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El lunes llega a Wimbledon con la máxima presión de apuntar en su palmarés de 11 títulos, el primero de los grandes. El problema para la hermana menor del también tenista y ex número uno del mundo Marat Safin, es que a las tres finales a las que ha llegado no sólo ha perdido por una aplanadora diferencia, sino que además ha llorado a cántaros y hasta se ha calificado de gallina.
El año pasado, en el partido decisivo de Roland Garros, cayó 6-4 y 6-3 ante la serbia Ana Ivanovic y al comienzo de esta temporada, en el Abierto de Australia, fue humillada 6-0 y 6-3 por la estadounidense Serena Williams. Ese día no paró de llorar, rompió la raqueta, se insultó durante casi todo el partido y ante el público se disculpó por haber dado tan pobre espectáculo.
Hace dos semanas, en la final del Roland Garros y con el rótulo de número uno, Safina, de 70 kilos de peso y 1,82 metros de estatura, repitió el show. Nuevamente la presión la mató y resultó vencida por su compatriota Svetlana Kuznetsova por 6-4 y 6-2. “¿Por qué, por qué soy tan gallina en este tipo de partidos?”, se gritó la rusa mientras, claro, lloraba sin parar. Esta semana enfrenta un nuevo desafío en el césped de Wimbledon. En primera ronda se enfrentará a la española Lourdes Domínguez.