Juan Álvaro Romero es el director de la corporación de Teatro Ziruma, en Medellín

Arte en la Comuna 8

El artista promueve intervención social en Medellín, buscando que las personas se apropien del espacio público y que los jóvenes se alejen de los contextos difíciles.

Juan Álvaro Romero escribe las obras de la corporación de teatro Ziruma y lidera una sala abierta con presentaciones de otros colectivos/ Luis Benavides

¿Qué es eso de intervención social a través del arte?

Nuestras obras tratan problemáticas sociales. Pretendemos, desde el teatro y las presentaciones, tener una sala abierta a las personas del sector y los visitantes, enmarcados en un proceso de formación de públicos con el que hacemos intervenciones en las calles del barrio para que las personas se apropien del territorio.

¿Cómo se toman las calles?

Hay una relación muy grande de la corporación con lo comunitario. Hacemos Sin marte y Encontrarte, eventos en los que cerramos la calle, hacemos recreaciones para los niños en las que reviven los juegos callejeros y les enseñamos a tomar el espacio como punto de encuentro, tal como lo era antes. También convocamos a grupos adultos porque estamos convencidos de que no basta con tener una sede en un contexto barrial, sino que también tenemos que ser parte de ese barrio.

Usted lidera un grupo de formación de jóvenes actores, ¿qué busca con este?

Necesitamos personal artístico para las obras. Los semilleros son una fuente grandísima de muchachos que se están formando en el arte, no solo con la intervención social, sino como una forma de vida.

¿Ha logrado un cambio en el barrio?

Sí, ya las personas ven el teatro de otra manera. Cuando empezamos haciendo un performance por toda la casa, porque no teníamos ni siquiera perspectiva de hacer una sala de teatro, ya la gente estaba pidiendo que abriéramos las puertas para más asistencia. Se convirtió en un punto de referencia para la gente del sector.

¿Cuál es la misión de sus obras?

Reconocer las problemáticas sociales y llevarlas al escenario. Buscamos las historias que palpitan en nuestra ciudad y en el país para comunicar un “sí” a la no violencia. Queremos crear un mensaje optimista dentro de un contexto que lo necesita porque, si hay alguien que tiene que hablar de posconflicto en Colombia, es el arte.

Hacer teatro en Medellín es difícil

Y en cualquier lugar del país. Siento que, a pesar de que Medellín es una de las ciudades más privilegiadas dentro del apoyo en el ámbito cultural, es difícil vivir del teatro. Sin embargo, los tiempos han cambiado, ahora hay un despertar y eso es lo que le transmitimos a nuestros jóvenes: hay un despertar del teatro y una forma diferente de verlo. Hoy la gente va al teatro para ir más allá de la realidad.

¿Están unidos con otras salas de Medellín?

Debemos defendernos y una forma de hacerlo es apoyarnos unos a otros. Somos miembros de Medellín en Escena, agrupación de 21 salas de teatro que nos ayuda a tener una vocería y ser más fuertes en las decisiones. También hacemos parte de la Red de Artes Escénicas, donde pensamos en la formación de actores y de público, buscamos personas que le apunten al teatro.

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