Medios |18 Feb 2012 - 9:00 pm

Nic Robertson, considerado el mejor corresponsal de guerra en la actualidad, estuvo en Colombia

Reportando desde el frente de batalla

Lleva 22 años trabajando con la prestigiosa cadena de noticias CNN, donde empezó como ingeniero eléctrico.

Por: Diana Carolina Durán Núñez
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El periodista británico dio  charla en Caracol Televisión esta semana.  / Luis Ángel El periodista británico dio charla en Caracol Televisión esta semana. / Luis Ángel

Ha sido testigo de toda la revuelta árabe, del genocidio de Ruanda y de la guerra de los Balcanes.

“No podemos garantizarle por mucho tiempo más su seguridad. Será empujado por la multitud y estará obligado a irse de aquí”. Esa advertencia le hicieron a Nic Robertson oficiales talibanes cuando, junto con un puñado de periodistas occidentales, decidió quedarse en Afganistán después de los ataques al World Trade Center. Rompió el toque de queda y, a pesar de las censuras, capturó las imágenes no sólo de la rueda de prensa del canciller talibán Wakil Muttawakil, quien negó que Osama Bin Laden estuviera involucrado. Esa noche, el veterano periodista de CNN hizo historia al ser el único en transmitir en vivo cómo la capital de Afganistán era atacada con cohetes.

Aquel 11 de septiembre de 2001, apenas se enteró de que dos aviones habían hecho colapsar las Torres Gemelas, supo que los atentados serían un ‘tiro por la culata’ para Afganistán. La pregunta era cuánto se demoraría la indignación estadounidense en tocar suelo afgano. Por esos días, imágenes de archivo se colaron en las transmisiones de medios estadounidenses, haciéndole creer al mundo que los afganos habían salido a las calles a celebrar los violentos hechos. En territorio afgano, sin embargo, la realidad era otra. Las leyes del régimen talibán prohibían ver televisión, por lo que nadie allí pudo ver cómo se desplomaron los edificios. Ni siquiera Robertson.

En las últimas dos décadas la palabra “conflicto” se ha traducido en países segregados como Ruanda. En violencia étnica como en los Balcanes. En invasiones como las de Irak y Afganistán. En revoluciones como la Primavera Árabe. En baños de sangre como el que hoy cubre a Siria. Todos y cada uno de estos episodios Nic Robertson los ha registrado, desde su privilegiada posición como corresponsal de la cadena de noticias estadounidense CNN. A los Balcanes ha vuelto varias veces después de finalizada la guerra: “Me sorprendió que todo fuera tan normal. Es difícil olvidar las tantas vidas que se perdieron. En el campo se ven algunos pueblos aún incinerados, donde nadie vive excepto uno que otro anciano. Las cicatrices son visibles”.

El año pasado lo suyo fue el Oriente Medio. Reportó la primera caída de la Primavera Árabe, la del presidente tunecino Zine el Abidine Ben Ali. Luego vino Egipto y el colapso del régimen de Hosni Mubarak. En ese país ha visto la lucha de las mujeres por acabar con el relegado rol al que tradicionalmente han sido condenadas. “Es un cambio inevitable, pero los hombres no van a ceder el poder fácilmente. Lo que importa es que hay muchas mujeres jóvenes que quieren una vida distinta a la de sus padres”. A Egipto le sucedió Libia, y a Libia, Siria, en donde hace poco le quitaron todos los equipos en el aeropuerto. “Hicimos todo un reportaje sobre los combates que ocurrieron la noche que llegamos con mi iPhone”, cuenta.

Es que Robertson, además de ser reconocido como tal vez el mejor reportero de guerra del mundo actual, es un pionero de la tecnología. A finales de los 90 reportó desde Kabul (Afganistán) los ataques de la Alianza del Norte, en plena guerra civil, a través de un videoteléfono satelital. A principios de la misma década, cuando aún no era periodista sino que apoyaba al equipo de CNN como el ingeniero eléctrico y electrónico que es, logró los primeros enlaces satelitales en vivo en Irán, Etiopía e Irak. Sus conocimientos le han permitido, incluso, enviar información desde los más remotos parajes del Oriente Medio sin tener electricidad o teléfonos a la mano.

