partido le dan diez patadas y él solamente se defiende".

Al igual que Ribéry, también Cristiano Ronaldo levanta pasiones tanto por su clase como por sus espectaculares caídas tras entradas de los defensas contrarios.

Algunos medios califican algunas de estas caídas de "teatrales" , acusación que comparte el internacional croata Luka Modric, del Tottenham, que el pasado día 3 dijo al diario de su país "Sportske novosti" que Cristiano Ronaldo es "un jugador fantástico" aunque no puede "soportar su teatralidad".

"Sus continuas quejas y caídas sólo producen un efecto muy negativo", afirmó Modric.

Dos días después, Ronaldo fue amonestado por "hacer teatro" en la final de la Copa de la Liga que el United ganó precisamente al Tottenham en los penaltis.

Pero la repetición de la jugada demostró que Ronaldo había sido derribado por Ledley King.

El pasado sábado, Ronaldo padeció un aresivo marcaje en el Fulham-United y acabó siendo amonestado.

Ferguson salió en defensa de Ronaldo. "Es un blanco fácil para los colegiados porque es el gran jugador que es", dijo al canal de televisión privado del club de Old Trafford.

El técnico escocés aprovechó, en otras declaraciones al Daily Telegraph, para advertir que los marcadores de la estrella portuguesa tratan de "echarle a patadas" del campeonato, en alusión a las versiones de prensa que lo dan como fichaje seguro del Real Madrid.

En el Barcelona, no dudan de la necesidad de proteger a Messi, la estrella ascendente del fútbol mundial. Un jugador que, por su velocidad y regate, está habituado a salvar bosques de piernas de jugadores rivales.

Pep Guardiola teme que algún día una de esas piernas "le haga daño de verdad", como declaró el pasado día 6, por lo que instó a los árbitros a "vigilar la violencia".

Las entradas a Messi suscitaron una viva polémica en diciembre pasado después del clásico en el Camp Nou contra el Real Madrid, algunos de cuyos jugadores fueron acusados de haberse empleado con dureza contra la estrella argentina.

Sin embargo, el propio Messi cerró el debate cuando pidió que no se presionara a los árbitros para que extremen la protección de jugadores como él. "Están para hacer su trabajo y lo intentan hacer lo mejor posible" , dijo.

Toda una declaración de valentía de un futbolista que sigue la senda de Pelé y Maradona y al que nadie quiere ver lesionado.

Por EFE

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