Este caleño es gerente de Americana de Colchones

El hombre del descanso

Hace dos años, Armando Caycedo se propuso liderar el desarrollo de productos que mejoren la calidad de vida de las personas en un negocio que considera bonito y emocionante.

Para Armando Caycedo, trabajar la colchonería a mano es un elemento diferenciador de su empresa. / Óscar Pérez - El Espectador

Hay empresas que trabajan en línea y al por mayor. ¿Lo han hecho?

Lo hicimos y nos devolvimos. Esta categoría de colchones es muy pequeña, se vende relativamente poco, por eso todos los fabricantes queremos pelearnos por un mercado. El resto de la competencia lo hace a través del descuento. Nosotros buscamos tener un valor agregado con productos diferentes, y eso se logra trabajando uno por uno.

¿Por qué prefieren trabajar a mano y no en línea?

Permite versatilidad en el trabajo. Cuando trabajas en línea tienes un modelo y produces un montón que son iguales. Eso en términos de costos es muy efectivo, pero no lo es para satisfacer las necesidades de descanso de cada persona. Todos tenemos características diferentes: hay un colchón para cada necesidad y no uno para todo el mundo. Esa es la forma en la que nos diferenciamos.

¿Cómo asegurar la calidad del producto?

Cada uno de los colaboradores hace un proceso de revisión en su mesa antes de entregar el colchón al siguiente trabajador para asegurarse de que los acabados estén perfectos. Cuando revisas las materias primas, la calidad de las telas y la forma en la que se trabajan, te das cuenta de que hacemos que el producto final sea abrazador.

¿Cómo es el proceso para hacer un colchón?

Vamos a todas las ferias de descanso para conocer la última tecnología y hacemos nuestro desarrollo dependiendo de las tendencias y estudiando lo que quiere el consumidor. Sacamos dos colecciones al año, con las últimas tecnologías y las innovaciones del mercado. Lo que consigues en nuestras tiendas es vanguardia en el ámbito mundial.

¿De dónde son los insumos?

Depende. Todos los aceros son materiales colombianos, pero las espumas no, porque en nuestro país no hay el desarrollo tecnológico para ofrecer espumas de última generación y de las calidades que tenemos. Casi la mayoría de las telas son también importadas.

¿Quiénes son las personas que están detrás de la empresa?

Todos trabajamos desde la voz del cliente con la información que nos dan los puntos de venta. Hay un equipo de ingenieros que lleva un montón de años trabajando alrededor de esto, personas de producción y los mismos operarios. Algunos de ellos tienen problemas auditivos o son madres cabeza de familia, porque buscamos dar trabajo a las personas a las que se les dificulta conseguir un empleo.

¿Cómo innovar en un producto que es tan común?

Tenemos cinco tipos de resorte y unidades resortadas que son exclusivas a nivel mundial, porque nuestra máquina es única. Las telas respiran, son frescas, bajan la carga electrostática y hay laboratorios trabajando en eso. También hay centros de investigación en Europa que se enfocan en el desarrollo de espumas y sus nuevos productos nos llegan directamente. Somos líderes en materia de innovación y desarrollo.

¿Es posible que la producción de colchones sea amigable con el medioambiente?

Sí. En nuestro caso, buscamos reutilizar las cosas, ser amigables con el medioambiente y también tener responsabilidad social.

¿Cuál es la región del país donde más se compran productos de colchonería?

Es una cifra per cápita porque todos tenemos que descansar. La región Centro tiene cerca de la mitad del negocio. Antioquia y Valle venden el 14 %, cada una. La Costa, el 10 %. Todo se basa en la distribución del país y nuestra fuerza está en Bogotá.