'La animación cubre el vacío'

Anca Damian, directora de cine rumana que utiliza la animación para hacer sus películas, presentará su documental ‘Crulic: The Path to Beyond’ y dará clases magistrales.

Damian tuvo su debut como directora, guionista y coproductora en 2008, con ‘Crossing Dates’. / Eurocine

 ¿Qué piensa del documental como género? ¿Hay allí, realmente, lugar para aquello que llamamos “objetividad”?

Cuando tenga la oportunidad de escribir un libro acerca de lo que pienso sobre el cine, el título del primer capítulo será ‘El documental no existe’. No hay tal cosa como la objetividad en este mundo: a cualquier decisión que tomamos, en el tiempo y en el espacio, le agregamos la edición y la narración, y en la cima está nuestra presencia con una cámara que cambia la realidad que está ante nosotros. Yo sé que todos los documentalistas ortodoxos me odiarían si me oyeran, pero eso es lo que pienso.

¿Le gusta más hacer películas ficcionales o documentales?

Todas mis películas se mueven entre géneros, pero todas están basadas en historias verdaderas. Lo que más me gusta es hablar acerca de algo que sea importante y significativo. La realidad me inspira, pero el lenguaje cinematográfico es tan amplio que cualquier cosa que sirva para retratarla debe ser utilizada.

¿Cree que la animación es una manera privilegiada para hacer arte?

Hay un espacio que no puedo cubrir con cualquier clase de material. La animación teje su atuendo para cubrir el vacío y con ella podemos mostrar cosas sutiles que de otra manera serían difíciles de apreciar.

Hablemos de ‘Crulic: The Path to Beyond’ (2011), ya que esa es la película documental que estará presentando en Eurocine. ¿Por qué quiso mostrar y narrar la historia de Claudiu Crulic, un hombre pequeño e ignorado por la historia, tanto en vida como después de su muerte?

Primero, por la manera en que Claudiu murió. Cuando decides hacer una huelga de hambre, el cuerpo va muriendo lentamente, tan lentamente que la muerte necesita varios días para llegar. Él podía ver cada día cómo su cuerpo dejaba este mundo, mientras su alma permanecía. Se trató de una verdadera contemplación de la muerte. Lo que alcancé a percibir fue la absoluta soledad de ese hombre, abandonado por todos. Fue por eso que me embarqué en este proyecto. La idea de la película vino de la emoción que sentí imaginando la muerte de Claudiu Crulic. Por otra parte, Crulic era una buena excusa para analizar las desviaciones de nuestra “civilización” del siglo XXI. Es muy diciente que la gente presencie pasivamente la muerte lenta de alguien y no haga nada para prevenirla. Ha pasado muchas veces a lo largo de la historia, en diferentes contextos. Pero lo que me parecía interesante era mantener los detalles de la historia de Crulic absolutamente escondidos, como si se tratase de un abismo anónimo al que la gente que está alrededor le da la espalda, temiendo caer en él. Cuando estuve viajando de festival en festival con la película Crossing Dates me topé con Hunger, una excelente película que trata el mismo tema. Esa historia tiene lugar en una prisión irlandesa, pero es bastante parecida: una huelga de hambre seguida por una muerte trágica. Estaba impactada y sentí ganas de abandonar el proyecto.

Hunger era una muy buena película, así que sentí que la mía ahora era redundante. La diferencia esencial de la historia de Crulic es que acá el protagonista no es un héroe, es un desconocido que muere como un héroe para probar su verdad. Hacer una huelga de hambre para probar tu inocencia es bastante extremo y raro hoy en día. Tal vez tú y yo lo vemos como un acto de heroísmo extraño, pero me he topado con personas que creen que simplemente fue su culpa: “¿por qué no comió y escogió la vida en vez de la muerte?”, “probablemente era un estúpido”, “lo merecía”, “era un ladrón”, “tenía un pasado judicial”, etc. Efectivamente, Claudiu había sido arrestado previamente en Polonia, dos veces, ¡pero la manera en que se distorsiona la verdad es absolutamente alucinante! ¡Por Dios, era un ser humano, sin importar si robó o no! “Culpables, por favor háganse a la izquierda, y la gente inocente, que se pare a la derecha”. No funciona así. Si tan sólo fuera tan fácil... Este hombre quería ser oído y su única arma fue su cuerpo. Necesitaba ayuda. Los únicos que lo vieron mal fueron los doctores en el hospital al que lo trasladaron sólo 16 horas antes de morir, y Malgorzata Nocun, el periodista que descubrió el caso. Todos los demás tenían miedo, o les era indiferente. Y los diplomáticos también trataron de mantener el caso escondido, de modo que lo supimos cuando ya era demasiado tarde.

¿Fue peligroso el trabajo de investigación previo? ¿Cuánto duró el proceso?

Tuve que lidiar con mucha reticencia y hostilidad tanto de la parte rumana como de la polaca, y también tuve que buscar y rastrear información en un país cuya lengua no hablo. Pero no tenía más opción que seguir con la investigación, aun cuando parecía más bien imposible al principio, pero sentí que era mi deber llevar adelante el proyecto. Me hubiera sentido culpable (no sé exactamente por qué) si hubiera renunciado a la película por un deseo de hacer mi vida más fácil.

¿Cuál fue el mayor desafío durante la producción?

El mayor desafío fue el carácter único de la película. Forcé y estiré los límites del lenguaje cinematográfico a más no poder, más allá de la frontera, con ciertos efectos y artes visuales y con la música. La idea de usar animación me permitió representar el abismo de la muerte, las invenciones lingüísticas están perfectamente integradas a la historia, cosa que resulta muy poderosa. Después de todo, estamos hablando de la muerte, ¿no?

El documental usa varias técnicas de animación. ¿Cómo las escogió?

La animación usa las imágenes de un objeto real, las fotos de Crulic y dibujos realistas de construcciones arquitectónicas, para recrear la vida del hombre desde su nacimiento hasta su muerte. La animación sólo está allí para atar el material. Una mezcla de técnicas, desde el collage hasta la acuarela y la fotografía animada, stop-motion y técnicas cut-out de animación siguen la narración en primera persona mientras las escenas se observan a través de los ojos de Crulic, que deriva en un acercamiento al mundo desde su propia y única manera de percibirlo. La gente está representada de varias formas: con caras distorsionadas, sin narices u ojos, con siluetas borrosas, y los niños apenas se sugieren mediante las líneas de contorno. Las nítidas fotografías de Crulic y sus familiares se enfrentan a las de abogados caricaturizados, sin rasgos, tan sólo con unos dientes que dan vida a sonrisas retorcidas. Es narración y simbolismo. En términos de aproximación, usamos el concepto de contornos desmaterializados: mientras el fin de Crulic se va acercando inminentemente, las líneas de contorno se van volviendo menos y menos obvias, progresivamente. Así podemos sentir su muerte. Yo busco “despertar a la audiencia”, forzarla a ver el mundo como es.

¿Qué espera de las clases magistrales que dará durante el festival?

Espero conocer muchos artistas colombianos interesantes, con quienes disfrutaré compartir nuestras distintas —o similares— perspectivas conceptuales sobre el arte de narrar a través del lenguaje animado.


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