Jane Monheit

Las nuevas historias de siempre

La cantante estadounidense presentará esta noche en el Teatro Libre de Bogotá, algunas canciones de su más reciente disco, dedicado a su principal influencia: Ella Fitzgerald.

La cantante estadounidense Jane Monheit dice que, ante todo, lo que quiere que sienta el público en los conciertos es su honestidad. / Bill Westmoreland

El Great American Songbook es el canon, o el cancionero, que reúne las más importantes canciones populares y de jazz de los Estados Unidos de comienzos del siglo XX. Ese libro en físico no existe, es más bien una lista imprecisa que se ha creado teniendo en cuenta la influencia de ciertas canciones en el imaginario popular. Esas canciones las han cantado Ella Fitzgerald, Frank Sinatra, Billie Holiday, Tony Bennett, entre muchos otros. Jane Monheit, quien cerrará el XXIX Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre, también las canta y, por supuesto, hacerlo es todo un reto.

Las canciones que forman ese canon se hicieron entre los años 20 y 50 del siglo pasado, en su mayoría, para Broadway y Hollywood, y unieron al pueblo estadounidense frente a la Gran Depresión y las dos guerras mundiales. Entre los compositores se destacan Cole Porter, George Gershwin, Harold Arlen y Irving Berlin. La mayoría de las letras son de amor y, musicalmente, son sencillas. Quizás ahí radica su complejidad. Cada intérprete las canta a su manera, pero el reto está en expresar la verdad que cada una tiene. Esa verdad, que es universal, es la razón por la cual llegan a todo el mundo sin importar época o lugar.

Jane Monheit dice que, ante todo, lo que quiere que sienta el público en sus conciertos es su honestidad. Una de las canciones del canon que a ella más le gusta es Over the rainbow. Su afición por El mago de Oz también la llevó a llamar a su sello discográfico Emerald City Records. Over the rainbow es sobre el deseo de querer estar en otro lugar, de pronto haciendo otra cosa, de pronto rodeado de gente distinta: es sobre cambiar su presente. En la versión original, la que cantó Judy Garland hasta el final de su vida, la letra expresa esperanza. En la de Monheit no: hay tristeza, nostalgia; cambiar parece imposible.

El más reciente disco de Monheit (primero con su sello) está dedicado a su principal influencia: “The songbook sessions: Ella Fitzgerald”. En él canta muchas de las canciones que volvieron famosa a la diva: Somebody loves me, I Used to be volorblind o I’ve goy you under the skin. Sin embargo, son las versiones de Jane Monheit.

La primera canción del disco, “All too soon” habla sobre un amorío que duró muy poco; sobre la fugacidad del tiempo, del placer y del amor. La versión de Monheit, a diferencia de la voz más melancólica de Fitzgerald, es más sensual, más romántica: “Nosotros vemos el amor y el sexo de una manera muy distinta a como se veía hace 60 años”. La canción, así, no es sólo sobre un amorío que duró muy poco, sino que ella lo revive en su cuerpo y voz cuando piensa en eso.

En este disco se ve a una Monheit madura, con más técnica que la que quedó de segunda en la competencia vocal del Instituto Thelonious Monk a los veinte años o de la doblemente nominada a los Grammy. Quien cuenta eso es Nicholas Payton, el famoso trompetista de jazz, quien guió a Monheit y produjo e hizo los arreglos de las canciones para este registro. “Desde el principio”, cuenta la cantante, “Nick insistió que lo más importante era contar una historia, una historia sincera”. Para ella todo siempre se ha reducido a eso: a contar historias.

La que enmarca este disco es muy personal para Monheit. Su abuelo, y primer maestro, murió antes de que ella terminara la grabación del disco. Él solía recomendarle canciones a su nieta y la última que le pidió fue I Used to be colorblind de Irving Berlin. Su abuelo no alcanzó a escuchar la versión: “Como la artista que es, en vez de acobardarse ante las situaciones dolorosas de su vida, Jane las expresa en su música”, cuenta Payton.

I used to be colorblind es sobre cómo el amor le hace a uno abrir los ojos. Cómo el mundo puede cambiar de color. También es sobre ver las cosas por primera vez: el verde en el pasto, el dorado en la luna, el azul en el cielo. Dentro de una familia muy musical, el abuelo de Monheit fue quien le enseñó las canciones, quien le mostró, de alguna forma, el color del mundo. Estas canciones también hacen eso, enseñan a ver, a conocer el mundo: Strange / How a dreary world can suddenly change (Extraño / Cómo un mundo sombrío puede cambiar tan de repente).

Stephen Holden, del New York Times, cuenta que Monheit canta Ill wind como si una ráfaga de viento estuviera envenenando su alma, Bewitched, Bothered and bewildered con el peso dramático de un monólogo teatral, All of you como una celebración de la voluptuosidad, e In a sentimental cood con la profundidad de un poema oral en el que el lamento que expresa al cantarla pesara tanto o más que sus palabras.

Esta es la primera vez que Jane Monheit estará en el país. Las canciones serán las conocemos, pero en el escenario del Teatro Libre de Chapinero tendrán nueva voz, nueva vida: contarán otra historia.

Hoy, a partir de las 7:30 p.m. Teatro Libre de Chapinero. Información y boletería: www.tuboleta.com.