Este británico se graduó como ingeniero de la Universidad de Aston (Birmingham, Inglaterra), y como tal entró a formar parte del equipo de CNN en 1990. “Cuando era niño oía noticias en la radio y me parecía increíble el trabajo de los reporteros. Por eso, volverme reportero de CNN parecía ser la transición natural”. En 2001 y 2007 su delantera en asuntos tecnológicos al servicio de la información le valieron tres premios a la cadena de noticias: el primero, de la Sociedad Real de Televisión; los otros dos, un codiciado Emmy (de la Academia de Televisión, Artes y Ciencias) y un IBC (que resalta el trabajo en entretenimiento y contenidos noticiosos en el mundo).

Durante dos décadas, Robertson se ha erigido como un rey de las ‘chivas’. En Libia obtuvo entrevista con el hijo y mano derecha de Muamar Gadafi, Saif Al Islam Gadafi, días después de que éste saliera en televisión nacional, en febrero de 2011, a decir que si algunos insistían en la revolución correrían ríos de sangre. “Sus asesores me dijeron que ese no fue el discurso que le prepararon. Pero antes de salir al aire él se reunió con su padre y dio ese giro de la historia del que no hubo retorno”. En ese mismo país, casi por casualidad, en agosto del mismo año dio con la casa de Abdelbaset al-Megrahi, el libio que fue condenado por la explosión del avión 103 de Pan-Am en diciembre de 1988, más conocido como el atentado de Lockerbie.

Cuando entró al cuarto de Al-Megrahi, sin camarógrafo como se lo habían pedido, el recursivo de Robertson una vez más se defendió con su iPhone. Nadie sabía del libio desde hacía más de dos años, cuando fue puesto en libertad por un tribunal escocés. Robertson encontró a un Al-Megrahi en coma, con un pie en la tumba por un cáncer de próstata diagnosticado en 2008. En Bahrain fue el único periodista occidental en conseguir entrevista con el príncipe, cuando a la vez transmitía en vivo los ataques de gas con que las autoridades dispersaban a la multitud insurrecta. En Yemen entrevistó en exclusiva a los líderes del establecimiento y de la oposición. Y así.

Es la guerra contra el terrorismo, no obstante, el tema que mejor representa su trabajo. Fue uno de los primeros periodistas en llegar en Pakistán a la casa donde cayó el hombre más buscado del mundo: Osama Bin Laden. En 2002, CNN sacó al aire una serie de informes suyos con imágenes inéditas que dejaban ver la experiencia, los recursos y la determinación de Al Qaeda. Llegó a Bagdad (Irak) en 2002, a medida que crecían las tensiones entre Sadam Husein y las potencias occidentales. Fue expulsado por el gobierno iraquí en 2003 para volver meses más tarde, tras la llegada de la Coalición. En Libia fue el primero en reportar en vivo los bombardeos de la OTAN.

Empezó a conocer Afganistán en 1996, cuando los talibanes se hicieron al poder. “La gente cree que no se podía jugar fútbol o volar cometas, pero la verdad es que incluso en esa época se podía. No obstante, los talibanes eran despiadados y violentos, sin duda. Llevaban a cabo lapidaciones, tiroteos, ejecuciones, amputaban manos. A veces no eran tan crueles, como cuando obligaron a los campesinos a dejar de cultivar opio sin recurrir a brutalidades. Pero creo que si volvieran al poder se inclinarían por tener las mismas leyes. Incluso, ellos admitirían hoy que sus tácticas fueron extremas, que eran inexpertos y que no tenían la gente adecuada para manejar el país”.

“¿Que cómo son Afganistán e Irak actualmente? Afganistán es un lugar muy fuerte para vivir si eres afgano. Es un país muy pobre y severo con su gente. Antes uno podía recorrerlo básicamente todo en carro, hoy no podríamos hacerlo”. De Irak, Robertson destaca la pluralidad de partidos políticos, de periódicos, hasta de equipos de fútbol. “Pero las diferencias étnicas se han hecho muy notorias y podrían llevar al país a un nuevo conflicto”. Asegura que “la mayoría de los musulmanes son gente buena que quiere una buena vida. Es una diminuta minoría la que intenta usar el islam para promover ideas terroristas, o mantenerse en el poder, o proteger su estilo de vida al que están acostumbrados. Y esos radicales son muy peligrosos”.

