Les piden tomar partido en crisis de su país

Los deportistas venezolanos están contra las cuerdas

Les piden tomar partido ante la crisis de su país. Algunos profesionales critican abiertamente al gobierno de Nicolás Maduro, pero quienes reciben apoyo estatal guardan silencio.

La venezolana Yulimar Rojas, nueva campeona mundial de salto triple, evitó referirse a la crisis social en su país. / EFE

Durante muchos años el deporte fue uno de los estandartes de la política estatal en Venezuela. Especialmente durante la bonanza petrolera (1999 a 2014), a la actividad física no le faltaron recursos. De hecho, en la primera parte del gobierno de Hugo Chávez el país logró consolidarse como la gran potencia bolivariana al lado de Colombia y alcanzó a pelearles a Brasil y Argentina a nivel continental. El comandante se encargó de darles estatus a sus estrellas, quienes sin embargo, excepto algunos beisbolistas, no alcanzaron a convertirse en ese momento en figuras de talla mundial. (El final más inesperado para la leyenda: Usain Bolt se lesiona en su última carrera)

Pero poco a poco las reservas, producto de las utilidades que dejó el creciente precio del petróleo durante una década, se acabaron. Y tras la muerte de Chávez, la crisis política, social y económica se agudizó y afectó todos los ámbitos. Los presupuestos para el alto rendimiento se redujeron y los atletas comenzaron a sufrir por la falta de apoyo o recursos para competir internacionalmente.

Ahora, ante la disputa cada vez más candente entre el oficialismo y la oposición, los deportistas están en una verdadera encrucijada. Muchos de los profesionales salieron del país y en su mayoría han mantenido una postura crítica frente al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Los demás, esos que practican disciplinas poco lucrativas y necesitan del patrocinio estatal, se mantienen en silencio e incluso apoyan en redes sociales la línea del mandatario. Pocos, tímidamente, protestan ante la escasez.

“Casi todos los atletas que están en contra viven fuera del país. Son beisbolistas, futbolistas y golfistas, que tienen solvencia económica. Los otros dependen casi exclusivamente del Estado y aunque antes, en la era Chávez, apoyaban abiertamente al gobierno, ahora son cuidadosos al pronunciarse”, explica la periodista Eumar Esaá, especialista en deporte olímpico.

En realidad, como en casi todos los países, los deportistas son figuras públicas que todos quieren tener de su lado, pues son grandes generadores de opinión, sobre todo ahora que algunos de ellos han alcanzado éxito y fama internacional.

Precisamente, esta semana las saltadoras Yulimar Rojas y Robeilys Peinado, medallistas en el Mundial de Atletismo Londres 2017, fueron un motivo más de disputa entre oficialistas y opositores. Ambos bandos buscando apoyo.

Ellas, sin embargo, fueron cautas en sus declaraciones y se limitaron a ofrecer sus triunfos a Venezuela en general. Ambas están radicadas en España y pertenecen a clubes de ese país, por lo que ya no apoyan tan abiertamente al gobierno, como lo hacían antes.

Pero tal vez la figura deportiva más comprometida con la causa de Maduro es Alejandra Benítez, una ex esgrimista olímpica, quien incluso fue recientemente ministra del Deporte. Otro esgrimista, el subcampeón mundial Rubén Limardo, también simpatiza con el gobierno.

“Son ellos dos. Si hay más, se cuentan con los dedos de una mano. Los otros atletas de alto rendimiento han hecho sonar su voz de protesta o han apoyado a la gente que sale a las calles a manifestar su inconformismo”, explica Sergio Musella, de la emisora 1.300 a.m. Center, para quien “hay una fractura entre deportistas y Ministerio de Deportes. Varias delegaciones de sóftbol, atletismo y voleibol no han podido asistir a eventos por falta de pagos y recursos. El deporte ya no es una prioridad”.

