La historia de Éider Arévalo, el campeón mundial de 20km marcha

Este bogotano de 24 años se convirtió en el mejor marchista del mundo, al ganar la prueba de los 20 kilómetros. Ahora su gran objetivo es una medalla olímpica en Tokio 2020.

Éider Arévalo, el nuevo campeón mundial que tiene el atletismo colombiano. /EFE

Una tarde, luego de llegar del colegio en Pitalito (Huila), Éider Arévalo le pidió a su mamá, Jenny Truque, que le diera permiso de ir a entrenar para una prueba de velocidad que tendría ante niños de otros colegios. Tenía nueve años y por eso su madre dudaba en si dejarlo ir sólo sería arriesgado, pero la insistencia fue tal, que no hubo otra opción que confiar en que todo saliera bien. Así que ese permiso pasó a ser una rutina. Día a día, después de estudiar, se cambiaba y salía a correr.

Fueron tres años en los que las pruebas de velocidad fueron su fuerte, sin embargo, luego de unos intercolegiados, en los que participó en la competencia de marcha y ganó, decidió dedicarse de lleno a este tipo de pruebas en las que la técnica es muy diferente. Aquí la regla de oro es que nunca los dos pies pueden estar en el aire, siempre debe haber un apoyo. Rápidamente adaptó su zancada corta y comenzó a ser cada vez más veloz.

A los 14 años abandonó Pitalito para radicarse en Bogotá, ciudad en la que había nacido, pero con apenas meses fue llevado a vivir al departamento del Huila, el cual Éider considera como su tierra. Llegó a la capital del país con el objetivo de encontrar oportunidades, pues no quería seguir trabajando en construcción y tenía el sueño de dedicarse de lleno al deporte, pasión que adquirió en las clases de educación física de su colegio.

Una familiar lo recibió en Bogotá. Teresa Gómez fue quien le abrió las puertas y se convirtió como en una madre. Estaba pendiente de que nada le faltara. Que tuviera qué comer. Que durmiera bien. Que la ropa estuviera limpia. Que si había algún problema ella lo pudiera solucionar.

En Bogotá, Arévalo conoció a Fernando Rozo, quien sería la persona que más lo marcaría no sólo en su carrera deportiva, sino en su vida. “Si no quieres sufrir, no puedes ganar”, le repetía constantemente Rozo. Y esas palabras se le quedaron grabadas en su cabeza. Con tan sólo un año de trabajos en Bogotá llegarían los resultados.

El primer título fue en 2009, en los 5 kilómetros marcha de los Juegos Intercolegiados en Armenia. Increíblemente, con poca experiencia, se arriesgó a decir que su gran objetivo sería la clasificación a los Olímpicos de Londres 2012. Una tarea bastante complicada, pero que consiguió con mucho esfuerzo.

Siendo campeón suramericano, panamericano y mundial de los 10 kilómetros marcha juveniles, Éider Arévalo tenía planeado con su entrenador empezar la preparación de los 20 kilómetros a finales de 2011, pero cuando su entrenador llegó de los Juegos Panamericanos de Guadalajara le cambió los planes y le dijo que seguirían con 10. Pero el 21 de enero de 2012 todo cambió, pues ese día el huilense Fernando Rozo sufrió una parálisis cerebral y falleció, a los 44 años de edad.

La vida siguió y el profesor Enrique Peña se encargó de Éider, quien finalmente participó en los 20 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, obteniendo un puesto 20, que lo motivó a seguirse preparando.

Sagradamente entrena todos los días sin descanso, con doble jornada de lunes a viernes y una sesión de entrenamientos los sábados y domingos, en la pista de la Unidad Deportiva El Salitre y en el parque Simón Bolívar de Bogotá. Gracias a los 2.600 metros de la capital ha adquirido capacidades que le están dando resultados en los eventos en los que ha participado.

El mejor del mundo

Su primer gran triunfo como marchista fue en mayo de 2010, cuando ganó medalla de oro en la Copa Mundo que se disputó en Chihuahua, México, registrando un nuevo récord nacional, con un tiempo de 42 minutos y 13 segundos. Luego llegaron sus dos títulos en mundiales juveniles: En Saransk, Rusia (41 minutos y 17 segundos) y en Barcelona, España (40 minutos y 9 segundos).

A pesar de los logros, el trabajo no se ha negociado y en Río 2016, sus segundos Juegos Olímpicos, terminó en una honorable casilla 15, lo que lo motivó a seguir entrenando para acercarse a los mejores del mundo.

Y este domingo recogió su gran premio. En el Mundial de Atletismo de Londres registró una marca de 1h18:53 en los 20 kilómetros marcha y se colgó su primera medalla de oro en unas justas de este nivel. Fue la sexta en la historia del atletismo colombiano tras cuatro de Caterine Ibargüen (dos oros, un bronce y una plata) y una de Luis Fernando López.

Arévalo venció por dos segundos al joven ruso Sergey Shirobokov, de 18 años. El bronce fue para el brasileño Caio Bonfirm. “No me creo que sea campeón del mundo. Doy gracias a Dios por este triunfo. Trabajamos mucho para esto”, dijo Arévalo luego de su victoria. “Debo esto a mi país, a mi familia, que siempre me ha apoyado. No puedo con la alegría”, añadió.

El nuevo campeón del mundo afirmó que su triunfo deja claro que “en Colombia hay mucho talento”, pero insistió en que los atletas necesitan más apoyo. Su gran objetivo ahora es una medalla olímpica en Tokio 2020.