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Otros Deportes 4 Mayo 2013 - 9:00 pm

Entrevista con la atleta bogotana

Yolanda Caballero, la guerrera

Antes de cumplir su sueño de asistir a unos Juegos Olímpicos, su esposo y entrenador murió. Hace poco, también le toco vivir la tragedia de la Maratón de Boston.

Por: María Alejandra Castaño C.
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Foto: David Campuzano
Yolanda Caballero todos los días entrena, unas veces en el Parque Simón Bolívar y otras en la Unidad Deportiva El Salitre.

Las historias que hay detrás de la vida de la atleta bogotana Yolanda Caballero parecen sacadas de una película de ficción. A los 11 años vio por televisión a Ximena Restrepo ganar la medalla de bronce en los Olímpicos de Barcelona y ahí nació el sueño de su vida: ser una de las deportistas más importante de Colombia y salir en esa misma pantalla. Y a fe que lo cumplió.

Pero claro, el camino no ha sido fácil. Yolanda, a sus 31 años, además de lidiar con los problemas económicos de su casa —casi que normales en un deportista colombiano—, se dedicó a hacer su vida y a salir adelante. Estudió Ingeniería Catastral y Geodesia (estudio de la tierra) en la Universidad Distrital sin dejar su deseo de ser atleta y así, años después, tras muchas batallas y luchas, logró clasificar a los Olímpicos de Londres 2012, pero cuando por fin estaba cerca de cristalizar su anhelo, su esposo y entrenador, Fernando Rozo, murió. Aunque ese día su vida se partió en dos, la historia de amor continuó, pues la atleta asegura que él se le aparece en sueños y nunca los ha abandonado a ella y a su pequeño hijo Juan Camilo.

Y la trama continúa. Yolanda cree que vive con tanta intensidad que justamente por eso le pasan tantas cosas. En la primera maratón en la que corrió luego de los olímpicos, la de Boston, fue la misma en la que hace dos semanas explotaron las bombas que paralizaron el mundo y dejaron tres muertos.

Recuerdo las palabras del médico: “Tranquila, él está bien, no le va a pasar nada, sólo está deshidratado”; entonces le puso suero y lo dejaron en una camilla. Pero yo sabía que él no estaba bien y por más que me pidieron que me saliera de urgencias, ahí me quedé, le cogí la mano y esperé. Yo sentía la necesidad de no abandonarlo, algo me lo decía, y preciso, de un momento a otro, Fernando dejó de respirar.

¿Qué se siente estar en una competencia como los Juegos Olímpicos?
Yo clasifiqué en 2011 en Boston y estaba feliz porque para mí era cumplir un sueño, era algo que había anhelado toda mi vida desde que vi a Ximena. Yo quería con todas mis fuerzas representar a mi país. Sin embargo, el destino tenía otro camino para mí y con la muerte de mi esposo fui a Londres por cumplir, porque sabía que tenía un compromiso y además porque seguro mi marido así lo hubiera querido.

Fernando murió muy joven, a los 44 años, ¿qué fue lo que le pasó?
Él murió por un descuido y por eso quiero contar la historia completa. El martes 17 de enero del año pasado, nosotros estábamos entrenando y Fernando empezó a sentirse muy mal, comenzó a ver doble, no podía hablar bien. De inmediato lo llevé al hospital de la Policía, porque él hacía parte de esa institución, era intendente; cuando llegamos lo revisó un médico, pero no le hizo exámenes y nos dijo que lo que Fernando tenía era una infección intestinal, le formuló unas pastillas y me dijo que me lo llevara para la casa. Pero él seguía empeorando, ya tenía casi todo el cuerpo paralizado, no podía caminar, ni hablar, ya ni siquiera podía abrir bien los ojos, estaba frío y entonces a las 4 de la tarde lo volví a llevar al hospital.

¿Y estaba sola?
Sí, durante unos segundos me quedé paralizada, pero después reaccioné y empecé a gritar. Los médicos al escucharme llegaron. Si no hubiera sido por los gritos, ellos no hubieran aparecido, nadie se habría dado cuenta de que Fernando había dejado de respirar. Como a las ocho de la noche, después de tanto insistir, le tomaron una tomografía y me dijeron que le había dado un infarto del tallo cerebral, pero en ese momento ya todo era irreversible.

¿Cómo le contó a su hijo?
Mi hijo tenía tres años y eso fue terrible, a pesar de que hay muchas personas que dicen que a esa edad no se dan cuenta de las cosas. El mundo de los niños somos nosotros, sus padres, lo que ven todos los días, y cuando hace falta alguno, sienten la ausencia, sobre todo porque Fernando era muy buen padre. Él todavía me habla de su papá, me pregunta qué pasó y dónde está.

