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Otros Deportes 18 Ago 2013 - 9:00 pm

De otro mundo

El jamaiquino Usain Bolt logró ayer su tercer oro en el Mundial de Atletismo de Moscú 2013, al imponerse con el relevo de su país en la prueba de 4x100 metros y se convierte en el atleta con el mejor palmarés en la historia del campeonato, con ocho títulos y dos platas, superando al estadounidense Carl Lewis.

Por: Redacción Deportiva
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Usain Bolt completó su triplete en el Mundial de Moscú al conseguir, como miembro del relevo jamaiquino de 4x100, su octava medalla de oro en campeonatos del mundo, una hazaña que lo convierte en el atleta más laureado de la historia, superando al estadounidense Carl Lewis. Tres preseas doradas tenía que ganar para pasar al Hijo del Viento. Logró la primera en 100 metros, el domingo pasado, y la segunda en 200, este sábado. Ayer, en la jornada de clausura, remató la faena conduciendo, en la última posta, a su equipo a la victoria con un tiempo de 37:36.

El Macho Alfa, como lo llaman en su tierra, un tipo que se atreve a dirigir un mensaje a Dios mediante una red social, aunque sea para pedirle disculpas por haberle restado parroquianos (“God, I am sorry”), tal vez ha perdido la noción real de su naturaleza humana.

Sucedió el día en que corrió los 100 metros. El pastor de la iglesia apostólica jamaiquina de Hatfield, Basil Barnaby, decidió acortar la misa para que sus parroquianos, y él mismo, según confesó después, pudieran contemplar la carrera por televisión. Al día siguiente, en su cuenta de Twitter, Usain pidió disculpas al Supremo: “Dios, lo siento”, junto a un enlace que remitía a la noticia publicada por The Jamaica Star.

Desde su primera victoria olímpica en Pekín 2008, Bolt repite una y otra vez, como si fuera un mantra, que su único objetivo es convertirse en leyenda.

Al repetir la tríada en los Mundiales de Berlín y en los Juegos de Londres ya alcanzó esa meta en plena juventud. En Moscú lo ha hecho por tercera vez.

Bolt superó al mítico velocista y saltador de longitud estadounidense Carl Lewis como líder del medallero histórico masculino de la competición con ocho oros y dos platas, mientras que Lewis suma ocho títulos, un segundo y un tercer puesto. El objetivo que se ha marcado Usain es ganar de nuevo el triplete en Río 2016, con lo que repetiría los tres oros en tres Olímpicos consecutivos.

Ayer, en la pista, el jamaiquino se robó todo el show, como es su costumbre. Bailó, posó para las cámaras una y otra vez, y mientras su sonrisa iluminaba el mítico estadio, declaró: “Da gusto vencer. Para eso me he estado entrenando. He trabajado mucho y duro, superando todos los obstáculos que he ido encontrando en mi camino. Estoy orgulloso de mí mismo y voy a seguir trabajando para dominar tanto tiempo como sea posible”.

Bolt no tiene claros sus planes para cerrar la temporada: “No estoy en la forma en que me gustaría estar, así que vamos a ver qué pasa con la final de la Liga Diamante. Aún no sé si tomaré un descanso la próxima temporada, mi entrenador, Glen Mills, decidirá”.

Los triunfos jamaiquinos en las categorías masculinas se vieron acompañados en las femeninas con otro triplete, protagonizado por Shelly Ann Fraser-Pryce, que emuló a su compatriota Bolt con el doblete en las pruebas individuales y ganó el título de mujeres en relevos 4x100 metros.

“Velocistas talentosos pueden aparecer en cualquier sitio. El atletismo crece cada vez más en Jamaica, por lo que creo que se verán muchos buenos velocistas de mi país en el futuro”, indicó el jamaiquino, que cumple 27 años este miércoles.

En algún momento se mencionó que Bolt había pensado buscar un cuarto oro en Río 2016, intentando el salto de longitud, pero él mismo rechazó ayer la idea: “Me tengo que concentrar en las carreras. No puedo jugar con fuego y lesionarme en salto de longitud. Ya está decidido que no voy a hacer salto largo”.

Pase lo que pase en su carrera, Bolt tiene asegurado un lugar en el olimpo de los grandes deportistas. Se lo ha ganado. Su popularidad es tal que su jefa de prensa, Carole Beckford, recibe cada día unas cuarenta peticiones de entrevistas. Su amor al deporte va más allá de sus queridos cricket y fútbol; cuando tenía trece años vio un reportaje de natación por televisión y sin saber nadar se lanzó a un río, pero había visto antes en otro reportaje que hay que huir del pánico en situaciones difíciles, relajarse y tratar de buscar soluciones. En aquella ocasión en que casi se hunde, aquel reportaje lo salvó y forjó su carácter tranquilo en situaciones difíciles.

A los 15 años ganó el oro en los 200 metros del Mundial Júnior y a medida que fue creciendo se convirtió en un gigante (1,95 metros, 92 kilogramos) capaz de volar sobre la pista.

Es conocido por su condición de showman en el estadio, haciendo gestos y tratando siempre de atraer la atención de las cámaras, incluso antes de las carreras, cuando el resto parece ultraconcentrado y con la mirada perdida, mientras él está sorprendentemente relajado. La amplitud de su zancada y sus carreras perfectas en Pekín 2008 y Berlín 2009 fueron analizadas por los expertos, y la prensa lo bautizó El Extraterrestre del atletismo.

Su triplete, eso sí sin nuevos récords mundiales, puso fin a las dudas previas a esta cita: “Usain Bolt está viejo. Usain Bolt está cansado. Usain Bolt está en la curva descendente. ¿Hasta cuándo Usain Bolt?”. Y Usain Bolt, viejo, cansado, en descenso, fue nuevamente el rey. Ganó, como siempre, y lo hizo de tal manera, con tal facilidad, que, como siempre, sólo se puede concluir que en la velocidad, en el atletismo, hay dos mundos, y uno lo ocupa un solo hombre, un gigante jamaiquino que no se cansa de demostrarlo.


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