Saskia Loretta Van Erven, la holandesa de los Juegos

Si nació en Róterdam, ¿por qué representa al Valle del Cauca en la esgrima?.

La esgrimista Saskia Loretta fue protagonista en el florete de los Juegos Nacionales. / AFP
La esgrimista Saskia Loretta fue protagonista en el florete de los Juegos Nacionales. / AFP

La rareza de su nombre sugiere un pasaporte extranjero o la excentricidad pasada de sus padres al bautizarla. En todo caso su aspecto físico llama la atención: maquillajes perfectos, pelo negro liso, ojos y cutis de foránea que resaltan con las caras sudorosas de sus colegas esgrimistas que compiten en Cúcuta. “¿Una holandesa en los Juegos Nacionales?”, se preguntaban deportistas y curiosos en el coliseo de la Universidad Francisco de Paula Santander de esa ciudad al ver a Saskia Loretta Van Erven, la roterdamesa de 25 años, sensación en las competencias de esa disciplina, que acabaron anoche.

Su madre Gloria García Pacheco es la razón única por la cual representa al Valle del Cauca en los XIX Juegos Nacionales, inaugurados el sábado en Montería. Ella sí nació en Cali, de hecho obtuvo una medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de 1971 en representación de Colombia y fue seis veces campeona nacional en esgrima. También fue de las primeras en su modalidad en recorrer Europa. En una parada en Róterdam conoció a Roy Van Erven, otro esgrimista, con quien se casó al poco tiempo y quien se convirtió en el padre de sus dos hijos.

En principio, Saskia Loretta, la mayor, prefirió la natación y el ballet por encima de la esgrima con la que comulgaban sus papás. Pero a los seis años se le ocurrió, al ver a su madre que ya era entrenadora, que podía vencerla con un sable. “Déjame practicar esgrima para derrotarte”, le dijo. Entonces Gloria García le enseñó el arte en el corredor profundo del apartamento en Róterdam, le indicó cómo realizar ejercicios de espejo y la convenció de prepararse físicamente en un bosque cerca de casa. “Para mi mamá la derrota era inaceptable. Desde entonces siempre fue muy exigente”, recuerda la bella holandesa.

Tras el divorcio, Gloria García regresó a Cali y al poco tiempo invitó a su hija de ocho años a un torneo infantil que organizó junto con compañeros de su época exitosa como deportista. Saskia ganó el torneo infantil y aunque regresó a Holanda, decidió representar a Colombia y Cali por siempre. “Me gustan muchísimo las arepas, los pandebonos, el clima, los paisajes. Y la gente colombiana es muy amable. Es un país bello”, dice con un español fluido. Sin su madre, siguió compitiendo en Holanda. “Recuerdo un torneo anual en Den Haag. Me pesaban mucho el arma y la careta, pero yo estaba feliz. Tanto, que gané y quise seguir compitiendo”, añade la esgrimista, que perdió en la primera ronda en el florete olímpico de Londres en representación de Colombia.

Cada frase suya representa una pasión por el país que heredó por apellido: dice hablar el español tan bien como el holandés y el inglés. Le gusta más la salsa que el merengue, pero prefiere no bailar ninguno por pánico escénico. En Holanda estudia fotografía y periodismo en Tilburg y entrena esgrima en el club Scherm Centrum, pero extraña el arequipe, la arepa y la bandeja paisa. Por eso cada año que vuelve es feliz: “Cuando me bajo del avión huelo el aire y pienso: ‘Sí, estoy en mi otro país’”.