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La intérprete de “Ooops, I did It again” fue asistida por la policía en su mansión en la colina Studio City de la ciudad californiana poco antes de las 01.00 am y trasladada al centro médico de UCLA, según recoge el diario.
Acompañando a la ambulancia, un dispositivo policial de más de una docena de motocicletas, dos todoterreno y dos helicópteros facilitó la salida de la cantante de su residencia, la segunda que se produce en estas circunstancias en menos de un mes tras un episodio similar ocurrido el pasado 3 de enero.
Las autoridades acudieron a la residencia de Spears tras recibir una llamada telefónica de su psiquiatra y con las medidas de seguridad suficientes para evitar que, como sucedió semanas antes, la avalancha de periodistas y fotógrafos dificultara el traslado de la cantante.
La cantante, de 26 años, ha estado envuelta en varios incidentes recientes, que incluyeron su ingreso a un hospital. El 3 de enero, la policía fue llamada a la casa de Spears en Studio City porque se negaba a entregar a sus hijos —Sean Preston de 2 años y Jayden James de 1— a su ex marido Kevin Federline, quien tiene la custodia legal de los niños.
Los agentes ordenaron entonces a los paramédicos que trasladaran a Spears a un hospital, sin revelar la causa. Permaneció un día y medio en el Cedars-Sinai Medical Center. La policía acudió también a la casa de Spears la noche del lunes cuando recibió un reporte de que numerosos periodistas sensacionalistas habían ingresado al vecindario enrejado de la cantante. Los agentes no tuvieron conocimiento de ingresos indebidos, dijo la policía, pero las autoridades giraron citatorios por el estacionamiento de vehículos en lugares prohibidos.
Los escándalos en torno a Spears aumentaron desde que comenzaron los trámites para divorciarse de Federline en noviembre del 2006. La pareja puso fin en julio a un matrimonio de casi tres años. La actitud de Spears ha incluido despropósitos como mostrar la ausencia de ropa interior, afeitarse la cabeza, golpear un automóvil con una sombrilla y hacerse acompañar de un amigo periodista a la corte que lleva el caso de la custodia de sus hijos.
La conducta extravagante de Spears ha intensificado la atención de los periodistas sensacionalistas, que suelen permanecer frente a su casa y seguirla cuando sale.
Con información de AP