Publicidad
Deportes 16 Dic 2012 - 11:44 pm

Deportista del Año

Un atleta sin complejos

Elkin Serna Moreno tiene 27 años. Sus ojos sólo funcionan al 10%, ve colores de piel, pero no detalles. La gente dice que él es discapacitado. Él se siente como lo que es: un campeón.

Por: Diana Carolina Durán Núñez
  • 7Compartido
    http://www.elespectador.com/deportes/un-atleta-sin-complejos-articulo-392804
    http://tinyurl.com/mje6akd
  • 0
insertar

Renunció a su trabajo y con el dinero de la liquidación compró un par de tenis y unas vitaminas. No necesitaba más, creía él, para entrenarse para asistir al Mundial de la Federación Internacional de Deportes para Ciegos en 2007 en São Paulo y a los Juegos Panamericanos, ese mismo año, en Río de Janeiro. “Ay mijo, pero cómo va a renunciar si usted sabe que no le dan trabajo fácilmente”, reparó su mamá. “No importa, mami, si me va bien voy a recibir el apoyo que necesito. Tranquila que puedo ganar”, le respondió Elkin Serna Moreno.

En São Paulo consiguió la marca que requería para ir a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y en Río se ratificó como promesa del deporte paralímpico. Se había vuelto un atleta de esta naturaleza porque, tiempo atrás, sus compañeros de entrenamiento —y atletas olímpicos— habían advertido que él se extraviaba en los recorridos. En una carrera estuvo a punto de perder el primer lugar porque se estaba guiando por los carros de los medios de comunicación, carros que no llegaban hasta la meta sino que, una cuadra antes, se desviaban y él se desvió con ellos. “Menos mal iba sobrado”, recuerda.

Serna se subió al podio en Pekín portando, por primera vez en la historia del deporte paralímpico, una medalla de plata. Tenía 23 años, apenas siete más desde cuando le había cogido tanto gusto a trotar por las vías de Guarne, Antioquia, como para hacer del atletismo su destino. Le gustaba correr desde pequeño, eso sí, desde cuando vivía en la vereda La Magdalena, en zona rural de Urrao, Antioquia, en donde sus papás tenían una tienda y con sus ganancias alimentaban a Elkin y a su hermano Nelson Javier.

Al parecer su mamá tenía una predisposición genética. Eso es lo que dice Elkin a la hora de explicar por qué tanto él como su hermano, un año menor que él, sufren de baja visión severa. Ambos, igual, son campeones, él en atletismo y Nelson Javier en ciclismo. Ninguno encontró en la “limitación” de la que tanto les hablaron un obstáculo para convertirse en los hombres que querían ser, en vez de aquellos que quizá la vida tenía planeados. Elkin dejó de estudiar al terminar séptimo y se puso a trabajar, mientras que Nelson Javier terminó el colegio, se graduó como licenciado en Educación Física y hasta estudió en España.

Se fueron de Urrao a la fuerza. La violencia los expulsó de su tienda en La Magdalena, de donde los hermanos Serna salían cada día para recorrer cinco kilómetros de ida y otros cinco de regreso con tal de ir a la escuela. Ninguno de los dos veía muy bien, pero igual llegaban a su destino. Y llegaban jugando. Se fueron primero a Medellín, a vivir al barrio Zamora, en la casa de la abuela paterna. Pero allí, de nuevo, la violencia los espantó. A su padre, para siempre. El cuarteto era ahora un trío fragmentado: los hermanos se habían ido a Guarne, la madre se había quedado en Medellín.

El entonces futuro atleta paralímpico se puso a trabajar para sostener a su hermano y ayudar a su madre. “Desde que yo pueda colaborar que sea él quien estudie, es tremendo para eso, muy juicioso”, expresa Elkin. Laboraba en la finca que lo contratara, casi siempre barriendo, limpiando barrizales, cuidando a perros, gallinas, vacas y jardines, o arreglando las casas para que la gente las encontrara bonitas en sus paseos de fin de semana. En Guarne estuvieron hasta 2004 y regresaron a Medellín, a Zamora. Serna Comenzó a trabajar con sus tíos en construcción o en lo que le saliera, pero sin perder de vista la vocació: el atletismo.

Para esa época ya había conocido a su primer entrenador, Juan Guillermo Jaramillo. Se vieron por primera vez en una competencia en Guarne, Jaramillo reconoció el talento y lo invitó a irse con él a una finca en donde se entrenaban algunos atletas olímpicos. Elkin tenía 17 años y dijo “sí”, a secas, en cuestión de microsegundos, sin vacilar. Cuando se fue para Medellín seguía entrenando bajo su batuta, corriendo en las calles, atendiendo sus instrucciones: Jaramillo decía qué hacer y Serna acataba. Jaramillo emigró a Estados Unidos y ahí apareció Libardo Hoyos, con quien hoy se prepara para el Mundial que tendrá lugar en Francia el próximo año.

“Después de que gané en Brasil se nos cuadró la vida. No teníamos nada, y luego teníamos ese sueldo mío de $1’100.000, eso era un montón de plata. Compramos una casita en Zamora y mi mamá dejó de trabajar tanto, porque ella trabajaba mucho”, cuenta el deportista. Permaneció más de 20 días en Pekín comiendo pastas, lechuga y “una carnita chiquitica” porque, dice, tenía que cuidarse. En Londres también fue plata en la maratón, aunque se quedó con las ganas de conocer la ciudad: por error se tocó la nariz con la mano llena de crema caliente y, por aspirarla, al otro día amaneció con la garganta tan irritada que nunca pudo salir de la concentración.

En su mente está correr hasta cuando el cuerpo le dé. Está también Brasil, la tercera paraolimpiada a la que asistiría. Cree que sus competidores están subiendo de nivel y por eso arrendó un apartamento en Guarne, en el que vive con su hermano y que acondicionó para su rutina: despertarse a las 6:00 a.m., dormirse a las 8:00 p.m., y trotar, trotar mucho. Recuerda siempre que, cuando le diagnosticaron su enfermedad, los médicos le ofrecieron una terapia psicológica para enfrentar la vida en esas condiciones. “Tranquilos, déjenme que yo así vivo bien —les respondió Elkin—. No me siento acomplejado”.

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Alerta por posible presencia de Chikungunya en Ovejas, Sucre
  • Alerta por posible presencia de Chikungunya en Ovejas, Sucre

Lo más compartido

  • Bogotá Sep 7 - 11:28 am

    Las pruebas de Sergio

    Las pruebas de Sergio
  • La 'Supervenus', el video contra los estereotipos de belleza
  • Vicky Hernández, la actriz que está sola, enferma y triste
0
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Publicidad
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio