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Tenis 24 Ene 2013 - 10:56 pm

Jugará la final del Australian Open

Na Li, rebelde y simpática

Apabulló a María Sharapova en semifinales y ahora va por el título contra Victoria Azarenka.

Por: Redacción Deportes
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Na Li superó a Sharapova en semifinal por un doble 6-2. / AFP

Cuando se enteró de que una reforma de su país natal le quitaría el 65% de sus ganancias en el circuito de la WTA y que además, al pertenecer al equipo nacional patrocinado por el gobierno de China le impondrían su cuerpo técnico, Na Li —o Li Na— decidió enfrentar el escarnio público e independizarse. Su esposo Jiang Shan asumió el rol de entrenador y ella, además de alumna y tenista, también escogió ser estudiante de periodismo en la Universidad de Huazhong. A la china de 30 años, profesional desde 1999 y cuarta del mundo en 2011, nunca le ha temblado el pulso ni para servir té caliente en su pocillo. Mucho menos para separarse del sistema deportivo estatal en 2002 y tampoco para despedir a su esposo en agosto y nombrar como su nuevo entrenador a Carlos Rodríguez, que transitó a la cima con Justine Henin, la belga exnúmero uno del mundo.

“No es fácil conciliar ser marido y entrenador. Nos gritábamos tanto que en China llegaron a decir que nos habíamos divorciado porque siempre nos veían chillando”, dijo luego Na Li. Pero, a pesar de los ronquidos y de la dureza de su esposo, conservaron el matrimonio y el amor mutuo: “Ese de la camiseta amarilla es mi marido. No me importa si eres feo o gordo, te querré siempre”, soltó en plena pista durante el Abierto de Australia 2011, edición en la que fue subcampeona. Además de su vehemencia, Na Li también atrae espectadores a sus partidos por su simpatía, por sus faldas cortas y el corazón que lleva tatuado en la parte izquierda de su pecho. Y claro, por su elegante técnica, que ha desarrollado desde que empezó en el bádminton cuando tenía seis años, pues su padre fue profesional en ese deporte.

Un rally de Na Li —que eligió el tenis a los nueve años por sugerencia de un entrenador— es como un tiroteo con silenciadores: tan imperceptible como letal al mismo tiempo. Se postra desde el fondo y abre la cancha por sus dos golpes como le es posible. Todas saben que esa es su arma, pero no todas pueden neutralizarlo. Además, su servicio es lo más parecido a un segundo saque masculino, con top hacia afuera, práctico. De hecho, no suele tener un estilo muy femenino, le importa poco terminar su derecha sobre el hombro izquierdo o esconder los cabellos detrás de la oreja antes de servir. Ella prefiere pivotear un par de veces la bola y poner en juego el punto, sin rodeos ni ruidos agudos al golpear, como lo hace Victoria Azarenka, la rival, en su segunda final en Melbourne. Na Li es tal vez la versión más delgada de la belga Kim Clijsters, pues coincide con ella en la flexibilidad y la rapidez hacia adelante. Esa practicidad la ha adquirido con los años, claro, pues con 30 de edad, es de las veteranas del circuito. De hecho, su mejor performance la consiguió en plena madurez, en 2011, al ganar Roland Garros. De aquí en adelante podrá perder energía, pero jamás las mañas.

 

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