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Cine 12 Ene 2013 - 2:45 pm

Premios Oscar

Dejad que los niños se acerquen al Óscar, ¿o mejor no?

Mientras la Academia de Cine de España fijaba en 16 años la edad mínima para ser nominado, en Hollywood todo sigue igual.

Por: EFE
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¿Qué fue de Tatum O'Neal, ganadora del Óscar por "Paper Monn" o de Haley Joel Osment, del "The Sixth Sense"? Este año, Quvenzhané Wallis opta al premio y con 9 años se convierte en la actriz más joven jamás nominada, lo que le expone a la maldición de los niños prodigio que sedujeron a la Academia.

"Beasts of the Southern Wild", la sorpresa de esta 85 edición de los Óscar, cuenta con una fantástica interpretación de la pequeña Wallis en su historia de vida extrema en contacto con la naturaleza en los meandros del río Misisipi, pero reabre el debate sobre las estrellas infantiles que ven truncadas su vidas por la irrupción del cine.

Mientras el año pasado la Academia de Cine de España fijaba en 16 años la edad mínima para ser nominado -tras haber reconocido los trabajos de Andoni Erburu o Juan José Ballesta, entre otros-, en Hollywood todo sigue igual y Wallis ha batido el récord que anteriormente ostentaba Tatum O'Neal como la actriz más joven jamás nominada.

Tatum, hija de Ryan O'Neal, ganó con diez años el Óscar por "Paper Moon" en 1973, pero a partir de ahí su vida se convirtió en un cúmulo de excesos que, eso sí, le sirvieron para escribir un best-seller autobiográfico, "Vida de papel".

En él relataba cómo su padre le introdujo en las drogas y el sexo y sus tórridas relaciones con, entre otros, Melanie Griffith, Jean Claude Van Damme o el príncipe Alberto de Mónaco.

Casada con el tenista John McEnroe y madre de tres hijos, en 2008 fue detenida por la policía de Nueva York cuando intentaba comprar crack y cocaína, y argumentó que "estaba investigando para un papel" de drogadicta.

Jackie Cooper, el más joven nominado al Óscar al mejor actor protagonista (en 1931 por "Skippy" a los 9 años), prosiguió su carrera con dignidad e incluso se recuperó en los setenta gracias a la saga de "Superman", pero también escribió su experiencia personal bajo el título de "¡Por favor, no le dispares a mi perro!".

Tan curioso título hacía referencia al director de "Skippy", Norman Taurog, quien le amenazó con hacerlo para conseguir que llorara ante las cámaras.

Eran los años treinta, tiempo de menos control de los derechos de los niños, en los que Hollywood exprimía la gallina de los huevos de oro mientras podía. Y era la época de esplendor de Shirley Temple, quien recibió en 1935 un Óscar en miniatura por causar furor con sus rubios tirabuzones. Tenía seis años.

"Dejé de creer en Papá Noel cuanto tenía seis años. Mi madre me llevó a verlo a unos grandes almacenes y él me pidió un autógrafo", diría, y al hacerse adulta sin repercusión en las pantallas, se convirtió en la férrea conservadora Shirley Temple Black, con cargos de embajadora de los Estados Unidos en Ghana y Checoslovaquia, así como jefa de protocolo de la Casa Blanca.

Mary Badham, nominada al Óscar en 1962 por hacer de la hija de Atticus Finch en "To Kill a Mockingbird", simplemente se convirtió en restauradora de arte, fuera del mundo del espectáculo.

Algo que también hizo Justin Henry, el niño que optó al Óscar con ocho años como mejor actor de reparto pero vio cómo se lo llevaban sus padres divorciados en "Kramer vs. Kramer", Dustin Hoffman y Meryl Streep.

El pequeño Henry, tras alguna interpretación poco relevante, decidió detener su carrera y retomar los estudios. Tras esa etapa de formación, volvió a la actuación en una nueva era que le ha llevado a participar en series como "Lost" y en algunos títulos del cine independiente.

Esto quizá debería haberlo hecho también Haley Joel Osment, el niño que "a veces veía muertos" en "The Sixth Sense" con 11 años y se medía en los Óscar con Michael Caine o Tom Cruise.

Tras "Pay it Forward" o "Artificial Intelligence: AI" llegó la edad adulta y su actuación en la vida real le reportó una cita con la fiscalía de Los Ángeles, por cargos de conducción en estado de ebriedad y posesión de marihuana.

En la otra cara de la moneda, Anna Paquin, que protagonizó uno de los momentos más emocionantes de los Óscar al recoger su estatuilla con 11 años y quedarse prácticamente muda -como su madre en "The Piano", Holly Hunter-, pero luego participó en películas tan interesantes como "Hurlyburly" y, sobre todo, la exitosa serie de televisión "True Blood".

Jodie Foster, tras su impactante interpretación en "Taxi Driver", donde con solo 14 años se metió en la piel de una prostituta, se convertiría en una de las actrices más reputadas de Hollywood y ganaría dos Óscar.

Eso sí, nadie le quitó el disgusto de que un fan psicótico atentara el 30 de marzo de 1981 contra el entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, solo para llamar su atención.

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ZATZA

Sab, 01/12/2013 - 19:50
Pues creo que la fama y el dinero a edades tan tempranas es en la mayoría de los casos... fatal. Mucha veces una persona adulta se enloquece, ¿ Qué será un niño, quien aún no ha podido fortalecer sus valores y personalidad ? Es triste poner el dinero, por encima del bienestar de los propios hijos. Sensatez ...
Opinión por:

agustin Hernando

Sab, 01/12/2013 - 16:15
Y a quie le interesa lo que opineno hagan los españolitos de los Oscars? Como si la Academia de Cine de España fuese un ente muy importante a nivel de cine mundial? En cuestiones de cine, los yankees y los brits. Pare de contar!
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