La clase media no alcanza pensión ni recibe subsidio

“El sistema pensional público es un Robin Hood al revés”: BID

El presidente Santos propone una comisión para estudiar el tema pensional, pero no se compromete con la reforma en lo que resta de su gobierno. El BID dice que la bomba pensional estallará pronto.

Las pensiones en Colombia son un tema recurrente cada año, pero ninguno de los últimos gobiernos se ha comprometido. La reforma es impostergable, se dice siempre y hasta ahora no hay nada, señala el exministro Roberto Junguito.

El régimen público de pensiones es una especie de Robin Hood, pero al revés. Es decir, les quita a los menos favorecidos para darles a los de mayores ingresos. Esa fue la calificación que le dio Carmen Pagés al modelo de pensiones estatales que tiene el país. Pagés es la jefa de la división de mercados laborales y seguridad social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y fue invitada por los fondos privados de pensiones, que analizaron el futuro de las jubilaciones durante el décimo congreso de Asofondos.

El sistema de prima media, o régimen estatal, que administra las pensiones públicas, “sufre de una insostenibilidad grave”, dijo Pagés. Asimismo señaló que sólo funciona con la actual cobertura, pero si se aspira a mejorar la cobertura, como lo pregonan los sucesivos gobiernos, es “completamente insostenible”. “Hay que cerrar la causa del problema: no le puede entrar más agua a la piscina, hay que empezar a evacuar esa piscina”, alertó Jorge Humberto Botero, presidente de Fasecolda, insistiendo en que hay que poner fin al régimen de pensiones estatales.

El senador del Partido Verde Antonio Navarro Wolff señaló que el actual déficit del régimen de prima media se podría multiplicar por cuatro, si aumenta la cobertura. Las personas que se pensionan en Colombia son las de mayores ingresos. La clase media pura no se pensiona ni tiene subsidios, dijo el senador.

Los subsidios del sistema de prima media son extremadamente regresivos. En eso coinciden todos los actores del negocio de las pensiones privadas y estatales. “El número que tengo aquí es escalofriante”, dijo Carmen Pagés: para una persona que cotiza durante 26 años con un salario mínimo, el faltante es de $20 millones, y si llega a pensionarse recibe del Estado $120 millones en subsidios. Pero para una persona que aporta sobre la base máxima de 25 salarios mínimos, el beneficio estatal es cercano a los $1.000 millones.

La representante del BID consideró que el sistema pensional está muy desintegrado: está el de Colombia Mayor, el de prima media, los BEP y los fondos privados. En definitiva, “es muy malo”. El sistema actual es muy regresivo, “aspira plata a los pobres y se las da a los de mayores ingresos”, señaló Pagés. El BID considera que se debe caminar hacia un sistema de pilares: buscar un régimen de prima media que sólo financie una pensión de un salario mínimo; un segundo pilar para todos, y el tercero que sería el de los fondos privados, a los cuales hay que liberar de la imposibilidad de pagar renta vitalicia por el salario mínimo. “Son lineamientos que encajarían con la idea de mayor cobertura”, dijo la representante del BID, al tiempo que se mostró partidaria de aumentar el programa de Colombia Mayor con muchos “candados, para que la cosa no se vaya fiscalmente”.

Pagés indicó que la reforma pensional es inaplazable. En eso coinciden analistas, el Gobierno y representantes del negocio pensional en Colombia. “Cada día que pasa, el problema empeora y el Estado va a tener que reconocer una deuda mayor. Eso quiere decir que va a tener menos para salud, educación y otras cosas que son importantes. Estamos dejando de invertir en cosas esenciales para el país para dar pensiones a los que tienen más ingresos”.

Una cosa quedó clara para los asistentes al congreso de Asofondos: hay que introducir mejoras en los dos regímenes, el público y el privado. El que administra Colpensiones muestra desbalance en cuanto a los aportes y beneficios, y genera una carga al Estado, y el otro, el privado, tiene que mejorar las rentas vitalicias para que realmente otorgue pensiones. “Es de ahorro y no de pensiones. En este momento está pensionando a muy poca gente”, señaló Pagés.

La bomba pensional podría estallar tan pronto el Estado se dé cuenta de que ese déficit, que va subiendo, empieza a competir con las otras prioridades del país. “Y puede ser pronto”, advierte la representante del BID.

El presidente de Asofondos, Santiago Montenegro, reiteró que “Colombia necesita con urgencia una política para reducir drásticamente la informalidad laboral, y por eso seguiremos insistiendo en que la mejor reforma pensional deberá ir acompañada de una reforma laboral”.

Miguel Largacha, presidente de Porvenir, explicó una realidad preocupante para las personas que no alcanzan a pensionarse en Colpensiones. A una persona que cotiza por un salario mínimo en 15 años y no logra pensionarse, en Colpensiones le devuelven $11 millones y en los fondos privados $35 millones. “En Colpensiones no hay valorizaciones sino ajustes de los aportes por inflación”, dijo.

El presidente Santos, que prácticamente descartó que en su gobierno se apruebe una reforma pensional, propuso la creación de una nueva comisión para estudiar el asunto de las pensiones.