Jonathan Vegas, el golfista venezolano que detesta a Maduro

El mejor jugador de golf en la historia de Venezuela está en contra de las políticas del presidente de su país. Desde la época de Hugo Chávez, el régimen ve este deporte como elitista.

Jonathan Vegas, golfista venezolano, ganador del Abierto de Canadá, en el PGA Tour.AFP

Los primeros swings de Jonathan Vegas fueron con un palo de escoba. En vez de golpear pelotas de golf, les daba a botellas plásticas. Cada movimiento lo hacía imitando a su papá, un golfista aficionado que se enamoró de este deporte más por necesidad que por pasión. Era el encargado de cuidar el campo de golf de nueve hoyos del campamento petrolero de Morichal, en Maturín, a las orillas del Orinoco. Birdie, bogey, rough, green, fairway y cada uno de los términos golfísticos pasaron poco a poco a ser parte de su vocabulario.

Justamente en esos nueve hoyos Jonathan comenzó a jugar. Desde los siete años, en vez de practicar béisbol o fútbol, como la mayoría de sus compatriotas, se apasionó por los palos de golf y comenzó su sueño de ser el primer venezolano en llegar al PGA Tour, el máximo escalón del golf mundial.

En 1995, Vegas empezó a entrenar en una escuela infantil de golf en Punta de Mata, que funcionaba en un campamento petrolero y era administrada por el experimentado golfista venezolano Franci Betancourt, quien fue su guía y lo llevó a la cima.

Con pocos años de práctica, Vegas ganó el Campeonato Nacional Juvenil de aficionados y, tras esa victoria, Betancourt lo animó a que viajara a Estados Unidos para estudiar inglés y que así pudiera ganar en el futuro una beca como deportista que le permitiera terminar una carrera profesional en una universidad pública.

Siguió entrenando en Venezuela hasta que terminó el colegio, luego viajó a Estados Unidos y gracias al golf se ganó una beca en la Universidad de Texas, donde estudió quinesiología. Mientras hacía su carrera, en su país todo cambiaba. El entonces presidente, Hugo Chávez, declaró el golf deporte de “oligarcas” y decidió cerrar la mayoría de campos públicos, incluido el de Morichal, en el que Vegas comenzó.

“Respeto todos los deportes, pero no todos son iguales. ¿Dicen que el golf es un deporte del pueblo? Pues no lo es, solamente un pequeño grupo de burgueses puede ir y jugar. Treinta hectáreas para que un grupito de pequeños burgueses vayan a jugar al golf. Y, además, con un carrito. Porque son tan flojos que ni siquiera caminan, van en un carrito”, dijo Chávez, ignorando que el propio Fidel Castro y hasta el Che Guevara jugaron golf.

En 2008, cuando Jonathan se graduó de la universidad y comenzó su carrera profesional como golfista, prácticamente sólo quedaban campos privados en Venezuela y los pocos públicos estaban en Caracas. En 2011 tuvo una brillante temporada en el Nationwide Tour (hoy Web.com Tour) y ganó la tarjeta para jugar en el PGA Tour en 2011, el más alto escalón del golf mundial, convirtiéndose en el primer venezolano en la historia en lograrlo.

Decidió radicarse en Estados Unidos, sobre todo para huir del régimen venezolano. Su ciudad desde entonces ha sido Houston, Texas. Allí se casó con Sharlene Marie y tuvieron una hija que es su razón de ser. A pesar de que se siente orgulloso de ser venezolano, no está de acuerdo con las políticas del presidente Nicolás Maduro y por eso cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo, critica con dureza lo que está pasando con sus compatriotas.

“Como venezolano, alzo la voz. Le digo al mundo que nos merecemos algo mejor. Por eso luchamos. No nos quedaremos callados. A Maduro le diría que hay que cambiar las cosas. O las cambia él o que deje a otro, porque el país no va por buen camino. Necesitamos un cambio urgente. Hemos llegado a un nivel en el que a la gente le da igual vivir o morir”, dijo recientemente el golfista, uno de los máximos referentes del deporte venezolano alrededor del mundo.

El fin de semana ganó su tercer torneo en el PGA Tour, el Abierto de Canadá, con un total de 267 golpes (-21) y superando en el desempate al estadounidense Charley Hoffman. “No es momento para estar feliz. Aunque es mi tercera victoria en el PGA, no puedo estar contento por toedo lo que pasa en mi país, por lo que sufre la gente. Este triunfo se lo quiero dedicar a Venezuela por todo lo que me ha dado. Merecemos algo mejor. Venezuela ha estado y va a estar. Tenemos que quererla. Tenemos que luchar por nuestro país y salir de este gobierno que no nos representa a ninguno”, dijo con emoción en la voz, al mismo tiempo en que se anunciaba la Constituyente.