10 Mayo 2013 - 10:00 pm

Siguiendo a Kevin Bacon

'Me interesan los asesinos seriales'

En la exitosa serie ‘The Following’, el actor representa al agente retirado del FBI Ryan Hardy. Esta figura del cine mundial confiesa que en la pantalla chica, la interpretación es la punta del iceberg.

Por: Juan Carlos Piedrahíta B.
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James Purefoy y Kevin Bacon son los protagonistas de la serie ‘The Following’. / Cortesía Warner Channel

Kevin Bacon está en televisión desde febrero de este año. Su personaje en la serie The Following es Ryan Hardy, un agente en retiro del FBI que vuelve a la institución para cazar al asesino Joe Carroll, interpretado por James Purefoy.

Le seguimos la pista a Bacon e intentamos ir con él a las entrañas de un personaje lleno de aristas.

Su personaje de Ryan Hardy tiene problemas internos, como si tuviera un ángel y un demonio adentro. ¿Cómo logra mostrar lo peor y lo mejor de un ser humano?

Lo que hacemos como actores es tomar a alguien, un hombre bueno, pensar en lo que lo problematiza, cuál es la oscuridad que lo persigue. En el caso de Ryan Hardy, me pregunté por qué lo atrae estar en una fuerza policial, cuáles son los elementos que lo molestan. Esas son las cosas que me gusta explorar en un personaje y muchas de ellas vienen del contexto y del pasado en el que está inmerso. El escritor creó este gran personaje y yo debo llenar los espacios vacíos: todos los días pensamos en quién es él y por qué es así. Es un reto. No me resulta interesante alguien que sólo es un héroe; eso no es un personaje.

Dice que cuando leyó el guión estaba buscando tres cosas: una especie de héroe, una historia que lidiara con la vida y la muerte y que fuera emocionalmente desafiante. ¿Por qué buscaba estos elementos?

Hay ciertos programas que me gusta ver. Son lo que tienen estos elementos. Son proyectos como Homeland, Los Soprano, Breaking Bad, Dexter, The Wire. Todos estos programas lidian con la vida y la muerte y tienen personajes llenos de conflictos que los vuelven muy interesantes. Cuando uno ve televisión —y de repente me encontré viendo mucha televisión— uno comienza a tener un sentido de qué es lo que está buscando. Además, tuve la oportunidad de leer muchos guiones y veía que algunos eran buenos, pero no sentía que fueran algo que querría hacer semana tras semana. Luego llegaron otros en los que las apuestas eran mucho más altas, cosas de vida o muerte y, bueno, esos atraparon mi atención.

¿Cómo fue la decisión de dar el salto a la pantalla chica? ¿Fue una elección complicada para usted?

Sí, lo fue. Llevo haciendo esto por un buen tiempo. Cuando comencé en mi carrera, hacer televisión significaba que tu camino ya había terminado. Había una línea muy fuerte que dividía a los actores del cine y los de la televisión. Creo que eso ha cambiado muchísimo. Ya no funciona así. Pero aceptar esa idea sí representó un reto, porque había crecido en un tiempo en el que el escenario era diferente. A finales de los años setenta hice una telenovela. Cuando salí de allí dije: listo, esto es todo lo que voy a hacer de televisión, jamás volveré. Levantar el teléfono y decir: quiero hacer una serie, fue difícil. Pero tan pronto lo hice sentí alivio, porque comencé a leer muy buenos guiones y varios de ellos eran mejores que algunas películas que había estado leyendo. La verdad es que los buenos escritores también están interesados en entrar a la televisión, porque allí tienen un gran control sobre las posibilidades de desarrollar su historia.

Ryan es un hombre complejo, emocionalmente hablando, que debe hacerle frente a un asesino serial. ¿Cómo se preparó, desde la psicología, para interpretar el personaje?

Primero leí varios libros. Muchos incluso antes de hacer la serie. No sé por qué, pero estoy interesado en los asesinos seriales. Creo que en parte tiene que ver con que he representado a sociópatas y siempre me ha parecido importante explorar ese estado mental. Después tuve que entrenarme en cómo ser un agente del FBI y pasé un tiempo con esta agencia. He representado policías antes, pero nunca un agente federal. Pero lo más importante fue entender cuál era la historia personal que permitió que el personaje fuera como es: de dónde viene, cómo eran sus padres, cuál es su religión; todos estos aspectos lo definen. Lo que me parece interesante de esta serie es que, en el cine, se realiza la actuación y listo, eso fue. En una serie, la interpretación es la punta del iceberg, hay que ir más a fondo y podemos mostrar más y más.

¿Haría más televisión?

Hacer televisión es un gran reto, aunque es muy reconfortante. A veces no es tan emocionante como el cine. Si el proyecto funciona, haremos otra temporada y ahí veremos cómo va la cosa. Me gustaría seguir haciendo películas, principalmente porque me permite interpretar otros personajes. La razón por la que me convertí en actor es que me da la posibilidad de estar en diferentes escenarios. Me encanta hacer The Following, pero sé que no lo voy a hacer por siempre.

Ha dicho que le gustan los personajes oscuros. ¿Cómo aprovecha su propia oscuridad para enriquecer sus actuaciones?

Claro que tengo un lado oscuro. Creo que todos lo tenemos, pero muchos tratan de empujarlo y pretenden que no está ahí, que no existe. La gente lidia con esto de diferentes maneras. Algunos rezan, otros hacen yoga o van al bar y beben. Yo actúo. Eso es lo que hago para lidiar con la oscuridad que hay dentro de mí. Y me resulta muy terapéutico.

El suspenso es un elemento clave en un ‘thriller’. ¿Cómo lograrlo en una producción como ‘The Following’?

Ese es justamente el reto. Una de las cosas más interesantes de un programa como The Following es que la gente está esperando para sorprenderse, pero, por desearlo intensamente, está pendiente de cada detalle. Tratamos de crear un mundo en donde las cosas queden medianamente ocultas. Es un reto semanal enorme. Me alegra no ser el escritor del programa.

En esta era, en la que hay personas que matan gente en un teatro, en una escuela, ¿qué representó para usted actuar en una serie que retrata a un asesino?

Tengo una responsabilidad en ser tan buen actor como pueda. Estoy en el negocio del entretenimiento. Si se trata de algo cómico, es mi responsabilidad hacerlo divertido. Si es algo dramático, mi trabajo es intentar que alguien llore en la audiencia. Si miro hacia atrás en mi carrera he hecho películas más ligeras, para niños, dramas, de todo tipo. Intento ser alguien más. No soy un político, no soy un sacerdote. No estoy buscando influenciar al mundo con mis elecciones, con mis decisiones.

¿Cuál cree que es la clave del éxito de series que retratan asesinos, como ‘The Following’ o ‘Dexter’?

Creo que la gente se siente atraída a ver por qué alguien se convierte en un asesino serial. Es una gran intriga. No resulta del todo claro cómo una persona puede entrar a un lugar y asesinar a un gran número de seres humanos; es algo que no comprendo. Siento que este es el gran atractivo de los libros, documentales y películas que hablan de este tema.

Si Ryan Hardy existiera, ¿cree que sería posible que fuera amigo suyo?

Hardy no es muy sociable. Es un lobo solitario. Una de las cosas más extrañas acerca de su relación con Joe Carroll es que realmente lo admira. Detesta el hecho de que sea un asesino, piensa que es un sociópata, lo quiere muerto. Pero, en el programa, mi personaje conoce a Carroll antes de saber que es un homicida y se ve que a Hardy le agrada el tipo, incluso se tomaría una cerveza con él.

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