"Pinto no es ningún idiota en el fútbol"

Aunque el santandereano pasa su mejor momento profesional al clasificar a Brasil 2014 con Costa Rica, él no olvida su pasado amargo cuando lo sacaron de la Selección Colombia.

Así luce hoy Jorge Luis Pinto, sin el bigote que siempre lo caracterizó. / AFP
Así luce hoy Jorge Luis Pinto, sin el bigote que siempre lo caracterizó. / AFP

Jorge Luis Pinto no cabe de la dicha. Es un hombre feliz y realizado por su clasificación soñada al Mundial de Brasil 2014 con Costa Rica. Y aunque dice que su corazón no está cargado de resentimientos, perdona pero no olvida cómo los directivos de la Federación lo apartaron de una “forma irreverente” de la selección de Colombia en el camino hacia Sudáfrica 2010.

Típico, con su carácter fuerte, como buen santandereano, el técnico, de 60 años, habló así con El Espectador de su presente lleno de satisfacciones y de un pasado que le dejó muchas heridas.

¿Qué sintió en la piel cuando se dieron los resultados y por fin cristalizó el sueño de su vida, el de clasificar a un Mundial?
Es indescriptible lo que sentí. Yo había luchado toda la vida por eso. Fue un sentimiento colectivo y por fin lo había logrado.

¿Por eso las lágrimas?
Sí, claro, sentí mucha emoción por todo. Por el contexto, por el grupo, por la gente de Costa Rica, por la oportunidad, por cumplir este sueño.

No es habitual verlo llorar, usted que como un buen santandereano tiene un carácter fuerte...
La verdad es que estoy satisfecho, yo siento las cosas, me enorgullezco de mi carácter, pero también soy sentimental.

Cuando empezó este camino hacia Brasil 2014, ¿usted pensó “esta vez sí voy al Mundial”?
Sí, siempre. Estuve atento a cada detalle, a todo lo que se podía hacer, vi muchos videos y me mentalicé de que era lo que quería. No ahorré un instante en favor de esta lucha.

¿Qué tiene de diferente esta Costa Rica que esta vez sí pudo clasificar?
Construimos un equipo fundamentado en un grupo humano. Hubo muchos jugadores que no estaban dispuestos al sacrificio, a la actitud, al compromiso, y tampoco al trabajo táctico ni físico de nuestro equipo, y a esos los fuimos sacando y trayendo a otros. No fue fácil, pero así se hizo. Desde el punto de vista mental también construimos un nómina muy dura.

¿Qué les dijo a los muchachos después de la clasificación?
El día del partido dije una cosa que para mí ha sido trascendental: “El fútbol es hoy, no fue ayer, o antier, ni mañana o pasado mañana con los partidos que nos quedan. El fútbol es hoy, y por eso la clasificación es hoy”.

¿Cuál fue la clave del éxito?
La metodología de entrenamiento. Todo cambió, el trabajo de campo, el análisis de los videos con ellos. Identificábamos cómo nos podían jugar los diferentes equipos y le sacamos provecho.

¿La felicidad hubiera sido mayor si hubiera clasificado con Colombia?
De pronto sí, mucho mayor. Colombia es mi país, aunque debo confesar que Costa Rica me ha acogido, me quieren y los quiero. No sé, de pronto en este momento todo es raro, estar fuera de mi país, porque las cosas son diferentes.

Sin duda hoy está pasando por su mayor logro profesional, pero también ha vivido momentos dolorosos, como cuando lo apartaron de la selección de Colombia en el camino hacia Sudáfrica 2010?
Sí, eso fue doloroso por la forma en la que se hizo, hasta la logística fue mala. Ciertos directivos, ni siquiera me dejaron hablar, eso es lo que más me ha dolido. No que me echaran, porque pienso que uno está para salir en cualquier momento de una selección, pero sí la forma irreverente. Yo soy un hombre de cultura y de educación, y por muchas cosas digo que no lo merecía.

¿Y cree que también fue injusta la manera como algunos jugadores dijeron a sus espaldas que no querían que estuviera al frente de la selección?
Siempre les hablé de frente a los jugadores. Siempre he sido sincero en todos los actos de mi vida, pero las cosas son así y uno de los grandes problemas de los futbolistas, cuando uno les dice que no pueden jugar y les toca el ego, es que utilizan la forma lícita o ilícita de hablar con periodistas. Eso pasó, y como algunos de ellos eran veteranos, creyeron que por eso los tenía que poner, cuando había otros jugadores jóvenes. Hoy mi mayor satisfacción también es que la selección de Colombia va a clasificar al mundial, con un proceso que yo empecé. Varios jugadores que en este momento son titulares, yo fui el que los empecé a poner desde muy jóvenes. Como en todas partes hubo equivocaciones, pero me enorgullece saber que yo contribuí con esta selección.

