12 Jul 2013 - 10:00 pm

Diez años sin Compay Segundo

Cuando el son simplemente es

‘Guantanamera, The Essential Album’ es un registro que acaba de publicarse en homenaje a Máximo Francisco Repilado Muñoz. En él se hace un recorrido por algunos de sus temas más destacados.

Por: Juan Carlos Piedrahíta
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Compay Segundo, ‘Guantanamera, The Essential Album’. / Warner Music

Compay Segundo estuvo ahí. Él fue protagonista. Notas extraviadas en este mar de sonidos cuentan que la idea inicial del Buena Vista Social Club era realizar un registro conjunto entre las figuras más veteranas del sonido campesino de la isla y un selecto grupo de artistas africanos, también octogenarios. El medio por el que se debía transportar el talento desde África hasta la mayor de las Antillas jamás llegó y a Wim Wenders, gestor de la idea audiovisual, le tocó recurrir a esa extraña capacidad de arreglárselas con lo que había en ese momento y, para ser sinceros, contó con una suerte inmensa. En la nómina tenía, por ejemplo, a Rubén González, Ibrahím Ferrer, Omara Portuondo, Elíades Ochoa y, por supuesto Compay Segundo. La sumatoria de edades de estos personajes tan sólo lograba ser superada por su disposición para el folclor y por eso tanto el documental como el disco Buena Vista Social Club fueron rotundos éxitos comerciales.

Antes de esa explosión mediática universal todos tenían un camino recorrido en Cuba y mantenían intacta la ilusión de conservar las bondades del sonido rural. Máximo Francisco Repilado Muñoz, por ejemplo, era un hombre humilde nacido en el sector marginal de Siboney el 18 de noviembre de 1907. Su única riqueza era la música tocada al unísono por sus familiares. Gracias a ella su sombrero se llenaba con facilidad en las esquinas por donde pasaban los turistas en busca de las exuberancias del trópico. Con él y con su guitarra, que después transformó en el armónico, los extranjeros supieron que la guajira no es un término exclusivo para denominar un lugar geográfico, el bolero es mucho más que el hombre especializado en lustrar el calzado y la guaracha es un estilo musical más fácil de bailar que de pronunciar.

Máximo Francisco Repilado Muñoz, antes de popularizarse como Compay Segundo, se dedicó a la composición, a tocar la guitarra, el clarinete y algunos instrumentos de percusión menor. Siempre buscó satisfacer sus propias urgencias y con ingenio sacó adelante toda iniciativa. En una oportunidad necesitó de un acompañamiento sonoro especial, y al ver que la guitarra no lo ayudaba en su ejecución trabajó en el diseño de su propio instrumento, el armónico, una mezcla intrépida entre el tres cubano y la guitarra española, lo que le dio identidad a su propuesta.

Con la versatilidad de alguien que compone, toca varios instrumentos y canta, Repilado Muñoz integró distintas agrupaciones en Santiago de Cuba. Pasó por el Cuarteto de Trovadores Orientales, para después figurar en el Cuarteto Hatuey. Pero en el grupo en el que adquirió algo más de visibilidad fue como vocalista principal del conjunto del compositor Miguel Matamoros, una de las figuras esenciales en el desarrollo del son. Gracias a esta experiencia tuvo la suficiente capacidad para fundar, en 1948, el legendario grupo Los Compadres, al lado de Lorenzo Hierrezuelo, quien se encargaba de la primera voz y por eso se hacía llamar Compay Primo.

Ya con el nombre artístico de Compay Segundo consolidado, Francisco Repilado gestionó su proyecto Compay Segundo y sus Muchachos, mientras Lorenzo Hierrezuelo se unía a su hermano Reinaldo para continuar divulgando las creaciones de Los Compadres. Conciertos en la isla y grabaciones de reconocimiento local caracterizaron la actividad del artista cubano hasta 1997, año en el que se llevó a cabo la iniciativa audiovisual del Buena Vista Social Club.

Luego de este boom, que refrescó y revolucionó el espectro mundial de la música, Compay Segundo grabó y publicó trabajos discográficos exitosos como Yo vengo aquí (1996), Lo mejor de la vida (1998), Antología (1999), Calle Salud (1999), Las flores de la vida (2000) y Compay, Compay (2004), su primer registro póstumo. Hace unos meses, el sello Rhino, de Warner Music, escogió los temas más destacados de estas producciones y los reunió en un material titulado Guantanamera, The Essential Album, con el que se conmemora una década de la desaparición de este juglar cubano, muerto el 14 de julio de 2003. Compay Segundo compuso, interpretó, diseñó su propio instrumento y todo lo hizo con un inmenso “sentimiento guajiro”.

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ovejanegra

Sab, 07/13/2013 - 12:04
Una reseña muy importante, si se toma como homenaje a este músico cubano, universal e inmortal.
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