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Otros Deportes 6 Jul 2013 - 9:00 pm

Los pasos del colombiano en la máxima categoría del motociclismo

La dura realidad de Hernández

Al comienzo de 2013 todo parecía brillar para el paisa. Al final terminó firmando con Paul Bird Motorsport, una escuadra británica que debutó en MotoGP el año pasado.

Por: Diego Fernando Mejía
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El antioqueño Yonny Hernández es el único latinoamericano que corre en MotoGP.

Meses atrás todo parecía apuntar a que en 2013 Yonny Hernández tendría el mejor material posible para dar el salto técnico que le permitiría repetir en varias ocasiones lo que consiguió en el Gran Premio de Indianápolis de MotoGP del año pasado, es decir, ser el mejor entre las motos tipo CRT, máquinas de menor especificación pero que corren junto a las prototipo Yamaha de Jorge Lorenzo y Valentino Rossi y las Honda de Dani Pedrosa y Marc Márquez, entre otras.

Sin embargo, la puerta que se abría en un mejor equipo para el paisa de 24 años se cerró repentinamente por circunstancias ajenas a él y cuando ya había dejado de lado la posibilidad de continuar con el Avintia Blusens para una segunda temporada juntos en MotoGP. Las opciones luego fueron escasas y dependían principalmente del auspicio que pudiera llevar el colombiano.

Al final terminó firmando con el equipo Paul Bird Motorsport (PBM), escuadra británica que debutó en MotoGP el año pasado y que ha ganado siete veces el campeonato británico de Superbike, categoría al menos un par de pasos por debajo de la élite.

Disputadas siete carreras del campeonato 2013 de MotoGP, Yonny cuenta con un puesto 13 como su mejor resultado de la temporada, sumando tres puntos en el pasado GP de Cataluña, una carrera que ha resultado ser la más dura del mundial este año a juzgar por las palabras de los pilotos a posteriori y por el número de motos que rodaron por el piso.

“Somos un equipo pequeño y enfrentamos a gigantes con presupuestos enormes”, dice a El Espectador Paul Bird, propietario del equipo. “Cada vez que Yonny marca puntos, me hace sonreír”.

La situación que enfrenta Yonny dentro de su escuadra no es fácil. El PBM cuenta con dos motos diferentes: la Aprilia que corre el colombiano y una propia que están desarrollando y hacia la cual, lógicamente, han volcado sus recursos humanos y técnicos.

Yonny cuenta dentro de su grupo de apoyo en el box apenas con un par de personas y su jefe de equipo está en su primer año en un cargo de ese nivel. Su escuadra no cuenta con un apoyo directo de fábrica y algunos de sus rivales disponen de partes evolución antes que él. A pesar de todo, sus resultados han sido superiores a los de su compañero, el británico Michael Laverty.

Este año Yonny no solamente ha debido adaptarse a un equipo y una moto diferentes. “Para él, entrar a un equipo británico ha sido un cambio cultural grande”, agrega Bird.

Su inglés ha mejorado, algo necesario en la relación con un entorno nuevo que de hecho no ha tenido continuidad pues su jefe de equipo cambió a partir de la carrera de Jerez, lo cual impactó negativamente en su desempeño.

Hace tres semanas en Barcelona, donde sufrió problemas mecánicos que le recortaron su tiempo en pista y donde además manejó sufriendo de amigdalitis, contó con la asesoría de un técnico de Aprilia que sumó en una mejora notable, aunque insuficiente aún. Sin embargo, antes de eso han pasado varios días en la penumbra técnica y sin un norte claro en ingeniería.

“La moto me gusta, pero no hemos logrado que tenga el comportamiento que yo quiero. Lo que necesito es frenar fuerte, girar la moto y levantarla rápido para poder abrir el acelerador. Eso no lo he podido tener este año”, dice Yonny.

“Además no logramos mejorar lo suficiente durante el fin de semana de carrera. Encontramos dos o tres décimas y cuando veo los tiempos voy un segundo más lento que el año anterior en la mayoría de pistas. No es lógico”, añade.

En MotoGP, sin una mano derecha sólida en la parte técnica es imposible extraer el potencial, más en el caso de Yonny, que ha tenido un ascenso excepcional pero apurado en el motociclismo, pues en cuestión de cuatro años ha pasado de pilotar motos de cross a competir junto a la élite en velocidad.

“A la gente se le olvida que Yonny es aún muy nuevo en el motociclismo de velocidad en pista”, dice Phil Borley, cabeza de la operación del equipo en pista. Esto lo corrobora el español Héctor Barberá, rival suyo en MotoGP.

“Yonny me sorprende porque consigue grandísimos resultados a pesar de su poca experiencia. Tiene un talento sobrenatural, quizás le falta un poco de técnica, cada vez la adquiere más, pero es que nosotros corremos en motos desde los cuatro años y él empezó más tarde”, dice.

Quienes manejan los intereses de Yonny trabajan juiciosamente en preparar la temporada 2014 en la que el apoyo económico de Colombia resultará decisivo para poder dar el salto a un mejor equipo.

“Yonny es un piloto espectacular, fantástico”, dice Carmelo Ezpeleta, cabeza máxima de MotoGP. “Está mejorando, y cuando consigamos que el buen equipamiento técnico esté a disposición de más pilotos, seguro él estará entre quienes optarán a puestos mejores”.

Por ahora el antioqueño sabe que tiene por delante un retador resto de temporada, pero mantiene su enfoque en dar la altura de un listón que él mismo se ha colocado bastante alto.

“Siempre voy a dar el cien por ciento, esté como esté la moto”, dice Yonny. “Mi objetivo sigue siendo optimista: estar entre los tres primeros de las motos CRT. El campeonato es muy largo, falta más de la mitad y sé que vamos a encontrar una buena puesta a punto en la moto para ir adelante”.

Corriendo con el tricolor por delante y como el único latinoamericano en MotoGP, Yonny es el motociclista que más lejos ha llegado en la historia del país. No hablamos de un deportista que promete de aquí a unos años, sino de uno que está ya en el tope de su disciplina y tiene aún sus mejores días por delante.

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