Otros Deportes |22 Feb 2013 - 10:00 pm

El sudafricano quedó libre bajo fianza

Los pasos de Pistorius

El juez mantiene la tipificación de asesinato premeditado, pero le permite salir de la cárcel, pues las pruebas son circunstanciales.

Por: Elespectador.com
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Óscar  Pistorius,  ayer en la  audiencia.  / AFP Óscar Pistorius, ayer en la audiencia. / AFP

Hubo un grito de júbilo en la sala. “Yes!”. El juez Desmond Nair, del Tribunal de la Magistratura de Pretoria, en Sudáfrica, decidió conceder la libertad bajo fianza a Óscar Pistorius, velocista olímpico y seis veces medallista paralímpico, acusado del asesinato premeditado de su novia, la modelo Reeva Steenkamp, ocurrido el pasado 14 de febrero. Así, el atleta doble amputado podrá esperar el juicio (a partir del 4 de junio) fuera de la cárcel a cambio de entregar su pasaporte y todas sus armas de fuego, no volver a su casa (escenario del crimen), presentarse dos veces por semana en comisaría y pagar unos 85.500 euros.

“La defensa ha fallado en demostrar que hay una debilidad en la versión de la fiscalía”, explicó el juez, “pero el caso de la fiscalía tampoco es tan fuerte ni está tan bien atado como para que el acusado llegue a la conclusión de que debe huir y evitar el juicio”.

Fue una dura jornada para la fiscalía y la policía. El juez concedió la libertad bajo fianza a Pistorius porque entiende que el atleta está lo suficientemente enraizado en Sudáfrica, donde residen su familia y sus amigos, como para huir del país, y porque, pese a sus intentos, la acusación y sus testigos no han establecido sólidamente que sea propenso a la violencia o que dejarlo en libertad provocaría un estallido social. Fue una sorpresa, porque el juez tampoco estaba satisfecho con la versión del doble amputado.

“Me es difícil comprender que el acusado no supiera dónde estaba la fallecida o no verificara quién estaba en el baño, o por qué la fallecida no gritó desde allí”, dijo mientras razonaba su decisión. “Tampoco entiendo por qué el acusado se aventuró en el peligro, creyendo que había un intruso, en lugar de escapar; tengo dificultad para comprender por qué el acusado no preguntó quién estaba en el baño. Las pruebas en este momento son circunstanciales, porque no hay más testigos oculares que el acusado, pero eso no me impide considerar este asunto desde el punto de vista del asesinato premeditado y mantener esa tipificación de cara al juicio”, continuó, para luego criticar el trabajo de Hilton Botha, el investigador principal, apartado ahora tras descubrirse que tiene pendiente un juicio por siete presuntos intentos de homicidio: pudo contaminar la escena del crimen al no llevar la vestimenta adecuada, confundió productos dopantes con otros de herbolario, no comprobó los teléfonos de los implicados y dio crédito a testimonios que luego no se sostuvieron.

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