¿Cómo es eso de que tiene aún comunicación con Fernando?
Sí, me habla en sueños. Yo pienso que el hecho de que este año haya logrado encauzarme de nuevo es gracias a él. Yo siento que me ha guiado, porque en todo momento lo siento conmigo y con el niño. A pesar de que nunca le pido nada, él siempre ha estado ahí.

¿Ha sentido el apoyo del país o de las diferentes instituciones luego de la muerte de Fernando?
Han sido muchas cosas, él trabajaba con el Comité Olímpico Colombiano, pero era contratista, entonces la relación no es tan cercana. Y es que todo ha sido muy rápido, yo he vivido con la muerte de Fernando muchas cosas buenas y también malas. El año pasado veía todo lo negativo, pero ahora intento sacarle lo bueno a todo y sonreír. Por parte del COC, ellos siempre me ayudaron, hubo directivos que me sorprendieron muy gratamente, como el caso de Ciro Solano, él ha estado conmigo y con mi hijo Juan Camilo incondicionalmente.

¿Quién más la ha ayudado?
Algo que también me alegra mucho y que yo insisto que es porque Fernando desde el cielo me echa una manito, es que a pesar de mis marcas, que estaban muy malas, y de que realmente en ese momento yo no competía, Adidas no me retiró el apoyo, tampoco Supertiendas Olímpica, ellos nunca me quitaron el apoyo, entonces son cosas muy buenas. Porvenir también decidió apoyarme sin pedirme nada a cambio, entonces son muchas más las cosas buenas que las malas.

¿Cuáles son esas cosas malas?
Una de esas es con el IDRD, y mi pelea no es cuestión de dinero. A mí me dolió muchísimo lo que me hicieron, porque pienso que tienen una política muy mediocre con respecto al deporte y estoy convencida de que en Bogotá hay condiciones para ser una potencia deportiva. Tenemos el dinero, que es lo más difícil, también está la gente, pero desafortunadamente los dirigentes han quedado pequeños con el deportista bogotano. Siento que están desperdiciando una gran oportunidad.

¿Y con la policía?
Con ellos tengo varios sentimientos encontrados, fuera de lo que pasó en el hospital, tampoco es una cuestión de dinero, es de justicia, y es el hecho de que Fernando llevara 19 años y 10 meses en la Policía y ellos lo quieren pensionar con el 40%, es una cosa ridícula.

¿De dónde saca fuerzas para seguir compitiendo?
Ha sido difícil, eso no se lo puedo negar. Luego de la tristeza en los Olímpicos, paré, me replanteé todo, me fui de vacaciones con mi hijo y empecé a ver todas las cosas buenas, vi a toda la gente que no me volteó la espalda, que además fue muchísima, también las instituciones, y así decidí empezar a entrenar de nuevo para la Maratón de Boston, y ahí apareció otro ángel, mi mánager Felipe Posso. Él me dijo que yo podía hacerlo, que podía ganar y bueno, ese fue el impulso y ahí voy.

Pero además se encontró en Boston con la explosión de dos bombas...
Gracias a Dios ya estaba en el hotel almorzando. Yo terminé la competencia a mediodía y eso fue casi tres horas después, ya estaba muy lejos. Entonces realmente lo que vi fue lo que pasaron por televisión. Yo sí escuché las explosiones, pero nada más, sólo sorpresa, nunca se me pasó por la cabeza que en un evento de esos fuera a pasar algo así. Y de ahí en adelante esperar. La organización fue muy estricta en que no podíamos salir del hotel, sobre todo mientras se sabía algo concreto de lo que había pasado. Igual, ya después ni yo ni nadie queríamos salir, todos teníamos mucho miedo.

¿Qué viene para Yolanda Caballero?
Yo sueño con ganarme una de las maratones World Major, esas son seis: Boston, Nueva York, Chicago, Tokio, Londres y Berlín, las más importantes del mundo. También, obviamente, ir a Río de Janeiro a cumplir mi sueño olímpico y no como fue Londres, eso es algo que no sólo quiero personalmente, sino deportivamente. Yo siento que le quedé debiendo al país y estoy segura de que tengo cómo hacer un excelente trabajo en unos Olímpicos.

Mcastano@elespectador.com

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natirvi

Mar, 05/14/2013 - 08:59
Mi admiración para Yolanda Caballero. La adversidad ha estado ahí pero vienen mejores tiempos, por su fortaleza y tenacidad.
Opinión por:

URIBEMALANDROHIJUEPUTA

Dom, 05/05/2013 - 11:11
MAL PAGA EL DIABLO A QUIEN BIEN LE SIRVE, POLICIA NACIONAL HIJUEPUTA ROBANDOLE LA PENSION A UNA VIUDA...
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