De vuelta a la realidad

El equipo embajador jugó mal y empató 1-1 ante Tigre, que enfrentará a São Paulo en la final continental. A los azules les queda la Liga Postobón, en la que no hay margen de error.

El momento en el que Tigre marca el gol y deja fuera a Millos. “Le matamos un sueño a la afición, pero hay que levantar la cabeza”, dijo Hernán Torres.  / Óscar Pérez
El momento en el que Tigre marca el gol y deja fuera a Millos. “Le matamos un sueño a la afición, pero hay que levantar la cabeza”, dijo Hernán Torres. / Óscar Pérez

Terminó el sueño suramericano de Millonarios. Este jueves en la noche, la peor versión del equipo embajador, dejó escapar de sus manos una oportunidad histórica y quedó eliminado de la Copa Bridgestone Sudamericana, al empatar 1-1 con Tigre en el estadio El Campín.

Los dirigidos por Hernán Torres no tuvieron fútbol ni actitud para superar a un discreto rival, con el que comenzaron a perder desde el partido de ida, cuando tuvieron que haber ganado y no lo hicieron.

Allá, Millonarios creó más opciones que este jueves, fue mejor, pero no la metió. Sin embargo, esa superioridad como visitante les hizo creer a jugadores, cuerpo técnico, directivos, hinchas y periodistas que el juego en Bogotá sería de puro trámite.

Y no fue así. Tigre, un equipo aplicado, ordenado y serio, no sufrió y hasta generó las dos únicas opciones de gol de la etapa inicial. En el complemento aguantó una arremetida de los locales que duró cinco minutos y se fue en ventaja tras un cobro desde un costado que cabeceó Ezequiel Maggiolo y Mariano Echeverría mandó al fondo de la red.

La anotación devolvió a la hinchada a la realidad. El impresionante espectáculo previo en la tribuna, con banderas y carteles azules y blancos, se transformó en drama e incertidumbre.

En la cancha el equipo nunca encontró el rumbo. Máyer Candelo estuvo lento, impreciso y hasta displicente. Hárrison Otálvaro no apareció, mientras Wason Rentería y Wilberto Cosme, generalmente equivocados en la definición, ni siquiera tuvieron opciones claras para meterla.

Para completar, el técnico Hernán Torres también estuvo confundido. Confió en Candelo, quien físicamente no estaba bien. Aguantó a Wason lesionado, quien rengueó todo el segundo tiempo. Y se demoró mucho para mover el equipo, que en los primeros 45 minutos apenas se arrimó dos veces al arco de Damián Albil.

Fue un partido malo. Ni siquiera intenso, como suelen ser los duelos internacionales en instancias definitivas. A los jugadores, que pregonaban tener con qué pelear la Copa Sudamericana y el torneo local, les faltó jerarquía, así hayan corrido y luchado hasta el final, al punto de que a los 91 minutos Jorge Perlaza logró el gol del empate, con un remate desde afuera del área.

A levantar cabeza

La eliminación desilusiona a la hinchada, sin duda, pero no puede empañar la gran campaña albiazul en el semestre, pues con una nómina discreta llegó lejos en la Sudamericana y sigue con vida en el torneo local.

Muchos años llevaban los seguidores embajadores sin ver a su equipo protagonista en dos torneos. Y como ni el técnico ni los jugadores escogieron, el destino se encargó de hacerlo.

Ahora a Millonarios sólo le queda la Liga Postobón, en la que deberá ganar los tres partidos que restan del cuadrangular para acceder a la final, el primero este domingo ante Deportivo Pasto, el segundo en Ibagué, el miércoles próximo, y el tercero el domingo 9 de diciembre contra Júnior en El Campín.