Ante las críticas al respecto, Maduro puso el avión presidencial “a la orden de los atletas del país” y muy a su estilo advirtió no “tener problemas” en trasladarse “en motocicleta o burro cuando la nave esté en uso de los deportistas para llevarlos a cualquier lugar del mundo”.

“Últimamente se han presentado muchos reclamos de los atletas ante el Instituto Nacional del Deporte. Venezuela no está en buen momento y no hay dinero. Durante la era Chávez había para despilfarrar, ir al mundial de lo que fuera, pero eso se acabó. No hay divisas y estamos aislados”, admite la reportera Eumar Esaá, a la vez que cuenta que “existe un Fondo Nacional del Deporte, cuyo manejo era público y se sabía cuánto había y en qué se utilizaba, pero ahora es discrecional del gobierno”.

El sicólogo caraqueño Evair López analiza la situación que afrontan los deportistas: “Los que se atreven a denunciar o sentar posición, claramente son los que no tienen nada que perder, al igual que les pasa a todos los profesionales del país en otras áreas. La gente común y corriente se tiene que aguantar encerrada en su casa o salir a la calle a pelear. Hay deportistas y entrenadores que son empleados estatales también. A ellos les ordenan ir a marchas, los manipulan. Los amenazan con dejarlos sin sueldo. Eso no es convicción, es necesidad”.

Será por eso que son las grandes estrellas quienes sí se han manifestado. El beisbolista Miguel Cabrera, de los Tigres de Detroit, dejó en claro que no apoya a ningún partido político, pero está preocupado por la situación del país, en donde “los que tienen el poder no hacen nada para remediarla”.

También admitió estar cansado de “pagar vacuna” por la seguridad de su mamá y de que “se maten jóvenes en las calles”.

Por esa misma línea se pronunciaron los futbolistas Juan Arango, Tomás Rincón, Roberto Rosales y Salomón Rondón, varios de los que jugarán ante Colombia el próximo 31 de agosto en San Cristóbal, por la Eliminatoria.

Rincón, quien al parecer pasará de la Juventus al Torino, en Italia, señaló en su cuenta de Twitter: “No más represión. Venezuela, me pongo a disposición para ser un impulsor en el renacer de nuestro país”.

El mejor jugador de golf en la historia de Venezuela, Jhonatan Vegas, está en contra de las políticas del régimen, que considera su deporte como elitista. “Alzo la voz. Le digo al mundo que nos merecemos algo mejor. Por eso luchamos. No nos quedaremos callados. A Maduro le diría que hay que cambiar las cosas. O las cambia él o que deje a otro, porque el país no va por buen camino”, señaló.

Sin tomar partido, el técnico Rafael Dudamel protagonizó uno de los capítulos más conmovedores en la historia del deporte patriota luego de la que selección sub-20 clasificara a la final del Mundial de Corea del Sur. Con lágrimas en los ojos, sentenció: “Presidente, paremos ya las armas. Esos chicos que salen a la calle lo único que quieren es una Venezuela mejor, la que ría, la que sonría y la que disfrute de la vida. Hoy la alegría nos la ha dado un chico de 17 años y ayer murió uno de la misma edad”, en alusión a uno de los jóvenes asesinados en una manifestación en Caracas.

Hasta Diego Armando Maradona ha participado en la polémica. El legendario 10 argentino, simpatizante del chavismo de vieja data, se ofreció esta semana a “ser un soldado más” de Maduro en su lucha contra “el imperialismo y los que se quieren apoderar de nuestras banderas, que es lo más sagrado que tenemos”.

Incluso, ante la reacción de los opositores, encabezados por Henrique Capriles, contestó: “Conmigo no te victimices. La diferencia entre vos y yo es que yo no me vendí nunca”.

Lo cierto es que hoy por hoy, ante la inmensa ascendencia que tienen, los deportistas de alto rendimiento están jugando un papel vital en la crisis venezolana. Ya no solamente son ejemplos y referentes como atletas, sino influenciadores y formadores de opinión, una misión para la que no se prepararon, pero que tendrán que asumir por culpa de sus éxitos y popularidad.