¿Esta clasificación es una revancha para usted?
No, yo sólo vine a la selección de Costa Rica a ratificar que Pinto no es ningún bobo ni ningún idiota en el fútbol. A mí me pueden haber sacado de cualquier parte, pero nunca por incapaz y eso me enaltece. Y estoy ratificando que tengo nivel y condiciones.

Es momento de reconocer en qué se equivocó con Colombia...
Uno tiene que tener mucho ojo en la selección del jugador, en los fundamentos de elegir. Entonces me pude haber equivocado en algunas nóminas o en algún cambio que debí haber hecho antes.

Con Costa Rica entonces sigue siendo el mismo Pinto, estricto. Recuerdo mucho su frase de que “mi carácter no es negociable”.
Totalmente. Algunos amigos del fútbol me han llamado y me dicen: “Por favor, Jorge Luis, no cambie, su equivocación fue cambiar en la selección de Colombia”. Por eso seguiré siempre fiel a mis principios, yo creo que el carácter en los seres humanos es determinante y por eso me siento feliz y orgulloso de eso.

¿Tiene algún tipo de resentimiento en su corazón?
No, mi cultura y mi forma de ser no me llevan a tenerlos. La vida me dio la felicidad de seguir en la lucha del fútbol y hoy estoy clasificado al mundial, y punto, eso es todo. Pero nunca voy a aceptar la forma como me trataron, no lo voy a hacer. Que a un ser humano de familia, humilde, culto, de universidad, unos me hayan dicho que no podía hablar… eso no lo voy a perdonar.

Hay otros dos técnicos colombianos cerca de la clasificación, Reinaldo Rueda con Ecuador, y Luis Fernando Suárez con Honduras. ¿qué opina de ellos?
Me encantaría poder confrontar con ellos el Mundial, sería un honor para el pueblo colombiano, sobre todo para los entrenadores nacionales que tanto luchan.

¿No es paradójico entonces que Colombia se clasifique con un técnico extranjero?
Esa es la vida… No lo entiendo, le tengo un profundo respeto a Pékerman, él ha hecho un gran trabajo, pero esas son las cosas que pasan. Mirémoslo por otro lado, algunos dirigentes no creen en el valor colombiano, y sí, de pronto no hemos tenido la mejor suerte, pero hay muchas cosas que hay que analizar a fondo.

A la distancia, ¿lamentó lo que le pasó a Hernán Darío Gómez cuando tuvo que salir de la selección por ese hecho reprochable?
Sí, me duele. Son actos que pasan, los seres humanos nos equivocamos, pero no se puede crucificar a alguien de esa manera, aunque reconozco que lo que él hizo fue muy grave, demasiado. Él es un profesional del fútbol, pero vive y siente como cualquiera de nosotros. Me dolió porque no fue la mejor actitud y más si alguna fue promovida por algunos medios de comunicación.

¿Qué desafíos se propone para el Mundial?
Clasificar fue una meta, pero es como si fuera la Vuelta a Colombia, vamos apenas por Bucaramanga, y de acá siguen muchos desafíos y los más importantes están en el Mundial. Vamos a dedicarle toda la atención. Ya estamos diseñando todo, la logística, el proceso de participación. Nosotros no vamos a descuidar ningún detalle, vamos a ir con la convicción de hacer un gran papel.

Después de esta histórica clasificación, ¿se siente un hombre totalmente realizado?
Sí, pero ahora empiezan los otros retos, como el del Mundial, eso es algo único en la vida, hay que metérsela toda, porque esa oportunidad no se vuelve a presentar y no quiero desaprovecharla.

¿Ya se visualiza sentado en uno de los bancos de cualquier estadio en Brasil?
Indudablemente. Estudié en Brasil y conozco muchos de los estadio y siempre lo soñé. Dios quiera se me dé la oportunidad de sentarme en uno de esos.

¿Cómo ha visto a Colombia, que ya también está cerca de clasificar?
Bien, y repito algo que me encanta decir: esta es una generación extraordinaria formada en una élite deportiva, todos están en grandes equipos, el proceso está avanzando, son jugadores jóvenes que están en los mejores equipos y por eso es un halago para cualquier país. Ojalá sigan progresando.

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