Fútbol internacional 19 Jun 2013 - 4:05 pm

Copa Confederaciones

Fuertes enfrentamientos entre Policía y manifestantes previo al partid Brasil México

Unos 25.000 manifestantes protestan a las afueras del estadio Fortaleza.

Por: AFP
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Foto: AFP

Violentos enfrentamientos se produjeron este miércoles entre manifestantes y la policía cerca del estadio de Fortaleza antes del partido entre Brasil y México por la Copa Confederaciones, en medio de protestas contra el Mundial de fútbol del año que viene en todo el país.

Unos 25.000 manifestantes bloqueaban aún dos de las cuatro calles de acceso al estadio Castelao, dijo la policía caminera. Protestan por los multimillonarios gastos de la Copa del Mundo y reclaman más inversiones en seguridad, transporte, salud y educación.

Más temprano, un grupo de manifestantes intentó traspasar la barrera para acercarse más al estadio y comenzó a lanzar piedras contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos y balas de goma.

Una persona fue herida en un ojo por una bala de goma y otra fue retirada del lugar en camilla, constataron periodistas. Al menos un policía también fue herido y la sangre le corría por el rostro.

La protesta volvió a ser pacífica tras la confrontación, cuando ya había empezado el partido.

"Un pequeño grupo, un 1 por ciento, de agitadores nos agredieron pero mantuvimos el control", dijo a la prensa el coronel Claudio Mendonça, que coordina el operativo.

"Un profesor vale más que Neymar"

Antes del enfrentamiento con los efectivos de seguridad, los manifestantes cantaron el himno nacional y corearon "¡Brasil, vamos a despertar, un profesor vale más que Neymar!".

El astro de 21 años, que marcó un gol en el primer tiempo del partido, criticó por su lado al gobierno y dijo que las protestas lo inspiran en el partido.

"Triste por todo lo que está ocurriendo en Brasil. Siempre tuve fe en que no sería necesario que llegáramos a un punto de 'ir a las calles' para exigir mejores condiciones de transporte, salud, educación y seguridad, todo eso es OBLIGACIÓN del gobierno", escribió.

Dentro del estadio, varios hinchas burlaron las reglas de la Fifa y mostraron pancartas de apoyo a la protesta desde las gradas.

"Paren la corrupción. Queremos seguridad, salud y educación", decía uno de los carteles, escrito en inglés. Otro hincha vestido con la camiseta de la seleçao levantaba una pancarta que leía: "Mi Brasil está en las calles. El gigante despertó".

Cientos de miles de personas han salido a las calles del país en los últimos días para denunciar los multimillonarios gastos públicos en el Mundial de fútbol del año próximo y para exigir un transporte público mejor y más barato, así como una salud y educación pública de calidad.

Las mayores protestas en 21 años ocurren durante la Copa Confederaciones, un ensayo general del Mundial 2014 que se celebra en seis ciudades del país hasta el 30 de junio.

Reflejan el hartazgo de parte de la población, en su mayoría jóvenes con educación superior, con la clase política que dirige a la séptima economía del mundo, donde a pesar del crecimiento y la reducción de la pobreza en la última década persisten enormes problemas sociales.

Agentes de la fuerza nacional, que depende de la policía federal e interviene en disturbios sociales o en situaciones excepcionales, refuerzan cinco de las seis sedes de la Confederaciones, en los estados de Rio de Janeiro, Bahia, Minas Gerais, Ceará y el Distrito Federal de Brasilia, indicó el Ministerio de Justicia en un comunicado, sin dar más precisiones.

La seguridad en Fortaleza, la capital de Ceará, una ciudad de 3,5 millones de habitantes y extensas playas, rodeada de dunas gigantes, fue reforzada también por la policía estatal con 6.000 efectivos adicionales.

Otras manifestaciones tenían lugar o están previstas el miércoles en Sao Paulo, Belo Horizonte, Brasilia y Rio Branco, entre otras ciudades. Y otras más han sido convocadas el jueves a nivel nacional.

La última gran protesta reunió el martes de noche a unas 50.000 personas que se manifestaron pacíficamente en Sao Paulo, aunque unos 300 jóvenes sembraron el caos frente a la alcaldía, que intentaron invadir antes de incendiar una camioneta de la televisora Récord, un quiosco policial y saquear tiendas.

Marcha atrás

Tras una semana de grandes protestas en todo Brasil, las autoridades federales y locales empezaron a tender la mano a los manifestantes admitiendo la legitimidad de sus demandas y dando pasos para la anulación del aumento de los boletos de transporte.

Porto Alegre, Recife y otras ciudades brasileñas anunciaron el martes reducciones en el precio del transporte público tras las multitudinarias protestas de los últimos días.

El alcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, indicó el miércoles en rueda de prensa que el Congreso estudia un proyecto para exonerar al sector de transporte lo que permitiría reducir la tarifa en Sao Paulo.

Pero reiteró que bajar la tarifa es "una decisión difícil" que implicaría "recortes en otras áreas".

La presidenta Dilma Rousseff, que prometió que escuchará a los manifestantes y explicó las manifestaciones a raíz de la corrupción, hizo el martes un viaje relámpago a Sao Paulo para reunirse con su padrino político, el expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva (2003-2010) y con Haddad.

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