Tomás Alfonso Zuleta Díaz

El cantor del verso

Es "Poncho" Zuleta el hombre que con justa razón le ha entregado a la gente y al vallenato más del 80% de su vida. Es el personaje del chiste y de la amanecida con sus amigos.

Tomás Alfonso “Poncho” Zuleta Díaz nació el 18 de septiembre de 1948 en Villanueva (Guajira), en el hogar de Carmen Díaz Daza y Emiliano Zuleta Baquero. Cortesía

“Yo que por ejemplo

escribo versos en mi alma

deseo a cada instante

cantar con mis amigos”.

Su canto encierra leyenda, tradición y sabor a pueblo. Sobre él reposa una de las mayores responsabilidades para que el folclor vallenato haya logrado su inmortalidad. Recoge en su voz la narrativa campesina y la convierte en canción para que nuestra inmensa  provincia sea más conocida.

Nació el 18 de septiembre de 1948 en Villanueva (Guajira),  en el hogar de Carmen Díaz  Daza y Emiliano Zuleta Baquero. La primaria la estudió en su pueblo natal, parte del bachillerato en el Colegio Nacional Loperena y en Tunja (Boyacá), y más dos años  de Derecho cursó en la Universidad Libre.

Desde niño cubrió su vida de versos, píquerias  y sones ejecutados por sus antepasados. No tenía más de siete años, cuando su padre lo dejó en compañía de sus hermanos Emiliano Alcides y Carmen Emilia, en una finca del Plan Sierra Montaña. Su hermana se montó en una poltrona alta y no se podía bajar. Ante lo poca posibilidad que tenía Tomás Alfonso Poncho Zuleta Díaz de bajarla, acudió al repentismo y construyó el siguiente verso

“Dígale a Emilianito

que corra y venga acá

que aquí está Carmen Emilia

que no se puede bajá”.

Siendo un  muchacho, lo mandaron sus padres donde su abuela Sara María Baquero  para que lo corrigiera ya que era muy  travieso. Solo la actitud popular y  dictadora  de esa abuela, pudo moldear todo ese talento disperso. En más de una ocasión, lo cogió la madrugada escuchándola cantar y versificar cantos inéditos, mover sus polleras largas, mientras la luna clara hacia las veces de Mechón.

En 1969 participó en la Categoría Aficionada con su hermano Emiliano y en la Caja  Jike Cabas, y esta unión resultó ganadora. Posteriormente, grabó para Discos Philips al lado de Nicolás Elías Mendoza Daza junto a Rodolfo Castilla (caja)  y Adán Montero  (guacharaca), y cantó seis canciones de la que se destacaron La  diosa coronada, Amor queridoEl regreso de Carmen.

En 1971 inició en CBS junto a su hermano, uno de los pasajes más importante para la consagración  de la música vallenata. Como compositor creó un sentido homenaje a sus padres, que fue grabado por la voz de Jorge Oñate y los hermanos López, donde él ejecutó la guacharaca y se consagró como cantautor,  para que su nombre fuera siempre destacado en la difusión del folclor. Mis viejos representa el sentimiento que desborda un buen hijo, por la impagable labor desarrollada por ellos. Es un canto que trata de reducir la nostalgia que produce la lejanía.                                             

“Oye Vieja Carmen Díaz

te canta Poncho Zuleta

a ti te debo la vida mía

para todo yo te tengo en cuenta

y tu vejez la pasarás lo más contenta

con este hijo que te piensa noche y día”.

Su actividad musical se ha visto rodeada de muchos amores. A ellos les ha cantado, en procura de contribuir a su exaltación. Dentro de esa agitada vida artística, el cantautor tiene 16 hijos, a los cuales quiere con la misma expresión afectiva. Él es un hombre de muchos amores, regados en la geografía de nuestros pueblos. Con Luzmila García, a quien le hizo varios cantos, tuvo a Andrés Alfonso, Carlos Alberto, Héctor Arturo y Luzmila Rosa. 

Son muchas las madrugadas en las que el verso libre y lleno de musicalidad ha tenido en él, al más grande divulgador. Es Poncho Zuleta el hombre que con justa razón le ha entregado a la  gente y al vallenato más del 80% de su vida. Es el personaje del chiste, de la amanecida con sus amigos. Él ha convertido a su casa en una eterna embajada no solo musical, sino del servicio oportuno y  buen trato, elementos esenciales para obtener un excelente nivel de vida. Esto le ha permitido recibir de sus colegas, el respeto necesario no solo por sus dotes cantoriles y de compositor, si no por ser el hombre que no se expresa mal de sus colegas y amigos, al no dejarse enredar por el comentario ligero y mal intencionado, que en la mayoría de los casos empequeñece a los hombres y les reduce cada vez más su espacio.

“Se me ocurre pensar que sí algún día

ya no pueda cantar como ahora canto

seguiré componiendo mis canciones

para no retirarme de éste arte

porque hay cosas que se quieren bastante

y  que son de profunda simpatía

y hasta mi vida quizás daría

por el folclor que quiero tanto”.

Grandes acordeoneros han permitido que su canto se haya extendido a los rincones más recónditos de Colombia y el extranjero. Entre ellos, encontramos a verdaderos reyes que han desfilado por el Festival de la Leyenda Vallenata, donde han obtenido el reconocimiento de un pueblo delirante. Nicolás Colacho Mendoza, ya fallecido, Alberto Villa, Raúl Chiche Martínez y El Cocha Molina, continuadores con mucha altura del estilo impuesto por el más grande acordeonero del vallenato, Luis Enrique Martínez Argote, que al final reedita el buen momento en el que han contribuido estos tres músicos. Con su sobrino, Iván Zuleta Barros, hizo un solo producto musical.