Como es de esperarse, su trabajo lo ha puesto en apretadas situaciones, con las balas casi rozándole, con las bombas casi rompiendo sus tímpanos. No oculta que, en más de una ocasión, ha laborado con el miedo cabalgando sobre sus hombros. “Una vez un psicólogo de CNN nos enseñó que la gente que aguanta ese tipo de circunstancias es porque tiene una predisposición genética que se lo permite. Supongo que nací con ese gen”, manifiesta. Se arriesga cuando siente que puede hacerlo, se retira cuando se da cuenta de que no hay camino por dónde seguir. “Al final, sé que mi esposa y mis hijos me esperan en casa. Y quiero poder volver a verlos”.

Perspectivas del corresponsal de CNN

¿Valió la pena?

Esa es una de las preguntas en el aire con respecto a la Primavera Árabe. Según Robertson, “los cambios tenían que llegar en cierto punto. Pero quizás es muy temprano para saber si valió la pena, porque no sabemos si los mandatarios de Oriente Medio permitirán los cambios democráticos”.

Baño de sangre en Siria

El periodista señala que la comunidad internacional no ha sido capaz de detener el “baño de sangre” en Siria por varias razones: “El gobierno cuenta con un ejército y unos servicios de inteligencia enormes que le son muy leales. Y el presidente Bashar Al Asad no parece tener intención de detener la violencia”.

¿Y si Siria cayera?

Robertson, con más de 15 años cubriendo el Oriente Medio, dice que la situación dependerá de cuándo caiga el régimen de Asad. Añade que Siria cumple un papel importante en el mapa geopolítico, debido a sus relaciones con Irán y con el Hezbolá libanés. Y que, por el momento, no se vislumbra el fin de la violencia.

Doble moral en Europa

“Eso mismo me preguntó el hijo de Gadafi: ‘¿Por qué todos esos países con los que tenemos negocios nos dan ahora la espalda?’ Parte de la respuesta está en que, a pesar de que Libia tenía negocios con países europeos, había reservas sobre Muamar Gadafi y la manera como él gobernaba su país”.

¿Se fueron los talibanes?

De acuerdo con este corresponsal de CNN, en Afganistán todavía hay zonas donde los talibanes ejercen una fuerte influencia. De igual manera, hay regiones en las que el grupo terrorista Al Qaeda tiene injerencia. “Los talibanes sí eran tan crueles y despiadados como la gente creía”, señala.

Por: Diana Carolina Durán Núñez
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Fausto Albán

Dom, 02/19/2012 - 11:54
Que no se les olvide que EEUU ayudo a los muyahidines a luchar contra la URSS en el marco de la guerra de afganistan (1978-1992) y que fue Gorbachov y no EEUU que termino ese conflicto. Hay algo que me parece bastante interesante y es que EEUU al dejar de combatir al comunismo no tenia que mas hacer, periodo de transicion fin de la URSS(1991) guerra de afganistan actual (2001), pasaron 10 años antes de encontrar un nuevo enemigo. "El poder de las pesadillas; el ascenso de la politica del miedo" Documental BBC; Es raro que despues de haber ayudado a los muyadines a combatir a la URSS, estos islamistas radicales se volvieran sus enemigos, tal como sucedio en la segunda guerra mundial en donde EEUU ayudo a la URSS para posteriormente convertirse en enemigos.
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exovision

Dom, 02/19/2012 - 10:51
Prestigiosa???? esta porqueria de cadena simulo reportajes en vivo y en directo donde los "actores" dos corresponsales con cascos de guerra y todo narraban como caian los misiles scuds en Arabia Saudita, desde el set en los estudios en Atlanta.... http://www.youtube.com/watch?v=jTWY14eyMFg CNN los mentirosos mas grndes del mundo!
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exovision

Dom, 02/19/2012 - 11:02
... traen a este hampon a enseñarle a decir mentiras a Cacagol y demas presstitutes aca en Colombia? como si aca no fueran ya expertos en hablar mierda todo el tiempo ....los medios no distinguen la diferencia entre dramatizados y noticieros y ahora con RCN-FOX, Cacagol-MSN los noticieros "novelados" se van a poner mejores aca en Colombia.

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