Las obras de Francia serán exhibidas por primera vez en Sudamérica

El Medioevo en Bogotá

Elisabeth Taburet-Delahaye, directora del Museo de Cluny, en París, considera que las piezas de arte medieval que se podrán ver en el Museo Nacional son una excusa para reflexionar sobre política y medio ambiente.

Elisabeth Taburet-Delahaye es historiadora del arte y experta en conservación de orfebrería. / Mauricio Alvarado

¿Qué la llevó a interesarse en el arte medieval?

Como mucha gente en Francia, primero me interesó la historia. Estaba fascinada por las canciones de los trovadores, los caballeros de la mesa redonda, el amor cortés y los grandes personajes del período, como Marco Polo, y por la gente que como él encontraba cosas tan increíbles como unicornios en sus viajes. Eso me hizo estudiar historia, literatura y arte en la universidad.

¿Cómo surgió la oportunidad de traer una muestra del Museo de Cluny a Colombia?

Fuimos invitados el Museo Nacional. Ellos expresaron su interés por traer una muestra de arte medieval y nosotros propusimos el tema de arte y naturaleza. Todo esto coincidió con el año Francia-Colombia, en el que hay muchos eventos destinados al intercambio cultural entre ambos países.

¿Qué los hizo escoger el tema del arte y la naturaleza?

Vimos que, si considerábamos las diferencias culturales entre los dos países, un tema que nos podía conectar era la naturaleza. Otra de las razones es que en nuestras colecciones hay piezas hechas con técnicas y materiales muy diferentes, pero el tema de la naturaleza podía ser representado por una gran cantidad de objetos.

¿Cómo era la relación de los artistas del Medioevo con la naturaleza?

Para cualquiera, la naturaleza era su medio de sustento, pero a la vez era un espacio lleno de peligros. A pesar de eso, los poetas y los escritores la celebraban y, luego, con el cristianismo, hay elementos que se convirtieron en símbolos. Los lirios, por ejemplo, representan pureza.

¿El arte medieval nos puede hablar sobre la conservación del medio ambiente?

Los animales del arte de esta época son metáforas del comportamiento humano. En una de las piezas de la exposición se ven dos cerditos tocando el órgano juntos, eso demuestra que el mundo animal y el de los seres humanos no estaba tan alejado. Esa es una idea de muchas importantes con las que deberíamos empezar a reencontrarnos.

¿Cómo es la naturaleza que representa el arte medieval?

Los animales y las plantas son fundamentales y servían para mostrar una visión idealizada del mundo. Eso nos dice mucho sobre la vida de la gente. La gran mayoría de la población vivía en medio de la naturaleza, en el campo. Estaban rodeados de cultivos y bosques e incluso si vivían en las ciudades había jardines y huertos en todas partes.

¿Cuál es el papel de la religión en las obras de este período?

Las leyes religiosas le daban forma a la vida cotidiana, pero en sus obras, los artistas tenían la oportunidad de distanciarse de ellas. Vemos eso en los dibujos marginales de los libros que hacían los copistas o en la literatura misma donde, por ejemplo, existen fábulas donde aparecen zorros que, como falsos profetas, aparecen predicándoles a gallinas para burlarlas.

Lo que habla directamente sobre nuestro presente político…

Exacto, vivimos situaciones políticas parecidas en estos momentos y más en países como el mío, en el que se van a realizar elecciones. Es muy interesante ver el gran sentido del humor con el que se trataban estos temas. Cuando los artistas representaban estas imágenes, se distanciaba de los códigos normales con una comprensión muy clara sobre las personas a las que se dirigía la broma.

¿Cuál es la importancia de llevar piezas del museo a otros países?

Estoy convencida de que el entendimiento se da cuando existe la posibilidad de compartir productos culturales. Al comienzo de esta exhibición hay una pequeña muestra de piezas precolombinas que datan de la misma época que las obras del resto de la exposición. Son muy diferentes, pero se pueden encontrar las semejanzas y creo que eso es muy emocionante.