"Industria textil debe preguntarse qué espacios está desatendiendo": dirección comercial de Inexmoda

En vísperas del inicio de Colombiamoda en Medellín, Clara Henríquez, del Instituto para la Exportación y la Moda, habla de la recuperación que está viviendo el sector, luego de un primer semestre lleno de incertidumbres.

Clara Henríquez, directora comercial de Inexmoda.Archivo El Espectador

La edición 28 de Colombiamoda, que empieza este martes en Medellín, llega en un momento crucial para una industria que estuvo llena de incertidumbres durante el primer semestre del año. La reforma tributaria, particularmente el aumento del IVA en tres puntos porcentuales, hasta el 19%, hizo pensar dos veces a los hogares antes de gastar en vestuario y otros artículos. (Lea "Semana clave para recuperar la confección nacional").

Según el Observatorio de Moda, de la firma Raddar y el Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), “a pesar de que en mayo las compras en la categoría crecieron, la percepción de la industria no es alentadora. En términos acumulados, entre enero y el quinto mes del año el crecimiento fue del 5,55% respecto al mismo periodo del año anterior, decreciendo levemente a la variación de 2016”. (Lea: "Edición 28 de Colombiamoda abre las pasarelas a las mujeres de tallas grandes").

Para el segundo semestre del año, el observatorio prevé que situaciones como la disminución de las tasas de interés y un cambio de percepción de los hogares pueden ser impulsores del gasto, lo que beneficiaría a la categoría de vestuario. (Lea: "¿Se ha preguntado de dónde viene su ropa?").

En diálogo con El Espectador, Clara Henríquez, directora comercial de Inexmoda, explica la coyuntura en la que llega esta edición de la semana de la moda en Plaza Mayor, que va del 25 al 27 de julio. Bajo el lema de entrar en el “nuevo juego”, los organizadores del evento hablan de US$399 millones en expectativa de negocios.

¿En qué consiste el “nuevo juego” de la industria del que habla Inexmoda?

Los negocios están siendo permeados por nuevas tecnologías que facilitan la interpretación de un consumidor cambiante, que, a su vez, obliga a adoptar nuevas metodologías para abrir mercados. Todo favorece la innovación y la evolución de una marca.

¿Cómo se están moviendo los nuevos empresarios, por ejemplo, aquellos que consiguen sus proveedores y luego venden a través de redes sociales?

Se están moviendo en un entorno con una cosa muy “yoísta”: Yo soy el diseñador, lo monto en redes y al que le gustó bien y al que no, no. Encuentran consumidores en cualquier parte del mundo, que tienen afinidad con su mirada individual de lo que es la moda o el diseño.

Inexmoda habla de un consumidor cambiante. ¿Eso tiene que ver en algún punto con la valoración de la responsabilidad social de las marcas, el cuidado que tengan con el medio ambiente, la mano de obra, entre otros?

El consumidor normalmente tiene ropa que ponerse, pero ropa cargada de significado. Eso es lo que buscan. Tratan de responder a la pregunta: “¿Qué significa comprar esta prenda?”. Por ejemplo, hacer una donación a una comunidad necesitada, estos zapatos de qué son o si fueron hechos con material reciclado. Todo tiene un significado que va más allá de vestir bonito, porque de cosas bonitas está lleno el mundo. Los nuevos consumidores buscan significado y conexión con lo que portan.

¿La industria tradicional cómo se está adaptando a ese cambio?

La industria desde su cadena de valor está buscando ser un poco más limpia, más consciente de su consumo de agua, adoptando mucha tecnología para el reciclaje de agua. En Colombiamoda estará una compañía muy interesante, que ha tenido buena acogida. Se llama Torna y tiene un sistema de reciclaje de agua. Les dicen a las empresas que la más reciente cuenta de agua fue la última que pagó. La instalación de Torna en la fábrica hace que ésta siga viviendo con su propia agua, y los residuos que salen son una especie de ladrillos, como un barro compactado, que se van a vivienda social. La industria también ha invertido en el desarrollo de materiales técnicos de cara a los deportes en general y deportes extremos. Está dando respuestas diferentes al consumidor de hoy que está más conectado con la naturaleza.

¿En qué coyuntura llega el sector textil y de confección a esta feria?

En estos momentos de estrés esta máquina de reactivación económica que son las ferias funcionó. El empresario cree en las posibilidades de conectarse con mercados. Tendremos unos 700 expositores, 85% de origen nacional, y en cifras nada nos ha sorprendido ni por alto ni por bajo. Sin embargo, fue un proceso complejo al principio: febrero fue duro porque el empresario no tomaba la decisión de venir, sino que quería esperar al mes entrante. Finalmente tomaron la decisión y aquí estarán. La feria está vendida.

¿Cómo ha visto el desempeño del sector este año?

Está lento, como todos, pero hay un espíritu más positivo, de un consumo en el final de la cadena, elevándose. Las cosas despegaron entre junio y julio. El consumo se contrajo en la medida en que se percibe que todo está más caro, por efecto del incremento del IVA, sumado a otras incertidumbres. Entonces el consumidor piensa que no necesita nada. Ahora las cosas están volviendo a la normalidad. La gente se ajusta a las nuevas realidades.

¿Qué le genera incertidumbre al sector todavía?

Los mercados internacionales y los aliados estratégicos comerciales naturales son países que están en situaciones complejas, como Estados Unidos o México. Europa en general está difícil. Nuestro ambiente macroeconómico está diverso. Es el momento de cuestionarse dónde están las oportunidades y cuáles son los mercados: mirar la demanda doméstica, por ejemplo. Si otros están llegando con éxito a Colombia es porque de pronto estamos dejando espacios desatendidos. Eso hay que llenarlo con marcas y productos.

La mercancía de China y en general de Asia ha estado compitiéndole al sector.  Pero, ¿cree que deberíamos mirar a esos países para encontrar mercados de nicho?

Hay que mirar con valor agregado y ver cómo sirvo mejor en la China, que está ávida de productos, por ejemplo, en jeans wear. Ese es un universo llamado a mirar hacia allá, porque adoran lo que hacemos; no copian, porque la nuestra es una concepción muy diferente, muy adornada, con cortes y mucha manualidad. Además, los precios para ellos son razonables. Es tiempo de organizarnos como empresas y entender dónde están las oportunidades más “ennichadas”.