En eso coinciden expertos, gobierno y líderes del sector

Cooperativismo, el mejor modelo para el posconflicto

En Israel, los Kibuts funcionan como una forma de organización solidaria que genera el 8% de la producción industrial, el 45%de la producción agrícola y el 98% de la industria pesquera. ¿Se podría replicar en Colombia?

“La actividad empresarial de las cooperativas tiene como fin el ser humano y como medio el capital, a diferencia de las otras empresas, cuyo fin es la acumulación de capital y su medio es el ser humano”, aseguró Carlos Mario Zuluaga, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Cooperativas (Ascoop), en medio de la inauguración de la XXXII jornada de opinión cooperativa: “Empresarialidad y capital social”.

Según Zuluaga, la idea del encuentro es demostrar, con hechos, cifras y experiencias concretas, por qué el modelo de economía solidaria es la mejor alternativa para generar capital social, empresas democráticas e inclusión económica en el país y, en especial, en las regiones que han vivido el conflicto armado.

Sin embargo, el primer desafío que enfrenta el sector en esta nueva etapa es recuperar la credibilidad y la confianza de los colombianos. Rafael Antonio González, director de la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, reconoce que la debacle de las cooperativas de trabajo asociado, la crisis de las libranzas y las falsas cooperativas de ahorro y crédito no han permitido que la sociedad y el Gobierno vean que este modelo de desarrollo es una posibilidad para recomponer el tejido social que ha roto la violencia en las comunidades más pobres.

Por eso han creado un plan de acción que busca fortalecer los principios y los valores del cooperativismo a través de la unificación y estandarización de los cursos de economía solidaria en todo el país. “Queremos ayudar a integrar el sector cooperativo en los departamentos, queremos que las pequeñas empresas se vinculen a las confederaciones y puedan ayudar en el desarrollo socioeconómico de su región”, añadió González.

Para Carlos Acero, presidente de la Confederación de Cooperativas de Colombia, este es un escenario ideal para reflexionar y repensar el papel del sector solidario: “El compromiso político de las cooperativas es trabajar en los territorios y tratar de reducir la desigualdad y la concentración de la riqueza por medio de una organización económica distinta. El modelo cooperativo tiene que estar al servicio de la gente”.

La jornada también contó con la presencia del nuevo superintendente de Economía Solidaria, Héctor Raúl González Velandia, quien aseguró que durante su gestión se va a implementar una nueva estructura de supervisión y vigilancia con un modelo extranjero y que uno de los retos para las cooperativas es generar rentabilidad y liquidez sin caer en las lógicas tradicionales del mercado”.

Por su parte, Merav Niv, abogada de la universidad de Haifa en Israel, habló sobre los beneficios que trae el modelo de asociación cooperativa y puso como ejemplo de desarrollo sostenible los “Kibutz” de su país, una forma de vida en comunidad que a pesar de no buscar la riqueza económica, genera el 8% de la producción industrial, el 45% de la producción agrícola y el 98% de la industria pesquera.

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