En la actualidad hace pareja con Gonzalo El Cocha Molina, que viene precedido de un gran reconocimiento por haber grabado con Diomedes Díaz Maestre, Iván Villazón, Jorge Oñate y ser rey de Reyes del Festival de la Leyenda Vallenata.

Tiene Poncho Zuleta Díaz, la facilidad de crear unos oportunos versos  y tener un canto folclórico, que reproduce las expresiones de todo un pueblo. Su aparición en la música vallenata permite refrendar todo un pasado glorioso construido por su familia, cuyos antepasados están sustentados en personajes como Cristóbal Zuleta y Sara María Baquero, quienes gestaron al viejo Emiliano Antonio Zuleta Baquero, un hombre creador de grandes caminos vallenatos.

Sus más de 40 años de vida artística, en la que ha podido Tomás Alfonso Zuleta Díaz, recibir las mayores exaltaciones a una actividad musical tan productiva, en la que CBS hoy Sony Music, la casa disquera que ha velado por su continuidad y mantenimiento, tiene en su canto al mayor respaldo para no dejar que la esencia de ese género que iniciaron hace ya tantos años, se pierda por el normal paso de nuevas generaciones que proyectan ésta música a su manera.

A esto se suma los seguidores, cuyas generaciones se han renovado y le ha permitido en unión con su hermano, recibir treinta discos de oro, diez de platino, cinco doble platino, tres congos de oro del Carnaval de Barranquilla, reconocimiento por parte del Gobierno Nacional, el Congreso y la Cámara de Representantes, las Gobernaciones, Consejos y Asambleas de muchos departamentos de Colombia, entre ellos, Cesar y la Guajira.

Mi Salvación es un paseo de su  autoría, que ha logrado una gran aceptación dentro del gusto musical del público que sigue al vallenato. Esta obra ha tenido tres versiones, la original gestada por los Hermanos Zuleta Díaz. La segunda interpretada por el inmortal cantante barranquillero Nelson Pinedo y la más reciente, por el acordeón de Israel Romero y la voz de Jean Carlos Centeno.

“Pero ella cree que mi arte musical

me impide dedicarme solo a ella

sabiendo que diariamente me desvela

sentirme acompañado de esa morena

que simboliza mi felicidad

le quisiera demostrar

mi sentimiento internamente

a los dos nos favorece

ese modo de pensar”.

Tiene la  voz de Zuleta Díaz la fortuna de haber dado los grandes saltos que le permiten a los valores de su generación mantenerse y consolidarse frente a la globalización que se experimenta en  nuestro país con relación a la música vallenata. Porque de los 70 años que tiene de explotación fonográfica este folclor musical, este cantor le ha dado más de cuatro décadas de su existencia a la consagración de los cantos vallenatos para bien de la música colombiana. Además, el  vender discos con una aceptación que crece cada vez más, es otro de los atributos que le acompaña frente al problema de piratería, que padece la industria.

Los pueblos de Colombia ha sentido la presencia vigorosa del Cantor del verso. En cada una de sus tonadas se ha enfrentado musicalmente a los talentos de otras expresiones folclóricas, que han sentido la fuerza del personaje que supo recoger toda la influencia musical que le dejaron sus padres. No es raro para él como artista el verse rodeado del  cariño de niños, jóvenes y  ancianos, que reedita los valores humanos que siempre salen a flote y con los que reafirma su eslogan: “Antes que ser cantante, compositor u otra actividad, es necesario ser gente”.

Esa vida cubierta de música y valores humanos permiten avizorar que el famoso cantautor emulará lo hecho por el viejo Mile, quien a pesar de los años murió verseando, haciendo canciones, tocando su acordeón y metiéndole más de una puyita a su compadre Lorenzo Miguel Morales Herrera y a quien se le atravesara en ese momento. Y es lo que Zuleta hace cada vez que tiene un contendor al frente. Lo reta, lo hace subir a la tarima, lo acorrala a versos a la usanza de viejos gladiadores y con frases de cariño termina venciéndolo. Está demostrado que al único valor de la música vallenata que le luce la frase folclórica, por muy subida de tono que sea, es a él.

Todos queremos que los años pasen por encima de él, sin la menor huella. Que se enfrente a Matusalén si es necesario, pero que no nos vaya a dejar solos, porque nosotros sin él no estamos completos.

Contentémonos por ahora, que así como está Tomás Alfonso Zuleta son muchos los años que han de llegar. Esto nos permitirá de manera recurrente, encontrarnos con el más desconocido de nuestros compatriotas, quien con su frase sentenciosa, llena de cariño, nos dirá: “por aquí estuvo Poncho, nos alegró el alma con su canto”.

Por ahora, cantemos un verso construido en la época en que nos sorprendía, montado en una tarima, incitando a su hermano Emiliano para revolucionar con sus arreglos y ejecución, el rumbo de la tradición vallenata.

“En estos versos me quiero referir.

a lo más grande que ha dado la provincia

a donde llegan ellos siempre simpatizan

la música que han sabido transmitir

el público ha sabido distinguir

la clase y el talento del artísta”.

*Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.